Respaldo de Uruguay a la Argentina

El mandatario visitante expresó su beneplácito por la ayuda del FMI; defensa del Mercosur
El mandatario visitante expresó su beneplácito por la ayuda del FMI; defensa del Mercosur
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30 de enero de 2002  

El presidente de Uruguay, Jorge Batlle, expresó ayer su "beneplácito" por la decisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos internacionales de crédito de ayudar a la Argentina.

"Uruguay siente la necesidad, igual que todo el Mercosur, de apoyar a la Argentina y advierte que los organismos internacionales comienzan el diálogo natural y normal que nunca debió haberse interrumpido", dijo Batlle, luego de reunirse con el presidente Eduardo Duhalde en la residencia de Olivos para analizar el impacto de la crisis argentina en los países del Mercosur.

Batlle, que el mes próximo se entrevistará con su par norteamericano, George W. Bush, en Washington, no anticipó si hablará con el mandatario sobre la situación argentina. Sin embargo, dijo con tono enfático que "todo lo que se ve en la Argentina y lo que se ve en Uruguay se hizo sin pedirle plata a nadie".

El mandatario uruguayo contó que en el encuentro también se analizó la posibilidad de reflotar el mecanismo de pagos de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) para exportaciones e importaciones.

La economía uruguaya está fuertemente vinculada con la de la Argentina, por lo que se vio afectada por la devaluación. Entre enero y noviembre del año último, Uruguay exportó a la Argentina bienes por 296,4 millones de dólares e importó desde nuestro país bienes por 640,6 millones de dólares.

Algunos exportadores uruguayos han estimado que los importadores argentinos les adeudan unos 50 millones de dólares debido a las restricciones para el uso de sus divisas.

En una breve e inesperada conferencia de prensa al término del encuentro (no estaba previsto que los presidentes hablaran en público), Batlle dijo que ambos mandatarios analizaron la posibilidad de aumentar un metro la cota de la represa de la central hidroeléctrica bilateral de Salto Grande.

Puente Buenos Aires-Colonia

Con Duhalde al lado, Batlle dijo que también se habló de la necesidad de impulsar la construcción de un puente Buenos Aires-Colonia, un proyecto demorado y con muchos opositores a uno y otro lado del Río de la Plata.

Hubo gestos de acercamiento desde el principio. Duhalde le envió a Uruguay uno de los helicópteros de la Presidencia para que pasara a buscarlo por Montevideo. Cuando llegó al helipuerto de la residencia de Olivos, bajo la lluvia, Batlle vio acercarse el auto presidencial: era Duhalde, que en lugar de esperarlo en el chalet presidencial se acercó a buscarlo hasta la nave.

Se dieron un abrazo y, como vieron que ya no llovía, decidieron volverse caminando. La idea les trajo un dolor de cabeza: a mitad de camino el agua comenzó a caer de nuevo y llegaron mojados hasta la puerta del chalet.

La reunión duró una hora y diez minutos. Luego se sumaron, para almorzar, el embajador de Uruguay en la Argentina, Alberto Volonté; el designado embajador argentino en Uruguay, Hernán Patiño Meyer, y el vicecanciller argentino, Jorge Faurie. Se sirvió una entrada de fiambres y pollo al verdeo como plato principal.

Aunque las oficinas de prensa de ambos países ya habían anunciado que no habría información posterior al encuentro, debido a que se trataba de un "encuentro privado", a último momento Duhalde y Batlle aparecieron juntos y sonrientes en la Sala de Conferencias de la residencia presidencial.

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