"Retorno a la imagen peronista del 70"

Para Di Fiori (CAC), la relación del Presidente con la CGT "desprestigiada" genera temor en el exterior En el ámbito productivo, también existe preocupación por la cantidad de argentinos que se emitirán Gestiones con supermercadistas para evitar remarcación de precios
Alejandro Rebossio
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28 de diciembre de 2001  

Los cheques tardan en acreditarse, faltan recursos para pagar sueldos, las ventas se contraen a niveles insólitos, el comercio exterior está parado por el "corralito" y encima el presidente Adolfo Rodríguez Saá canta en la sede de la CGT que combatirá al capital. Este es el cuadro que crispa a los empresarios en este fin de año de crisis social, económica y política.

El presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Jorge Di Fiori, advirtió que el Gobierno "da más importancia a los que protestaron el 20 de diciembre (día de la renuncia de Fernando de la Rúa) que la mayoría silenciosa que votó el 14 de octubre (fecha de las elecciones legislativas en que irrumpió el voto bronca) o salió a las calles el 19 de diciembre".

Los nervios de muchos empresarios estallaron cuando vieron en la Casa Rosada a los piqueteros y las Madres de Plaza de Mayo, o a Rodríguez Saá prometiendo a las dos CGT que derogará la reforma laboral.

"Hay un retorno a la imagen del peronismo de los setenta", lamentó Di Fiori, que se enrola en el grupo de empresarios ortodoxos, frente a la heterodoxia de los industriales y los constructores.

"Cuando un presidente se identifica tanto con un movimiento tan desprestigiado como el sindical, en el exterior lo ven con temor", observó el titular de la CAC, que recordó el grito del Congreso cuando Rodríguez Saá anunció la moratoria de la deuda pública: "¡Argentina, Argentina!"

Uno de los líderes de la Unión Industrial Argentina (UIA), que prefirió guardar el anonimato, admitió que entre los empresarios ha despertado "inquietud" la presencia de ciertos personajes con "prontuario" en el equipo de gobierno. De cualquier forma, "todos esperan ver qué pasa y reconocen la habilidad del nuevo presidente", agregó el empresario.

No sólo preocupa la política. "Está todo parado", se desconsoló el dirigente industrial. "Si sigue así una semana más, no se qué puede pasar", reconoció.

"Los empresarios aún están expectantes sobre cuáles serán las medidas", se resignó otro representante de la UIA. "Aunque también estamos viendo si los bancos abren, con qué dinero pagaremos los salarios, si podemos exportar o importar."

Uno de los temores principales sobre el nuevo Ejecutivo radica en la posibilidad de que se imprima sin control la tercera moneda, el argentino. En una comida celebrada la noche de Navidad en la quinta de Olivos, el presidente Rodríguez Saá adelantó a la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) que se emitirán "hasta 10.000 millones de argentinos".

"Ojo que hoy circulan sólo 8900 millones de pesos", alertó el presidente la CAC. "Quienes puedan se dolarizarán y quienes no, los asalariados y los pequeños ahorristas, se perjudicarán", lanzó una hipótesis en caso de sobreabundancia de argentinos.

Un empresario del sector agroalimentario confesó que carece de detalles precisos acerca de la nueva moneda. Lo mismo que le sucede al común de la gente. "De a poco se depreciará si se emite mucho", agregó.

Di Fiori también reclamó un presupuesto con equilibrio fiscal. "Si no, volveremos al modelo de despilfarro."

El comercio exterior, que antes aparecía como un vía de escape a la recesión del mercado interno, también se complicó. "Hay muchas incógnitas sobre cómo hacer más ágil el comercio exterior ante las restricciones a los giros al extranjero. Si las cosas siguen así nadie vendrá a invertir aquí", advirtió el presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Enrique Mantilla.

Inquietud por la deuda

El presidente de la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal), Alberto Alvarez Gaiani, reconoció que el sector exportador cobija preocupación porque el prolongado feriado cambiario está frenando la liquidación del ingreso de divisas de sus ventas.

"Las compañías necesitan pesos y están trabados 300 millones de dólares en las agroalimentarias", describió Alvarez Gaiani, que está negociando con su par de la Cámara Argentina de Supermercados, Ovidio Bolo, para evitar subas de precios ante el temor de una devaluación.

La moratoria de la deuda pública despierta inquietud no sólo por la restricción del crédito y las inversiones desde el exterior sino porque más de uno ahorró en bonos soberanos de la Argentina.

"El Gobierno no dijo qué pasará con los que participaron del reciente canje de deuda local. Tampoco hemos empezado a negociar con los acreedores externos", inquirió Di Fiori.

En Brasil, la directora de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), Clarice Messer, aconsejó a los empresarios de su país que compren activos argentinos porque están "muy baratos". En tanto, el movimiento de camiones de Brasil a la Argentina se redujo a la mitad en las últimas dos semanas.

Opiniones

Jorge Di Fiori

  • El presidente de la Cámara de Comercio observó que la imagen de Rodríguez Saá en la CGT parecía el retorno de una postal del peronismo de los años setenta.
  • Enrique Mantilla

  • El titular de la Cámara de Exportadores restó importancia a las imágenes y centró su inquietud en la incógnita sobre las medidas que el Gobierno adoptará.
  • Alberto Alvarez Gaiani

  • El titular de la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios negocia con los supermercados para evitar que se remarquen los precios de los productos.
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