Retrocede la tesis del complot de piqueteros

No descartan activistas infiltrados
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30 de junio de 2002  

Los hombres más cercanos al presidente Eduardo Duhalde comenzaron a bajar el tono respecto de que las dos muertes en Avellaneda fueron el producto de un complot para derrocar los poderes constituidos, pero mantienen la posición de que existen acciones concertadas para instaurar un clima de violencia.

La tesis del complot fue alentada por los ministros que más simpatizaban con la mano dura. Incluso, el titular de Justicia, Jorge Vanossi, presentó el jueves último una denuncia en ese sentido ante la Procuración General de la Nación.

Pero ayer las fuentes de ese mismo sector aseguraron a LA NACION que la hipótesis del complot retrocede.

En el círculo íntimo duhaldista algunos miembros pensaron que entre los piqueteros y detrás de la policía bonaerense podría haber sectores interesados en instrumentar el caos y el derrocamiento del Gobierno. Esta línea parece haber disminuido luego de las evidencias fotográficas, pero no se descartó del todo.

"De haber estado comprados, los policías no lo hubieran hecho tan vulgarmente, al mediodía y en frente de todos los fotógrafos", razonan altas fuentes de la Casa Rosada.

Duhalde había comparado el caso con el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, cuando dijo que le "plantaron un cadáver" para perjudicarlo políticamente.

Los funcionarios oficiales vinculados con la investigación dicen que "no es absurdo" pensar que activistas, conocidos comúnmente como "mano de obra desocupada", pueden haber sido infiltrados entre los piqueteros para sembrar el desorden por sectores políticos que apuestan al caos.

"No lo afirma nadie en el Gobierno, pero no es un absurdo. Y todo se investiga", aseguró una fuente inobjetable de la investigación.

Con todo, altas fuentes admiten que pudo haber sido un error de la Casa Rosada abrazar con tanto énfasis la teoría del complot. Sin embargo, se previenen contra el plan de lucha piquetero de las próximas semanas y tienen por probada la existencia de infiltrados, aunque desconocen quiénes son.

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