Reutemann se resiste a dar señales hacia el PJ

Dijo que aún falta mucho para el armado de elecciones
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25 de junio de 2002  

Dos meses antes de las elecciones presidenciales de 1999, Eduardo Duhalde viajó a Santa Fe para festejar el triunfo peronista que había consagrado a Carlos Reutemann gobernador de esa provincia por segunda vez. Duhalde tenía otra intención escondida: quería preguntarle a Reutemann si aceptaba reemplazarlo como el candidato justicialista que iba a competir con Fernando de la Rúa.

Aunque las encuestas indicaban que estaba en mejores condiciones que Duhalde para dar la pelea electoral con la Alianza, Reutemann no tuvo que pensar ni dos minutos para declinar la oferta. Sabía que le iba a resultar imposible remontar la cuesta en apenas dos meses. "Sintió que venía una ola de cambio muy fuerte y que a él también lo arrastraba", recordó la senadora por Santa Fe Roxana Latorre, que trabaja con Reutemann desde hace más de una década.

Tampoco había querido instalarse como precandidato cuando Carlos Menem pretendió usar su nombre para desgastar a Duhalde, mientras seguía soñando con una segunda reelección consecutiva. "No quiso ser un comodín", dijo el diputado Julio Gutiérrez, que tiene con Reutemann una relación familiar (es primo hermano de su ex mujer María Noemí "Mimicha" Bobbio).

Ahora, las encuestas lo muestran como uno de los dirigentes peronistas con mejor intención de voto, los hombres del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la embajada norteamericana lo cortejan, y en la Casa Rosada sólo le dedican elogios.

Pero Reutemann se resiste, por ahora, a dar una señal contundente que lo muestre -esta vez sí- dispuesto a pelear por la presidencia y se fastidia cuando los demás lo candidatean.

De hecho, al regresar ayer de Francia, y para frenar las conjeturas que se habían instalado durante su ausencia, el gobernador declaró: "No soy candidato de nadie ni a nada".

"Llegó su hora"

Antes de viajar al exterior para la boda de una de sus hijas, el gobernador de Santa Fe había dicho que terminaría de definirse en un plazo de 60 días. "Lo dijo para estirar los tiempos, porque él es un gran tiempista. Pero esta vez siente que llegó su hora", interpretó Latorre para LA NACION.

Para el gobernador de Santa Fe, las elecciones, que en principio están previstas para septiembre de 2003, aún están demasiado lejos como para apurar una definición. "Antes de hablar tanto de temas electorales, es importante que la Argentina se estabilice", dijo ayer Reutemann.

Como es muy hermético y habla apenas lo necesario, la gente que lo rodea se acostumbró a interpretar sus medias palabras como si fueran un oráculo. No son muchas, tampoco, las oportunidades que tienen para conversar con él.

Reutemann se despierta cerca de las cinco de la mañana, a las seis y cuarto llega a la gobernación y a las dos de la tarde parte para su campo de 1000 hectáreas, ubicado a 50 kilómetros de la ciudad de Santa Fe, con un celular que rara vez atiende.

Con esos rasgos, no parece ser un hombre con gran vocación de poder, sino alguien que se podría tentar con la oferta que le hizo Bernie Ecclestone para que vuelva a la Fórmula Uno. "Claro que tiene vocación de poder; si no la tuviera, estaría en la Costa Azul con su familia", afirmó Gutiérrez.

Pero su falta de definiciones altera al Gobierno y a muchos peronistas encumbrados, que ayer parecían desconcertados con sus declaraciones. Un ministro lo daba por perdido, mientras que en otro despacho del Gobierno decían con timidez: "Creo que al final terminará siendo el candidato". Con tantas idas y venidas, algunos lo describen con impaciencia como "el De la Rúa del peronismo". Es decir, como un hombre que duda demasiado.

"Un tipo que se sube a un auto a 300 kilómetros por hora no duda, pero antes de subirse quiere asegurarse de que está todo bien", objetó el senador santafecino Oscar Lamberto.

Cuando debe responder cómo es posible que alguien que quiere disputar la presidencia no tenga un operador político para tejer alianzas dentro del partido, Latorre recurre otra vez al automovilismo. La senadora sostiene que nadie está autorizado a hablar en nombre de Reutemann porque "en la Fórmula Uno, aunque funciona un equipo, el que define es uno solo".

El gobernador de Santa Fe no tiene amigos en el Partido Justicialista, apenas una buena relación con los gobernadores Rubén Marín (La Pampa) y José Manuel de la Sota (Córdoba). Con el ex presidente Carlos Menem, que lo lanzó a la política en 1991, preserva un trato muy respetuoso. Duhalde le despierta mucha desconfianza y lo último que quiere es transformarse en su delfín. "No se puede tener amigos en la política, porque es de alta competición. O llega uno o llega otro", explicó Reutemann hace años.

Su perfil como un político diferente es algo que en los tiempos que corren le conviene acentuar. "En el partido le reclaman gestos políticos, pero él no los va a tener, porque es diferente y por eso es el candidato", dijo un legislador que lo frecuenta.

"Es el antimarketing, y ésa es la estrategia que le da resultado", agregó Gutiérrez. Latorre sostuvo que, en realidad, ya está lanzado. "Muchos no se dan cuenta porque cometen el error de esperar un lanzamiento tradicional, pero ya está en campaña", dijo la senadora. Los legisladores que son de su confianza creen que Reutemann ya es candidato. Aunque él diga lo contrario.

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