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Rico se acuarteló en su despacho

El vocero del ex líder carapintada dijo que su jefe sigue siendo ministro de Seguridad; el gobernador continúa en el exterior.
Luis Moreiro
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28 de marzo de 2000  

LA PLATA.- Aldo Rico, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, no está dispuesto a presentar su renuncia y resiste en su despacho, pese a los mensajes enviados por el gobernador Carlos Ruckauf quien, desde los Estados Unidos, ya le hizo saber que lo removerá del cargo.

"El gobernador espera que Rico tenga el gesto de presentar su dimisión", reiteró ayer a La Nación un vocero del titular del Ejecutivo. La fuente aseguró que la decisión "está tomada" y "no tiene retorno".

En ausencia de la palabra del ex militar carapintada -que no dialogó con el periodismo- su jefe de prensa, Horacio Poggi, insistió con que "el ministro se llama Aldo Rico y está trabajando en su despacho como todos los días".

Anoche, fuentes gubernamentales dejaron trascender que Ruckauf estaría dispuesto a darle tiempo hasta el sábado -fecha en la que finalmente regresará al país tras su visita a los Estados Unidos- para dejar el sillón ministerial. En caso contrario, lo removerá en el transcurso del fin de semana venidero.

"¿Por qué va a presentar su renuncia si nadie se la pidió?", se preguntó, a primera hora de la noche, Poggi, luego de una tensa jornada y a 24 horas de que Ruckauf le hiciera saber a Rico, por intermedio de un colaborador directo, que había decidido relevarlo.

El vocero de Rico fue particularmente claro en una cuestión:"El poder en la provincia de Buenos Aires lo ejerce el gobernador Ruckauf y éste no se comunicó con el ministro para pedirle que se fuera", sentenció. También agregó que "nadie gobierna con señales. Si Ruckauf quiere separar a un ministro, lo dice y punto".

La frase, en realidad, sonó como un tiro por elevación al vicegobernador Felipe Solá, a quien -veladamente- se sindica como uno de los fogoneros de la salida de Rico del gabinete.

Los confusos términos en los que se vive la primera crisis ministerial de la administración Ruckauf se vieron alimentados, además, por un sinfín de rumores y versiones.

Una de ellas indicó que pasado mañana Rico recibirá, en el municipio de Malvinas Argentinas, un fuerte respaldo de los intendentes de gran parte del conurbano.

Al parecer, ese día está prevista una entrega de patrulleros en el territorio donde gobierna Jesús Cariglino, quien estaría sondeando a sus pares de la primera sección electoral para respaldar al ex carapintada.

Demostración de fuerza

Ajeno a todo, el controvertido ex coronel intentó demostrar que en el ministerio todo seguía marchando sobre carriles.

Tal vez, en un postrero intento de demostrar ascendencia sobre la tropa, Rico hizo anunciar que hoy por la mañana presidirá el acto de izamiento del pabellón nacional en el que se rendirá homenaje a los efectivos policiales caídos en el cumplimiento del deber.

Para el acto -que según fuentes ministeriales se realiza una vez al mes- fueron convocados los 18 jefes de las policías departamentales.

Desde algunos despachos de la Casa de Gobierno se quiso ver en esta actitud una "demostración de fuerza" de Rico al intentar encolumnar detrás suyo a todos los jefes policiales. Desde la fuerza del orden se minimizó la versión y se le adjudicó una mínima importancia al acto.

El hasta ayer ministro de Seguridad bonaerense llegó a su despacho a las 9.40.

Dentro de su camioneta verde oliva eludió el contacto con los periodistas y envió a su jefe de prensa, Horacio Poggi, a dialogar con los representantes de los medios.

Entonces trascendió que el titular de la cartera de Seguridad tenía previsto entrevistarse con el comisario Ramón Oreste Verón, virtual jefe de la fuerza, quien anteayer había regresado de los Estados Unidos.

Por la tarde, Rico puso en funciones al nuevo director general de Institutos Policiales, comisario inspector, Pedro Noel.

Silencio oficial

Luego de que anteayer por la tarde el gobernador dejara trascender por medio de su vocero Julio Macchi que "esperaba un gesto" por parte de Rico e incluso se invocara oficialmente a Jorge Casanovas (titular de Justicia) como reemplazante del ex carapintada, ayer en la capital provincial hubo una marcada ausencia de información oficial.

Solá, vicegobernador a cargo del Ejecutivo, desmintió que fuera a brindar una conferencia de prensa.

Allegados a Solá también desmintieron que el funcionario estuviera a punto de firmar un decreto para separar al ex líder carapintada de su cargo.

Esteban Caselli, secretario general de la gobernación, tuvo que cumplir con su ajetreada agenda en la ciudad de Buenos Aires y no viajó a La Plata.

Raúl Othacehé, ministro de Gobierno, continúa recuperándose de una intervención quirúrgica y tampoco estuvo en su despacho.

Los tres funcionarios mencionados estaban sindicados como los "únicos" en condiciones de pedirle oficialmente al titular de la cartera de Seguridad que abandone su despacho.

El ministro, en tanto, mantuvo su postura de que nadie se había comunicado con él ni nadie le había pedido que dejara el cargo.

Es más, en una postura si se quiere belicosa, sus colaboradores revelaron que para irse esperaba que el gobernador tuviera la "valentía" de pedírselo cara a cara.

Por la misma vía se dejó entrever que el ministro no estaba dispuesto a dimitir ante Solá.

El vicegobernador se había mostrado profundamente crítico respecto de Rico cuando, el viernes último, aseveró que estaba "cansado" de explicar las declaraciones del ex líder carapintada.

Agenda privada

Tras finalizar su participación en el encuentro de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se realiza en los Estados Unidos, el gobernador Ruckauf dejó ayer la ciudad de Nueva Orleáns y no volvió a hacer declaraciones.

Confidencialmente, se deslizó que había partido rumbo a una ciudad costera no revelada de los Estados Unidos o del Caribe para tomarse tres días de descanso en compañía de su esposa.

No es la primera vez que una situación complicada en el área a su cargo sorprende a Ruckauf lejos del país.

En julio de 1994, cuando el actual mandatario bonaerense era el ministro del Interior de Carlos Menem, la voladura de la mutual israelita AMIA lo encontró en el exterior.

Pero más que ello, lo que sorprendió a todos y generó no pocos interrogantes entre sus propios compañeros de gabinete de aquel entonces fue el hecho de que a pocas horas del atentado que se cobró más de 80 vidas, Ruckauf retomara su interrumpido viaje.

El titular de la cartera política regresó hacia los Estados Unidos para seguir participando de un seminario sobre migraciones que realizaba cuando el atentado y, de paso, reencontrarse con su esposa, que se había quedado en el país del Norte.

Por otra parte, ayer a media tarde, en el Gran Buenos Aires, se intentó vincular a un grupo de poderosos intendentes de la primera sección electoral con un apoyo incondicional a la gestión de Rico, pero al menos cuatro de los ocho involucrados en la operación la desmintieron.

La información sostenía que los jefes comunales "harían todo lo posible" para que Rico no fuera removido, pero Hugo Curto (Tres de Febrero) y Alberto Descalzo (Ituzaingó) se mostraron sorprendidos por la especie que los involucraba. Todos coincidieron en que "jamás nos animaríamos a inmiscuirnos en la política de gabinete del gobernador".

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