Romero: "Apelamos a que la gente tome una decisión racional"

Será la base de la estrategia menemista
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7 de mayo de 2003  

La crisis desatada en el entorno de Carlos Menem al conocerse el resultado de la primera vuelta ubicó a Juan Carlos Romero en el doble papel de candidato a vicepresidente y encargado de reordenar la estrategia de campaña con miras al ballottage.

La prioridad para cumplir el objetivo, aparentemente lejano, de vencer a Néstor Kirchner será combatir el fuerte antimenemismo que reflejan las encuestas. "Hay que apelar a la conciencia de la gente", explicó ayer Romero, que se muestra casi más optimista que el Menem de los últimos días.

Dijo que no puede imaginarse una derrota, pero aceptó -en diálogo con LA NACION- que si fracasa la ofensiva menemista "Kirchner se puede ir a bucear" el resto de la campaña que no tendrá problemas en ganar.

-¿Se puede revertir la ola antimenemista en 10 días de campaña?

-Estamos convencidos de que la gente va a escuchar las propuestas. Apuntamos a que la gente vote racionalmente. Que vote en favor de alguien. Las encuestas que tenemos muestran que la gente que se vuelca a votar por Kirchner lo hace sólo porque está en contra de Menem.

-¿Qué van a hacer para cambiar esa sensación?

-El voto de ballottage es más frágil. La gente elige al que menos le disgusta. Por algo se inclinó por otro en la primera vuelta. A medida que se difundan las propuestas y se vea quiénes serán los encargados de llevarlas a cabo todo puede cambiar.

-¿Los beneficia el bajo perfil que adoptó Kirchner estos días?

-Si la gente vota de forma racional, lo va a castigar por esconderse y no hablar de sus propuestas. Ahora, si es un plebiscito contra Menem, Kirchner se puede ir a bucear y no va a tener problemas. Además, hay una tendencia a no criticarlo. Fíjese, si los "gordos" de la CGT se hubieran sumado a Menem nos estarían matando. Ahora se van con Kirchner y parece que fueran abanderados del progresismo... En fin, es la misma tendencia de los que manipulan la opinión pública que cuando buscaban el derrocamiento de Perón o cuando se propiciaba un golpe o cuando se anunciaba la victoria de la Alianza.

-En esa lógica, entonces no les quedarían muchas opciones, porque todo eso ocurrió...

-Sí, pero nunca antes hubo una experiencia como el ballottage.

-La renovación del entorno de Menem pareció forzada por el resultado de la primera vuelta, ¿existió una autocrítica por demorar ese proceso?

-Yo siempre hablé de la necesidad de una renovación. Pero es cierto que la hora de presentar los equipos y las propuestas es ésta, cuando la gente tiene que optar por dos proyectos.

-Las denuncias de fraude también se tomaron como una jugada de desesperación...

-A mí me preocupa más la sensación de fraude, que haya padrones no actualizados o documentos mellizos. No buscamos cuestionar el resultado de la primera vuelta, sino que no haya irregularidades en la segunda. Ahora, el riesgo es mayor porque no hay fiscales de otros partidos que ayuden a evitar picardías.

-Sin embargo, parte de la denuncia de ustedes surge de una investigación periodística que, se supo después, involucra a un puntero menemista de Buenos Aires.

-Bueno, que lo metan preso si es así. No importa a quién responda uno en particular. Aquí lo grave es que existe una cultura fraudulenta en Buenos Aires que enturbia el proceso.

-¿Seguro no será una excusa para retirar la candidatura?

-No lo duden, vamos a pelear hasta el final. La denuncia ya está: nos quejamos para que haya más control.

-¿Cuál va a ser la estrategia para la última semana de campaña?

-Batallar para que la gente conozca nuestro plan. El piso nuestro es duro: no se nos van a ir los que nos votaron en la primera vuelta.

-También el techo parece sólido.

-No estoy tan seguro.

-¿Se imagina al menemismo como oposición?

-No sé, eso es teorizar. Yo pienso en gobernar.

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