Sadous no acepta presiones para declarar en Diputados

El ex embajador en Caracas brindará un "amplio" testimonio; el Gobierno intenta ponerle límites
Hugo Alconada Mon
(0)
22 de junio de 2010  

Contra la voluntad del Gobierno, el ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous se dispone a declarar "ampliamente" mañana, ante una comisión del Congreso, sobre la sospechosa red de negocios entre Buenos Aires y Caracas que está siendo investigada por la Justicia. Así lo anticiparon ayer a LA NACION fuentes allegadas al diplomático.

"Si la Cancillería no le impide ir, y hasta ahora no lo ha hecho, él dirá todo lo que tenga que decir, como lo hizo cuando declaró en la causa que lleva el juez [Julián] Ercolini", añadieron las fuentes.

Esta decisión de Sadous se contrapone con la manifiesta voluntad del Gobierno de condicionar su testimonio. Héctor Timerman, que hoy asumirá en la Cancillería en reemplazo de Jorge Taiana, sostuvo en los últimos días que el ex embajador en Venezuela podría cometer un "delito" si revelara información confidencial, y que hablaría con él para recordarle sus límites.

La decisión de Sadous de presentarse ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja se mantenía anoche, apoyada en la nota que emitió la Cancillería el viernes, en la que quizá fue la última decisión relevante que tomó Taiana antes de renunciar a su cargo.

La nota precisa que Sadous no requiere una autorización formal para declarar ante el Congreso, lo que en la práctica implicó una venia al embajador después

de 15 días de silencio y dos citaciones emitidas por el presidente de esa comisión, Alfredo Atanasof.

De este modo, si el Gobierno intenta impedirle a Sadous que se presente ante los legisladores, deberá dirigirle una nueva nota a Atanasof, en la que revierta su posición anterior, con el inevitable costo político que le significaría al designado canciller Héctor Timerman y, por extensión, a la Casa Rosada.

Quizá eso explique por qué Timerman volvió ayer sobre sus pasos, apenas un día después de anticipar que planeaba "evitar" que el ex embajador ante Caracas pudiese revelar "secretos confidenciales" ante los diputados. "Voy a hablar con Sadous. Estoy convencido de que sabe, como profesional que es, que por ley los embajadores no pueden revelar información confidencial. En caso de hacerlo, estaría cometiendo un delito", dijo al diario Página 12 .

Ayer, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, expresó vía Twitter que "Sadous irá al Congreso, con libertad de ciudadano y responsabilidad de embajador".

Por otra parte, ayer Timerman también desmintió que exista una "diplomacia paralela" en Caracas, encarnada por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el ex titular del Organo Contralor de las Concesionales Viales (Occovi) hasta su despido por la valija de Antonini Wilson, Claudio Uberti.

En contraposición con los empresarios, diplomáticos y funcionarios argentinos y venezolanos que cuentan por lo bajo -o incluso en un expediente de la Defensoría General de la Nación- que todas las operaciones comerciales entre ambos países debían pasar por las manos de Uberti y otros colaboradores de De Vido, Timerman lo negó. Dijo que sólo "hubo una cancillería paralela en la imaginación de algunos periodistas".

La reacción de algunos legisladores de la oposición fue inmediata. La referente de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y su compañera de bancada, Patricia Bullrich, entre otros, cuestionaron con dureza las presiones ejercidas por Timerman sobre Sadous (de lo que se informa por separado).

Responsabilidades

Ante el revuelo, Timerman, quien asumirá hoy como canciller, aclaró sus dichos mediante un comunicado, aunque repitió los condicionamientos de manera elíptica. Planteó que Sadous podrá ir al Congreso con "todas las libertades de las que gozan los ciudadanos de un Estado democrático y también con todas las responsabilidades que conlleva la condición de funcionario".

La alusión a las "responsabilidades" incluye dos ejes. Por un lado, si Sadous revela el miércoles algún posible delito cometido por De Vido, Uberti y otros funcionarios con lazos con Venezuela, él podría ser denunciado por incumplir los deberes de funcionario público, al no haberlo denunciado ante la justicia penal en cuanto supo de ese ilícito.

El segundo eje de esas "responsabilidades" son los secretos de Estado. Es decir que Sadous no podrá revelar aquella información delicada de la diplomacia que podría afectar intereses de la política exterior argentina, según indicaron dos expertos a LA NACION. Si lo hace, podría ser denunciado ante la justicia penal y sometido a un sumario administrativo para echarlo del servicio exterior.

Ambos condicionamientos, de todos modos, resultan superfluos. Sadous contó todo lo que sabe ante la Justicia sin vulnerar esos límites y sin necesitar una autorización especial para revelar información confidencial. Se limitó a relatar que Uberti ejercía una "diplomacia paralela" y que varios empresarios le mencionaron que el Ministerio de Planificación recibía coimas de entre el 15 y el 20 por ciento.

Ante los legisladores, Sadous repetirá su declaración testimonial ante el juez federal Julián Ercolini y el fiscal Gerardo Pollicita, indicaron sus allegados. La diferencia será el impacto público y político de exponerlo en el Congreso.

Ante la Justicia, al testimonio de Sadous siguió el de su ex agregado comercial en Caracas, Alberto Alvarez Tufillo, redactor del cable diplomático que el embajador envió con detalles de irregularidades y "corrupción" en ciertos negocios bilaterales. Tras la declaración del miércoles de su ex jefe, y según confirmó LA NACION, Alvarez Tufillo también podría presentarse ante el Congreso. Dentro de 15 días.

lanacion.com decidió cerrar esta nota a comentarios debido a ataques antisemitas

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.