Sancionan a jerárquicos del BaPro por la operatoria de Suris

Suspendieron a un gerente del banco y pasaron a disponibilidad a otro por irregularidades
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16 de abril de 2014  

Por Hugo Alconada Mon

El "caso Suris" se expande , con múltiples ramificaciones. El Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro) dispuso la suspensión de un empleado jerárquico y el pase a disponibilidad de otro por las multimillonarias operaciones que durante años efectuó el "empresario" Juan Ignacio Suris en una sucursal de la entidad en Bahía Blanca sin que jamás se las reportara como sospechosas.

El primero de los sancionados es el gerente regional del Bapro en la zona de Bahía Blanca -LA NACION se reserva su nombre por tratarse de un sumario en marcha-. Fue suspendido de manera preventiva mientras se completa la investigación interna, ya que bajo su órbita se encuentra la delegación Barrio Universitario, donde operó Suris, detenido y procesado por la Justicia por tráfico de drogas y por emitir facturas truchas que facilitaron la evasión tributaria de 190 empresas.

La suspensión del gerente se dispuso de manera preventiva, ya que bajo su jurisdicción no se emitieron alertas por la forma sospechosa en la que se movían millones en las cuentas vinculadas a Suris.

La investigación sumarial que inició el Bapro tras el estallido del escándalo también alcanza al tesorero en la regional de Bahía Blanca, según reconstruyó LA NACION. Fue puesto en "disponibilidad" hasta que se precise cuál fue su rol mientras ocurrían depósitos "virtuales" por $ 11,5 millones entre 2008 y 2012.

Ante la consulta de LA NACION, sin embargo, desde el Bapro se negaron a dar precisiones sobre la investigación interna. Un vocero de la entidad indicó que no podía informar al respecto, ya que se encuentra bajo secreto de sumario.

Pero el sumario interno levanta olas dentro del propio Bapro, cuya dependencia en Bahía Blanca fue allanada el jueves y el lunes siguiente aportó más documentación a la Justicia. Entre los empleados consideran "injusto" que el gerente haya sido suspendido, ya que las operaciones se retrotraerían más allá de su arribo a ese cargo regional, según indicaron fuentes gremiales. Entre los investigadores judiciales, en tanto, crecen las dudas sobre los motivos por los que la gerencia en Bahía Blanca no emitió un reporte de operación sospechosa (ROS) sobre los movimientos millonarios de Suris.

"Hasta ese momento, poco se sabía sobre la prevención antilavado, ya que el banco se ocupó de instruir a sus empleados sobre ese tema después de diciembre de 2011", indicaron desde el gremio bancario.

Más aún, estimaron inviable que los empleados pudieran detectar "que lo que tenían enfrente era un estafador", en alusión a Suris, quien reconoció ante la Justicia su operatoria ilícita con las facturas truchas y los depósitos bancarios. "¿Pero cómo hace un empleado para saber que una factura es trucha?", reclamaron desde la gremial. "Si ingresás en el Banco Central y en la AFIP, el CUIT (de Suris) no tenía ningún problema. ¿Por qué tenían que sospechar?"

El hoy referente del massismo en Bahía Blanca y miembro del directorio del Bapro Dámaso Larraburu, en tanto, también se distanció de la operatoria bajo sospecha. "Durante el affaire Suris yo no formaba parte del directorio", indicó semanas atrás por Twitter.

Larraburu arrastra, no obstante, otro dolor de cabeza, pero no vinculado a los negocios de Suris. El 9 de enero de este año, la Unidad de Información Financiera (UIF) le aplicó una multa por $ 320.234, monto que también se le aplicó al Bapro por incumplir con sus obligaciones como sujetos obligados a reportar operaciones sospechosas en 2009, según consta en la resolución 5 de este año.Pero durante años Suris se movió como un empresario intocable, aun cuando la regional de la AFIP en Bahía Blanca impulsó una investigación en su contra por la emisión de facturas truchas por unos $ 40 millones para unas 190 empresas. Entre otras, algunas vinculadas o controladas por Lázaro Báez y Cristóbal López.

¿Cómo operó Suris en el Bapro? Simuló múltiples depósitos en cuentas de sus firmas -entre otras, Attimo Bahía Blanca, CVP Industria y M-Magna-, pero tras la acreditación formal del dinero libraba de inmediato cheques tras retener su comisión de entre el 15 y 30 por ciento. Y eso les permitía a las empresas que recurrían a él simular que habían pagado de manera bancarizada por un servicio inexistente. Es decir, una "calesita" millonaria y virtual. Pero aun así, el Bapro sólo emitió un ROS cuando la Justicia ordenó la detención de Suris.

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