Scioli-Zannini, un mes de buena convivencia, pero distante

Ambos resignaron posiciones para compatibilizar; el rol de "Wado" De Pedro
Mariana Verón
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26 de julio de 2015  

Dejó de ser Scioli para convertirse simplemente en Daniel. Así hablan en el Casa Rosada del gobernador bonaerense en este mes de idilio entre el candidato presidencial y Cristina Kirchner. Ellos dicen que el que cambió fue él.

Puertas adentro, la relación todavía sigue siendo distante aunque lejos, lejísimo, de la tensión de otros tiempos. Como si estuvieran reconquistándose, cada espacio mide al otro con algún nivel de desconfianza que intentan quebrar a fuerza de reuniones, charlas, invitaciones y empatías.

La campaña quedó al mando completo del equipo del gobernador, que cree haber encontrado la manera de interpretar los deseos de la Presidenta y su núcleo duro. Verla aplaudirlo de pie ante frases como "ni un paso atrás", del vocabulario ultrakirchneristas en boca de Scioli, es consecuencia de esa lógica en la que se acomodó el lenguaje del bonaerense.

Hacia adentro, Cristina y Scioli hablan más seguido que antes, pero no volvieron a reunirse a solas desde la tarde del 16 de junio en la que en la quinta de Olivos, la Presidenta le comunicó que había pensado en Carlos Zannini para que lo acompañara en la fórmula.

La logística de comunicación pasa por un intermediario exclusivo: el secretario general de la Presidencia, Eduardo "Wado" De Pedro, el hombre que más cerca había estado del gobernador en la previa a la decisión que terminó tomando Cristina.

Es él quien recibe las dudas de Scioli ante ciertos temas, el que está al tanto de la campaña, el que aporta sugerencias y el que conoce hasta el último detalle de la agenda del bonaerense.

Zannini, por ahora, se acercó de a poco, como quien espía a un desconocido. En el búnker sciolista sostienen que las reuniones son constantes. Pero los encuentros se dan de manera ocasional, en general, cuando ambos van juntos a algún acto.

La foto que marca esa relación la hizo pública la Presidenta cuando difundió el interior del helicóptero presidencial en el que se la veía a ella con su fórmula, desde Rosario. Es el símbolo de cómo se dan hoy por hoy las charlas, más bien informales, camino a alguna actividad conjunta.

Para ver a Cristina, lo que hace Scioli es ir a los actos media hora antes del comienzo formal, y consultar ahí cualquier duda que tenga. Por ahora, refieren allegados al gobernador, no hizo falta una reunión más extensa. Scioli aprendió a leer la letra de Cristina, e interpreta su música.

Los encuentros públicos entre Zannini y Scioli fueron tres. El primero, en la Casa Rosada, al otro día de la confirmación de la fórmula; el segundo, el viernes siguiente, en el despacho que el gobernador usa en el Banco Provincia, y el tercero, el lunes pasado, un encuentro ampliado con parte del equipo sciolista en la fundación DAR, que preside José Pepe Scioli, el hermano más combativo del gobernador. Sirvió para que los más cercanos colaboradores del bonaerense conocieran de cerca al hombre de confianza de Cristina.

En plan de aproximación, el gobernador llevó a su compañero de fórmula a recorrer las oficinas y bajaron un piso, hasta el tercero, donde se montó el búnker de la campaña naranja, a solo tres cuadras de la Casa Rosada.

Zannini recorrió los pasillos y oficinas, como quien llega por primera vez a la casa de su invitado. Lo hizo solo, sin la compañía de ningún funcionario del gabinete de Cristina. Es, en rigor, como se mueve siempre.

De pocas palabras, hasta ahora no abundó en elogios hacia Scioli, a quien calificó como el vicepresidente de Néstor Kirchner. Entiende el proceso como la "unidad en la diversidad", su frase de cabecera para explicar el romance.

En el Gobierno sostienen que quien cambió fue Scioli. "Lo importante es lo que hace uno cuando llega, no lo que dijo antes", suele repetir Oscar Parrilli cuando le preguntan por el cambio de parecer del kirchnerismo puro y duro.

Scioli está confiado. Cree que la Presidenta no se meterá en su gobierno, y visualiza las posibles tensiones que vendrán más bien en los avatares económicos si una crisis rompe la armonía de esta época de campaña. En su equipo sostienen que sólo ante esa situación, y las medidas más duras que debería tomar, podrían generar roces. En el Gobierno ven un panorama similar. Mientras Scioli mantenga el modelo, sostiene, no habrá mayores problemas.

A un mes del momento de la bendición presidencial, cerca del gobernador recuerdan que Cristina le garantizó que nada hará Zannini contra su gobierno. Claro. Fue en el momento en el que Scioli, acomodándose en la silla ante la sorpresa de su compañero de fórmula, le recordó que el secretario legal y técnico había sido el que más había operado en su contra.

Incluso, cuentan que la Presidenta le garantizó libertad de acción en la conformación del gabinete. Como en una relación de amor correspondido, él promete que no se alejará de los lineamientos generales del actual gobierno.

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