Se ahorrarían US$ 6500 millones si se evitara el derroche de energía

Es la cifra que el Estado debería invertir en centrales eléctricas de aquí a 2020
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22 de octubre de 2006  

Si se hiciera un uso eficiente de la energía, hasta 2020 la Argentina podría ahorrar unos 6500 millones de dólares. Son los fondos que el Estado evitaría invertir en centrales energéticas como para seguir el ritmo de la demanda, según un estudio de la Fundación Vida Silvestre.

La cuestión del uso racional de la electricidad y el gas se ha tornado más actual que nunca. En parte impulsada por la polémica entre el Gobierno y los industriales y en parte porque se viene el verano, uno de los momentos de mayor consumo domiciliario.

Más allá de los motivos, la demanda de electricidad de los hogares, la industria y el alumbrado (que crecería un 87% hacia 2020), el escaso incentivo para el ahorro y la falta de políticas claras como para que no dé lo mismo dejar una luz encendida que apagarla son parte de la discusión energética. Y lo más grave es que en la Argentina no se emplea la energía en forma eficiente, lo que podría hacer aún más complicado el panorama.

Esas son las conclusiones a las que llegó un trabajo de la Fundación Vida Silvestre (FVS), que se presentará mañana y al que LA NACION accedió, que estudió las políticas que se podrían aplicar para que todos los consumidores, sean industriales, comerciantes, organismos públicos o usuarios hogareños, ahorren energía en los próximos 14 años. La propuesta de la organización se encuadra dentro del estudio que la entidad realiza por los cambios climáticos, el calentamiento global y la emisión de gases a la atmósfera.

"La energía deberá adoptar el precio de mercado que corresponda o se deberá evitar el monto del subsidio en que se incurre para justificar la conveniencia de actuar con políticas de eficiencia", aconseja el informe respecto del nivel de las tarifas antes de evaluar cada uno de los segmentos de consumidores.

El director de Conservación de la Fundación, Marcelo Acerbi, fue el que le puso números al trabajo. "Se podría ahorrar un 30 por ciento de la energía eléctrica. Haciendo un plan de uso racional, la Argentina ahorraría unos 6500 millones de pesos y se estabilizaría la emisión de gases a un nivel similar al del año 2005", sostuvo.

"El consumo eléctrico del sector residencial se estima en 23,5 TWh [un teravatio equivale a un millón de kilovatios] en 2005, representando el 28,3% del total de la demanda, y se proyecta un crecimiento de un 52%, alcanzando los 36 TWh en 2020, con una participación de un 22,3% del total", analiza el trabajo.

En los domicilios, el principal consumo está dado por la iluminación y la conservación de alimentos, aunque en la Argentina también hay una gran demanda de electricidad por los aparatos de aire acondicionado.

Las medidas para ahorrar tienen que ver con el uso de electrodomésticos que hagan un consumo racional de la energía. "En la Argentina se podría obligar a los fabricantes a que los electrodomésticos nuevos respeten esas normas que ya se utilizan en otros países. Por ejemplo, en las heladeras y freezers es muy valiosa la aislación térmica", dijo Acerbi.

El informe reconoce que en los equipos existentes son muy limitadas las posibilidades de ahorro.

Uno de los consumos que más ha crecido es el del modo de espera (stand by) de los electrodomésticos. "En la Unión Europea se considera que es el rubro dentro del sector residencial con mayor potencial de ahorro de aquí a 2030." Cuando un aparato está apagado pero sigue enchufado, se mantiene en modo de espera (cuando muestra la hora, por ejemplo) que demanda electricidad. Y aunque sea mínima es evitable.

En el sector industrial, el consumo eléctrico fue de 37,4 TWh en 2005, el 44,8% del total. El trabajo proyecta que en 2020 crecerá un 113%, alcanzando una participación del 49,3 por ciento del total. Allí, el ahorro pasa por una mejor utilización de los sistemas de motores, que son los que más electricidad consumen.

Según los datos del trabajo de la FVS, un 19,7% del total de la energía eléctrica fue consumida por los sectores comercial y público en 2003. Dicho porcentaje pasó de un 12,6% en 1990 a un 21,3% en 2001. Las medidas de ahorro que se recomiendan allí tienen que ver con apagar la iluminación no necesaria, privilegiar la luz natural cuando es posible, apagar equipos de aire acondicionado fuera de los horarios de trabajo, limitar el uso de los equipos a los sectores ocupados y desconectarlos cuando haya ausencia de una hora o más.

El alumbrado público supuso en 2003 el 3,9% del consumo total de la energía eléctrica. La principal medida de ahorro pasaría por el uso generalizado de lámparas de sodio de alta presión, que actualmente son utilizadas parcialmente y que tienen una posibilidad de iluminación superior.

"Haciendo un análisis por usos finales, la que posee mayor potencial de ahorro es la iluminación [residencial, comercial y alumbrado público]. El ahorro puede ser obtenido muy rápidamente por la corta vida útil de los equipos. Siguen en importancia los sistemas accionados por motores eléctricos industriales y, por último, las heladeras y el standby en el sector residencial", resumió.

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