Se espera una jornada tensa

Las cacerolas buscarán llegar otra vez a la Plaza de Mayo
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25 de enero de 2002  

Las marchas que se sucedieron esta semana tendrán hoy un pico de tensión, ya que se coordina un cacerolazo general con movilización nocturna a la Plaza de Mayo.

En los despachos donde se sigue el conflicto social se da como una certeza la convocatoria realizada desde asambleas barriales y difundida por Internet.

La mirada positiva que hacen algunos funcionarios es que se trata de una manifestación nueva, con referentes de esas asambleas de vecinos que podrían ser interlocutores en algún tipo de diálogo, algo con lo que hasta el momento no se contaba.

Esa visión optimista corre en paralelo con el peligro intuido por los mismos funcionarios por la posibilidad de que se reproduzcan los actos de violencia que llegaron tras las últimas manifestaciones por la noche.

Clima enrarecido

Los rumores inundan las oficinas de diferentes ministerios. Van desde choques entre manifestantes y contramanifestantes hasta situaciones de una peligrosidad superior a las observadas hasta ahora. Ninguna de las versiones es sustentada con datos concretos. Se señalan simplemente para graficar el aire enrarecido que recibirá a esta nueva manifestación.

En las últimas horas sí se produjeron dos sucesos que alertaron en su posible proyección: los incidentes de anteanoche en Junín y los producidos ayer en Hurlingham.

Sobre las derivaciones del escrache a la diputada nacional Mirta Rubini se informa por separado. En Hurlingham un fotógrafo de Crónica, Luciano Thieberger, fue agredido por desconocidos que dispararon al aire y atacaron a un grupo de desocupados que pedía alimentos, según informó ese diario. Ambos casos quedaron como testimonio de la tensión en aumento en las protestas.

También fue atacado un periodista de TN, Osvaldo Logares, durante la manifestación realizada frente a Tribunales.

Con el conflicto social subiendo su tono -situación que reconocen allegados al secretario de Seguridad Interior, Juan José Alvarez, la convocatoria de esta noche no es tomada a la ligera por el Gobierno.

Sin un reclamo concreto, sino más bien la suma de cada pedido que se escucha en la calle, la respuesta oficial de seguridad será preventiva.

"No se puede frenar la protesta de la clase media enojada con palos", escuchó ayer LA NACION de boca de un funcionario que si bien integra el Ministerio de Defensa tiene conocimiento de la situación general de seguridad del país.

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