Se levantó el paro ferroviario, pero se trata sólo de una tregua

Ferroexpreso Pampeano pagaría hoy los sueldos atrasados
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18 de diciembre de 2001  

Los sindicatos ferroviarios La Fraternidad (maquinistas) y la Unión Ferroviaria levantaron ayer por la tarde el paro que habían iniciado a la medianoche, durante una jornada en la que no sólo resultaron perjudicados los usuarios sino que hubo piquetes de los trabajadores en las vías de distintas líneas para evitar el tránsito de los trenes.

La medida de fuerza fue dispuesta a raíz del cese de los servicios de carga de Ferroexpreso Pampeano (entre Rosario y Puerto Belgrano) y del pago parcial (solamente el 30%) de los sueldos de noviembre para sus 700 empleados.

Pero después de una nueva reunión ayer en el Ministerio de Trabajo, el concesionario se comprometió a abonar hoy todos los sueldos y "discutir con el Estado la continuidad del servicio", según destacó a LA NACION el secretario de Organización de La Fraternidad, Horacio Caminos.

"Estamos en estado de alerta y movilización y tanto hoy, si no cumplen con lo prometido, como en cualquier momento si las concesionarias de otras líneas no cumplen con los pagos de aguinaldos y sueldos de diciembre, haremos las huelgas que sean necesarias", argumentó Caminos sobre la provisional paz alcanzada.

Así fue que ayer hubo piquetes cerca de las estaciones Victoria, José León Suárez, Castelar, Colegiales y Olivos.

Desde La Fraternidad argumentaron que "no soportamos que por diferencias entre la empresa (Ferroexpreso Pampeano) y el Estado nos sigan teniendo de rehenes".

Un problema sin solución

Las diferencias a las que aludió el sindicato se evidenciaron en las expresiones conocidas desde la Secretaría de Transporte (en el sentido de que la concesionaria les debe el canon correspondiente al servicio) y la respuesta de la empresa, dada a conocer por un comunicado. En el Ministerio de Trabajo estuvieron presentes los sindicalistas, representantes de aquella secretaría y de la empresa. Fue Jorge Sappia, el secretario de Trabajo, quien anunció el acuerdo provisional.

Para alejar dudas, Ferroexpreso Pampeano SA (Fepsa) solicitó al Gobierno que "comprometa su decisión de tratar en conjunto los temas que han llevado a la empresa a suspender sus operaciones, tales como incumplimientos de pago, los costos y pérdidas no previstos derivados de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires y la competencia desleal que sufren los ferrocarriles por parte de sectores de carga por camión", dijo el escrito.

Fepsa informó que tienen "voluntad de seguir al frente de la concesión en la medida en que se afronten los problemas que ha planteado".

La compañía enumeró las causas por las que llegó a "una situación económica y financiera extrema". Ellas son:

  • Que el servicio de pasajeros, que al otorgarse la licitación estaba a cargo de la Nación, fue transferido a la provincia de Buenos Aires. La provincia adeuda a Fepsa $ 26 millones, que cuentan con el aval del Estado por el peaje de uso del ramal. Esta deuda provoca un serio ahogo financiero a la empresa.
  • Que para mantener el servicio afectado por las inundaciones de las lagunas Encadenadas y el río Quinto, Fepsa se vio obligada a hacer inversiones -que correspondían al Estado- por más de 39 millones de pesos. Esta deuda hasta hoy no ha sido reconocida por el Estado, que demora las tratativas necesarias para el tema.
  • Que durante 2000 y principalmente este año, las inundaciones en Buenos Aires fueron de tal magnitud que destruyeron terraplenes, impidiendo circular a los trenes con la mínima seguridad. Esto es exclusiva responsabilidad del Estado, por el manejo de las aguas, e impide más del 50% del tráfico normal de Fepsa. Se han solicitado las obras de control a las autoridades pertinentes, sin resultado alguno hasta la fecha.
  • Que los problemas expuestos fueron reclamados por Fepsa al Gobierno en más de 50 presentaciones debidamente fundamentadas durante los últimos cuatro años, sin lograr respuesta alguna.
  • Mañana de desconcierto

    Otro día atípico se vivió ayer en Buenos Aires y en el conurbano. Colas larguísimas en las paradas de colectivos, mayor circulación de combis, estaciones de trenes vacías, miles de pasajeros desconcertados. Todas consecuencias del alto acatamiento que tuvo la huelga ferroviaria, que además generó congestionamientos de tránsito en los accesos a la Capital.

    El factor sorpresa -al ser ratificada un domingo, la mayoría de la gente desconocía que habría paro- complicó más la situación. Bastaba ver las filas en las cabinas telefónicas, con gente que quería excusarse por el retraso.

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