"Se sabía que los piqueteros tenían armas"

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
Lo aseguró Hugo Miranda, jefe de la Gendarmería, que advirtió a LA NACION que "no se puede volver al 20 de diciembre"
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27 de junio de 2002  

En los últimos días del mes pasado, el Gobierno tomó una decisión: recuperar las calles. La ola de secuestros express ponía en mayúsculas la palabra inseguridad y la alarma sonó en la Secretaría de Seguridad Interior. Entonces se puso en marcha el megaoperativo de control en los accesos a la ciudad, con la Prefectura con el control de los puentes de la zona sur y la Gendarmería desplegada en los pasos hacia el Norte. Prevenir los delitos comunes fue la directiva. Y los piquetes quedaron en esa línea de control, porque los efectivos ya estaban instalados en los lugares en que habitualmente se interrumpía el tránsito.

Es necesaria está introducción para saber qué cambió en las órdenes del Gobierno. Así se llegó a este enfrentamiento que no se producía desde enero último. ¿Puede retrocederse al fatídico diciembre? No, según la opinión del jefe de la Gendarmería, comandante general Hugo Miranda.

“No se puede volver al 20 de diciembre porque no están dadas las mismas condiciones. La gente está cansada de violencia y hay un gobierno que intenta acertar con las medidas. No lo veo posible”, dijo a LA NACION.

-¿Por qué esta vez se hicieron efectivos los desalojos de piquetes?

-Lo que se pensó es que están agotados los motivos que justificaban inicialmente el enojo masivo de la gente. Ya pasó mucho tiempo y se impone la necesidad de restablecer el orden. Por eso se anunció que no se iba a permitir el corte de las vías de acceso a la Capital Federal.

Estaba claramente advertido que se iba a aceptar una manifestación pacífica, pero que no se iba a tolerar la violencia. Nosotros tuvimos suerte, ya que los manifestantes se retiraron cuando los intimamos a desalojar el paso entre la Panamericana y la General Paz. A la policía de la provincia de Buenos Aires la enfrentaron y sucedieron estos hechos lamentables.

-¿Tuvieron informes que señalaran la posibilidad de que ayer se podría producir algún episodio fuera de la normalidad?

-Lo que se sabía es que parte de estos grupos piqueteros portaban armas y que estaban dispuestos a reaccionar con violencia.

-¿Considera que estas nuevas muertes pueden generar mayor violencia?

-Todavía no se hizo la evaluación, pero tengo la expectativa de que el pueblo rechace la violencia. Todas las fuerzas de seguridad vamos a hacer el máximo esfuerzo para imponer el orden con el mínimo indispensable de fuerza. Nosotros tratamos de que nuestra gente permanezca tranquila para que no se reaccione cuando no haga falta.

Una bandera que cae

Por más que la orientación gubernamental sea impedir el corte de los principales accesos a la ciudad, eso no significará que será desalojado cada piquete. Si la manifestación se establece en un paso secundario no habrá intimaciones de desalojo.

Anoche, en la Secretaría de Seguridad Interior allegados a Juan José Alvarez interpretaron que las muertes fueron un “golpe fuerte” para su diagrama de control de manifestaciones, pues una de sus banderas era que no había víctimas mortales desde que llegó al cargo, durante el breve gobierno de Adolfo Rodríguez Saá.

También apuntaron en esas oficinas hacia los supuestos errores de la policía bonaerense: “No entendemos cómo pudo quedar un grupo de infantería aislado entre dos columnas de piqueteros, situación que originó los incidentes”.

Justamente, el entrenamiento de las fuerzas de seguridad federales para trabajar en el control de manifestaciones es uno de los puntos del plan de seguridad de Alvarez.

El gobierno bonaerense, por su parte, cree que los hechos de violencia protagonizados por la policía provincial y los piqueteros “fueron preparados por grupos de infiltrados para sembrar caos en el país”.

Así coincidieron en señalarlo dos fuentes del gobierno de Felipe Solá, que, no obstante, prefirió ayer mantener silencio sobre lo ocurrido.

Sólo el vocero de la gobernación de Buenos Aires, Jorge Matheus, subrayó, en declaraciones a la prensa, que el gobernador se hallaba “sumamente preocupado” por la gravedad de los acontecimientos.

“Nos estamos comiendo flor de garrón”, dijo un íntimo colaborador del mandatario bonaerense.

Al cierre de esta edición, en el gobierno provincial se trabajaba intensamente en el diseño de una estrategia eficaz para mantener la paz social en territorio bonaerense en las próximas horas.

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