Según Brasil, no hay presión norteamericana

Niegan que avanzar hacia el ALCA sea una imposición
Niegan que avanzar hacia el ALCA sea una imposición
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23 de agosto de 2001  

SAN PABLO.- El gobierno brasileño le restó "carácter de iniciativa" a la propuesta de los Estados Unidos de comenzar las conversaciones para alcanzar un acuerdo bilateral con los países del Mercosur dentro del esquema "4+1". También negó que el inicio de esas negociaciones sea una condición del acuerdo de liberación de divisas del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la Argentina.

"La iniciativa fue de los países del Mercosur en la Cumbre de Asunción", aclaró el vocero presidencial, Georges Lamaziere, en nombre de Fernando Henrique Cardoso. "Fue una propuesta del propio Mercosur, hecha mucho antes que cualquier negociación de la Argentina con el FMI", insistió Lamaziere.

Brasil quiso refutar así la sensación de imposición con que fue vista la propuesta de los EE.UU. en diferentes círculos empresariales. Brasil mantiene con el país del Norte una vieja riña: mientras intenta apuntalar el Mercosur para negociar en mejores condiciones el ingreso en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Estados Unidos apunta a seducir a los países de a uno, por medio de pactos bilaterales.

Un diplomático comentó ayer a LA NACION, desde el Palacio de Itamaraty, que "no hubo ninguna sorpresa en el anuncio de los EE.UU. de pretender iniciar conversaciones 4+1 (Mercosur más Estados Unidos)". Según el funcionario, "los Estados Unidos no hicieron más que responder a la propuesta que habíamos realizado en Lima, Perú, durante la asunción del presidente Hugo Toledo".

En dicha reunión, el presidente uruguayo, Jorge Batlle, y los cancilleres de los cuatro países del Mercosur, le propusieron a Robert Zoellick, jefe de la representación comercial de los Estados Unidos (USTR), iniciar las conversaciones bilaterales. Era la oficialización del acuerdo al que habían llegado en junio los presidentes durante la cumbre del Mercosur en Asunción.

En la cumbre, la idea de proponer el "4+1" surgió para terminar con el juego de seducción que los norteamericanos estaban realizando bilateralmente con cada miembro del Mercosur, creando inestabilidad en el bloque. En Asunción se definió entonces proponer una negociación multilateral, que serviría de base para la conformación del ALCA. El "grupo negociador" sería liderado por un coordinador que actuaría en nombre de los cuatro países del bloque. El cargo le había sido propuesto a Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero éste se excusó y pidió ser sólo asesor de dicho grupo.

"Lo que hizo Estados Unidos ahora, aprovechando el anuncio del Fondo Monetario Internacional, fue enviarnos la respuesta a la pregunta que les hicimos desde la Cumbre de Asunción: ¿quieren negociar con el Mercosur en conjunto? Acaban de responder que sí", reiteró el diplomático brasileño. Pero desde Cardoso hasta el canciller Celso Lafer, el gobierno negó que el anuncio del Fondo haya sido sentido como una presión. Medios locales, como Primeira Leitura, consideraron que "la operación de salvamento se convirtió en condición (impuesta a la Argentina) del gobierno Bush a favor del ALCA (mirado con desconfianza en Brasil)". Con esto, el Fondo ya le comenzó a cobrar a la Argentina "intereses políticos" al préstamo, interpretó la publicación.

Mercados escépticos

Por su parte, los mercados recibieron positivamente el anuncio de la ayuda del FMI a la Argentina, aunque con cierto escepticismo. Luiz Rabi, analista del banco de inversiones local BicBanco, comentó a LA NACION que "aunque se percibe una reacción positiva en las bolsas y el tipo de cambio, persiste un clima de desconfianza muy fuerte. Es muy difícil decir hoy si la Argentina va a lograr salir de la crisis y comenzar a crecer".

En tanto, la Bolsa de Valores de San Pablo, Bovespa, no acompañó al Merval. Se mantuvo en equilibrio casi todo el día y cerró con una tímida alza del 0,47%. El real abrió la jornada con una fuerte valorización, pero con el correr de las horas los temores volvieron y la moneda brasileña terminó cerrando a 2,52, con una leve apreciación del 1,02% frente a la cotización de anteayer, aunque aún en su mayor nivel de devaluación de los últimos cinco años.

Para Brasil, lo más preocupante del paquete de ayuda del FMI es el hecho de que el éxito del programa y la liberación de los fondos dependa de las negociaciones políticas con las provincias. "El mercado brasileño no está satisfecho. Estamos viendo muchos nubarrones que aún precisan ser disipados", aseveró Rabí.

La expectativa respecto del préstamo obtenido el martes por la Argentina se reflejó ayer en la tapa de todos los diarios.

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