Senado: cambios en la ley de quiebras

Aprobó en general, con reformas, el proyecto oficial que fue girado a Diputados Se eliminó la capitalización compulsiva de las deudas Incluyeron un artículo para pesificar en uno a uno los créditos en dólares obtenidos fuera del sistema financiero
Aprobó en general, con reformas, el proyecto oficial que fue girado a Diputados Se eliminó la capitalización compulsiva de las deudas Incluyeron un artículo para pesificar en uno a uno los créditos en dólares obtenidos fuera del sistema financiero
Gustavo Ybarra
(0)
24 de enero de 2002  

El Senado aprobó anoche en general y se disponía a debatir en particular la modificación a la ley de quiebras que impulsa el Poder Ejecutivo, pero en el texto de la iniciativa no se incluía la capitalización compulsiva de deudas que reclamaba la Unión Industrial Argentina y un sector del Poder Ejecutivo.

A último momento y a propuesta del jefe del bloque de senadores justicialistas, José Luis Gioja (San Juan), la iniciativa sumó un artículo que establece la pesificación en uno a uno de los créditos para adquisición, refacción o ampliación de viviendas obtenidos fuera del sistema financiero.

Esta cláusula alcanza a unos tres millones de personas que tienen préstamos otorgados por escribanías, cooperativas o mutuales que no habían quedado comprendidos en el proceso de pesificación que estableció la ley de emergencia pública.

La norma establece la suspensión de las ejecuciones judiciales por créditos hipotecarios y prendarios por 180 días hábiles, y se impone el mismo plazo para el período de exclusividad del que gozan los deudores para proponer fórmulas que permitan levantar la quiebra.

Se prohíbe la remisión de divisas al exterior, lo que impedirá a las empresas pagar sus créditos otorgados por bancos o entidades financieras radicadas en el extranjero. Sólo se exceptúan a las firmas exportadoras, siempre y cuando paguen sus obligaciones antes de ingresar el dinero al país, y los vencimientos con organismos multilaterales de crédito.Se deroga el "cram down" (salvataje), que permite a la entidad acreedora o a un tercero hacerse cargo de la empresa y mantenerla en funciones. Por último, levanta las restricciones en el acceso al crédito para las firmas en concurso y autoriza al Banco Central a otorgarles líneas de redescuentos.

La ley era apoyada por casi todas las bancadas , aunque en el debate en particular la UCR y los partidos provinciales plantearían objeciones.

El apoyo del radicalismo se consiguió con la eliminación del artículo 4, que fijaba la capitalización compulsiva de las deudas, fuertemente resistida por los bancos. Así lo destacó el titular de esa bancada, Carlos Maestro (Chubut), cuando dijo que "al no insistir (el oficialismo) con el instituto de la capitalización estamos andando el camino correcto", y comprometió el apoyo de la UCR para debatir en 60 días un proyecto de ley que busque una salida para las empresas en quiebras.

Así respondió al reclamo del miembro informante del PJ, el rionegrino Miguel Angel Pichetto, quien se había lamentado por la caída del artículo que establecía el canje de deudas por acciones preferidas. "Esta ley era mucho más ambiciosa porque en sus orígenes planteaba un sistema de capitalización obligatoria para que los acreedores sean accionistas de la empresa deudora y juntos afrontaran el desafío de sacarla adelante", dijo Pichetto.

La titular de la comisión de Legislación General, Liliana Negre, defendió la iniciativa "por la emergencia que vive el país". "El espíritu que nos anima es la protección de la empresa y de las fuentes de trabajo y, dentro de esta situación, dictar una norma que permita una solución transitoria", agregó.

Pero el radical Raúl Baglini (Mendoza) se abstuvo y criticó el proyecto. Para él, la defensa de la industria nacional debe hacerse "en situaciones de desbalance entre deudor y acreedor, no cuando hay situación de igualdad" y "la falta de cohesión en el pago de las deudas hace que el crédito desaparezca".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.