Senado: sólo un 13% retendrá su banca

De 69 legisladores, únicamente 9 tienen posibilidades de ser reelegidos en las elecciones de octubre; nuevos nombres en juego
De 69 legisladores, únicamente 9 tienen posibilidades de ser reelegidos en las elecciones de octubre; nuevos nombres en juego
Gustavo Ybarra
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30 de agosto de 2001  

El cierre de listas electorales del fin de semana último dejó en claro que del viejo Senado sólo quedarán algunos vestigios a partir del próximo 10 de diciembre. Es que apenas 11 legisladores intentarán la aventura de la reelección y, según los cálculos previos, tan sólo nueve tendrían asegurado su regreso.

Además, un dato significativo de las próximas elecciones legislativas es que de los senadores que debieron enfrentar a la Justicia acusados de haber participado en el supuesto cobro de coimas para aprobar la reforma laboral, sólo el correntino peronista Angel Pardo buscará mantener su banca.

Y, de hecho, Pardo casi tendría asegurada su reelección, ya que logró cerrar, encabezando un sector del PJ, un acuerdo con el Partido Nuevo de Raúl Romero Feris, lo que le garantizaría retener su escaño.

De esta manera, se convertiría en el único legislador sospechado en el escándalo de los sobornos en integrar el Senado a partir del próximo 10 de diciembre. El resto de los once legisladores a quienes el juez Carlos Liporaci les pidió el desafuero, y a los que la Cámara Federal les dictó la falta de mérito hace poco más de un mes, quedaron excluidos de la carrera electoral.

Según estos datos, del total de 69 miembros que actualmente componen la Cámara alta -desde hace más de dos años están vacías dos bancas por Catamarca y una por Tucumán-, el nivel de aspirantes a la reelección asciende al 15 por ciento.

La lista total de aspirantes a seguir en el Senado es la siguiente: los radicales Raúl Galván (La Rioja), el titular provisional del cuerpo, Mario Losada (Misiones), el presidente del bloque, Jorge Agúndez (San Luis) y Horacio Usandizaga (Santa Fe).

La lista de justicialistas que quieren volver la encabezan Pardo, el titular de la bancada, José Luis Gioja (San Juan), los riojanos Eduardo Menem y Jorge Yoma -este último por una fuerza independiente-, Carlos Verna (La Pampa) y Liliana Negre de Alonso (San Luis).

El último aspirante a la reelección es Marcelo Romero, del Movimiento Popular Fueguino.

Sin embargo, de este total de once candidatos tan sólo 9 tendrían asegurada su reelección, ya que los dos restantes tendrán que esperar hasta la noche del 14 de octubre para saber si alcanzan su objetivo.

En La Rioja, el duelo entre Eduardo Menem y Jorge Yoma convirtió a esta provincia en un caso extraño: sus tres representantes actuales aspiran a mantener sus bancas por fuerzas separadas. Así, uno de ellos quedará afuera.

En Tierra del Fuego, la candidatura de Romero es una de las más expuestas al fracaso, ya que va como segundo candidato a senador por el Mopof, una fuerza provincial que podría llegar a salir tercera en la provincia.

De esta manera, sólo 9 de los actuales 69 senadores (el 13 por ciento) formarían parte de lo que ya se denomina el nuevo Senado, uno de los polos de atracción de las próximas elecciones si se tiene en cuenta la carga de sospechas de corrupción que pesan sobre la Cámara alta.

Es que este recambio institucional no sólo implica la aplicación de una de las nuevas cláusulas de la Constitución Nacional, que estableció la elección directa de los representantes del Senado. Sino también la esperanza de un giro copernicano en la forma de hacer política.

Nombres de peso

No en vano, los partidos políticos notaron este dato y designaron a sus mejores hombres para disputar las 72 bancas que estarán en juego el 14 de octubre. No en vano la lucha electoral tendrá nombres de peso como el ex presidente Raúl Alfonsín, el ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde y el radical mendocino Raúl Baglini, uno de los diputados clave para la administración de Fernando de la Rúa en los casi dos años de gobierno de la Alianza, ya que manejó la sanción de los proyectos más controvertidos desde la presidencia de la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja.

En estos hombres y el resto de candidatos estarán puestas las expectativas de la sociedad de dejar atrás al viejo Senado y las sospechas que se agravaron tras el escándalo de los sobornos por la reforma laboral.

Más de un año después de aquel escándalo, la renovación total del Senado refleja las heridas políticas sobre aquellos que estuvieron involucrados en las denuncias.

Así, el entrerriano Augusto Alasino no sólo perdió la presidencia del bloque peronista, sino que también debió sepultar su posibilidad de mantenerse en el Senado.

Algo parecido ocurre con varios de los senadores peronistas que durante mucho tiempo manejaron los destinos del bloque y, dada la mayoría del justicialismo en la Cámara alta, hasta el funcionamiento del propio cuerpo.

Tapa del 30 y 31

  • Hace un año, LA NACION publicó una entrevista con el senador Emilio Cantarero (PJ-Salta) en la que éste admitió haber cobrado coimas para aprobar la ley laboral, lo que generó una gran conmoción política.
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