"Si no gano, me dedicaré a ser padre"

"Derrotamos a un aparato infernal"
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4 de mayo de 2003  

Carlos Menem apura su café árabe y mira el fondo de la taza. "Mi madre me enseñó a leer la borra", comenta, serio. Se toma un segundo teatral y, con una sonrisa amplia, completa el relato: "Poco después dejé la profesión, porque no pegaba una".

Se ríe con ganas. Acaba de terminar una hora de entrevista con LA NACION, en la que admitió errores de cálculo en la campaña que lo llevaron a pronosticar una victoria sin necesidad de un ballottage y en la que por primera vez aceptó hablar de la posibilidad de caer derrotado.

"Si me va bien el 18 de mayo seré presidente y, en caso contrario, me dedicaré a ser padre", señaló, en medio de sus constantes esfuerzos por destacar que fue el ganador de las elecciones y que confía en mantener su ventaja sobre Néstor Kirchner. Lo dijo con tono pausado, natural. Hasta hace una semana parecía imposible imaginar alguna vez a Menem hablando sobre la posibilidad de la derrota, cuando anunciaba que iba a ganar por 20 puntos. Hasta aceptó contar, con realismo, su plan ante lo que podría ser su primer fracaso en las urnas.

Casi con ese mismo estilo, acusó a sus rivales de integrar "una alianza de montoneros y piqueteros" y elogió a Adolfo Rodríguez Saá, a quien había atacado de mil formas antes de la elección. "Fueron fuegos de artificio de la campaña", se defendió. Y consideraría una victoria personal la neutralidad del ex gobernador de San Luis.

Un orden milimétrico reina en la oficina que ocupa en el primer piso del hotel Presidente. Un tomo gigantesco del Diccionario de la Real Academia Española ocupa el espacio central de su escritorio. Cerca de los sillones donde recibió a LA NACION se luce una caja de madera con cigarros de la fábrica del senador Ramón Puerta. "Son casi tan buenos como los que me regalaba Fidel Castro", bromeó.

En la sala contigua lo esperaba Eduardo Bauzá, uno de sus históricos operadores políticos, que la semana pasada desató una crisis interna al reclamar la renuncia de todos los que comandaron el primer tramo de la campaña. "Es un hombre leal a muerte", lo rescató Menem.

Quiso esquivar una y otra vez explayarse sobre los errores. "Ganamos y vamos a volver a hacerlo. Lo que pasó, pasó", se cerró, incómodo, igual que cuando negó que fuera una señal de debilidad desafiar a un debate a Kirchner y al presidente Duhalde.

-¿Por qué cree que el resultado de la elección se leyó como una derrota de usted?

-La oposición derrotada asumió la derrota como un triunfo. La verdad es que nosotros ganamos, hay una diferencia de casi 500.000 votos que vamos a procurar defender. Tenemos asegurado el triunfo. Vamos a tener éxito, por más que ya empiecen a circular encuestas que yo considero inexactas.

-Parte de esa lectura tuvo que ver con que usted decía que iba a ganar en primera vuelta...

-Puede ser. Se equivocaron las encuestas cuando me daban perdedor. Que salía cuarto, quinto...

-Pero las últimas encuestas le daban dos puntos arriba, como realmente terminó.

-Sí, pero empezaron a cambiarlas cuando se dieron cuenta de que la cosa era distinta.

-¿Le dieron o no datos erróneos?

-Y... recibimos algunos informes en los cuales confiamos. Pero ya está. No viene al caso hacer caer las culpas sobre nadie. El pueblo tiene que elegir entre una Argentina como España o una Argentina como Cuba. Aquí hay una alianza entre montoneros y entre piqueteros para derrotarme.

-Fue muy criticado el desfile de figuras desprestigiadas el domingo. ¿Alcanzan 15 días para cambiar una imagen de 10 años?

-Nada tiene que ver la gente que vino al hotel con lo que proponemos para gobernar. No se puede poner un cartelito que diga "el hotel se reserva el derecho de admisión".

-¿Es consciente de que eso es lo que más se nota?

-Lo hacen notar algunos medios. Cuando se celebra un triunfo se mezclan todos. ¡Fíjese de lo hablamos, con los problemas del país...! Mire el candidato de ellos, se niega a debatir.

-¿No es una señal de debilidad que pida un debate cuando siempre se negó a darlo?

-La única vez fue en 1989. No fue un debate, era un programa de Neustadt. Dejé la silla vacía, simplemente eso. No es un gesto de impotencia. Que no sea conmigo, que sea entre los dos ministros de Economía. El problema es que no tienen propuestas ni plan de gobierno. Lo único que hizo Kirchner fue agraviar e insultar; lo querellé por calumnias e injurias.

-El dijo que usted tiene que debatir con la Justicia.

-El que tiene que debatir con la Justicia es él. Yo ya debatí, me detuvieron injustamente, en forma absurda, producto de esa otra alianza que representaban De la Rúa y Ruckauf. No estoy involucrado en ninguna causa y este señor sigue hablando del tema. Algún día va a tener que dar explicaciones sobre la no presentación de la declaración jurada y sobre los departamentos que tiene en Buenos Aires. Ojo que no son palabras mías, lo dijo la doctora Carrió, que ahora dice que lo va a votar.

-¿Qué hará si pierde?

-No se olviden de que voy a ser padre dentro de poco, así que si me va bien haré de presidente, por supuesto. Si no, me dedicaré sólo a ser padre. Por supuesto seguiré en política. Y... bueno, me dedicaré a la vida familiar porque los últimos años han sido muy duros. Además de la detención, el trabajo cotidiano, dormir poco, leer mucho, y encima con lo que me pegan.

-¿Se imagina liderando la oposición al gobierno de Kirchner?

-No sé... ya el daño que le ha hecho Duhalde al peronismo es durísimo. Con tal de conseguir su objetivo, cosa que todavía no pudo, fue capaz de partir el peronismo.

-Y si usted es presidente, ¿va a intervenir la provincia de Buenos Aires, como se especula?

-¡Pero dicen cualquier cantidad de barbaridades! -eleva un poco la voz, con su típica tonada-.También dicen que voy a vender la Patagonia. Son locuras de mentes irracionales. Lo que voy a procurar sí, por vía diplomática, es recuperar las islas Malvinas.

-Si gana, ¿va a acordar con Duhalde una convivencia?

-(Se ríe.) Le contesto con una frase de Maquiavelo: la política es el arte de lo imposible.

-¿Hasta dónde está dispuesto a llegar con la denuncia para que se investigue un supuesto fraude?

-No voy a judicializar la elección. Simplemente hablé, y si un fiscal me escuchó deberá actuar.

-¿Cree que comunicó mal sus propuestas?

-¡Pero si ganamos! Comunicamos todo bien y por eso ganamos frente a un infernal aparato.

-Sin embargo, hubo una crisis interna que terminó con el cambio del comando de campaña y el alejamiento de Bauzá.

-Otros manejan la campaña ahora. No hubo crisis. Comprendan que el doctor Bauzá, un hombre leal a muerte, lleva años en esto y necesita también un descanso, pero siempre da consejos a partir de su experiencia.

-¿Le molestaron las declaraciones de Luis Patti, que pidió que se fueran Pierri, Bauzá y Kohan?

-Es un gran amigo, pero se excedió un poco en sus declaraciones.

-¿Tiene previsto hacer una visita a algún presidente, como hará Kirchner con Lula?

-No, a mí me conocen todos. Lo de Kirchner es una señal de triunfalismo total que, ojo, se puede volver en contra. Vamos a esperar al 18...

-¿Cree que se instaló el triunfo de Kirchner en el ballottage y que eso le puede jugar en contra?

-Se ha autoinstalado. Es como si un equipo de fútbol pierde uno a cero y lo celebra como un triunfo.

-¿Le teme a la ola antimenemista que pronostican las encuestas?

-No. El antimenemismo no puede estar por arriba de los intereses del país. Le pido a la gente que reflexione y medite antes de perder el voto. Si quieren la Argentina pobre y deprimida o quieren la Argentina pujante.

-Kirchner dice que usted está desesperado, ¿cómo es su ánimo?

-¡Qué sabe Kirchner de mi vida! Estoy bien. No cambié ni mi genio.

Menem se levantó para posar para las fotos. Contó que mantiene su rutina de cuidarse en las comidas, jugar al tenis y al golf, cada tanto. "Llegué a presidente así, estuve 10 años y medio así y voy a seguir así. Es malo cambiar de caballo en medio del río", aclaró.

Noches con Bolocco

  • A la par de sus dichos políticos, Menem reservó párrafos en los que reveló detalles de las noches con su esposa, Cecilia Bolocco. "La vida de Cecilia es la de la gente del teatro. A mí me la cambió también. Me tengo que aguantar que lea hasta las cuatro de la mañana, con cariño, por supuesto, y yo me levanto 6 y media. Y cuando me voy durmiendo, me despierta y me dice: «Carlos, mirá lo que dice tal filósofo». Así es, una persona excepcional que me hace crecer día a día".
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