Silencio en la quinta de Villa Rosa

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22 de diciembre de 2001  

Aunque el sol castigaba la tarde, detrás del paredón gris la imagen estaba congelada: no había movimientos dentro de la casa quinta del ex presidente Fernando de la Rúa en Villa Rosa, en el partido bonaerense de Pilar.

Durante las primeras horas de ayer comenzaron a circular las versiones que afirmaban que el ex mandatario se refugiaría en su quinta La Esperanza después de renunciar a su cargo.

Con el correr de las horas, se sucedieron los rumores. Que iba. Que se quedaba en la quinta de Olivos. Que llegaba a las 17. Que no iría hasta hoy. Que arribaba a la tarde en helicóptero. Que viajaba anoche en automóvil.

Aunque los trascendidos se sucedían, puertas adentro el paisaje era siempre el mismo. Ni siquiera se veía al personal doméstico.

Los únicos habitantes de la casa que se dejaban ver eran unos 30 efectivos de la policía que custodiaban el lugar. Miraban a los pocos periodistas apostados del otro lado del portón verde de la entrada, pero nadie respondía al timbre.

Poco antes del atardecer, uno de los uniformados dejó trascender que De la Rúa no llegaría a la quinta hasta hoy. En algunos puntos de Tortuguitas el clima era algo tenso y, por miedo a que un grupo de manifestantes se acercara a protestar contra el ex presidente, decidió quedarse en Olivos. "Por razones de seguridad", aclaró el policía.

No quisieron arriesgarse. Durante la madrugada del miércoles, decenas de supermercados y comercios del partido de Pilar habían sido saqueados.

La quinta está ubicada a unos 65 kilómetros al norte de la Capital y, según la declaración jurada del ex presidente, fue comprada en junio de 1982. Allí tiene como vecinos al ex titular de la SIDE Fernando de Santibañes y a Enrique "Coti" Nosiglia.

No había curiosos ni manifestantes. Frente a la quinta de De la Rúa está el ingreso al barrio privado La Buena Vista, donde tres ovejeros alemanes cuidaban la entrada. Sus ladridos eran lo único que distraía el silencio de la tarde.

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