Silencio entre los funcionarios de Ruckauf

El gobernador sigue de vacaciones en un destino que no quieren revelar; para la Alianza existe un "vacío de poder".
Luis Moreiro
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29 de marzo de 2000  

LA PLATA.- El gobernador Carlos Ruckauf prosigue sus vacaciones en "algún lugar" no revelado por sus funcionarios y colaboradores.

Felipe Solá ocupa su despacho en la presidencia de la Cámara de Senadores, pero no habla.

Aldo Rico aprovecha un acto de homenaje a los policías caídos en actos de servicio para recordar que a él no lo "arrea la Alianza hipócrita, ni la claque mentirosa que la sirve". Una demostración de fuerza, sin duda alguna.

El incidente por él mismo desatado, cuando confundió a su amigo Carlos Castillo con un custodio presidencial, ha llegado ya demasiado lejos y en la capital de la provincia, hasta ahora, nadie parece dispuesto a poner punto final a la primera crisis del gobierno de Ruckauf.

A los senadores provinciales de la Alianza no hubo que invitarlos para que hablaran. Eduardo Sigal (Frepaso) y Carlos Pérez Gresia (UCR) comenzaron a definir la situación en apenas tres palabras: "Vacío de poder".

Sin voces oficiales que ayudaran a aclarar el panorama, la sensación de desconcierto corrió por los despachos de la Casa de Gobierno. A media tarde, incluso, se ponía en duda una resolución inmediata de Ruckauf sobre el destino de Aldo Rico.

"Hay que esperar hasta el sábado", recitó el secretario general de la gobernación, Esteban Caselli, durante un breve contacto con la prensa. Hacía referencia, obviamente, al día en que regresará el gobernador para, presuntamente, ponerle coto a la confusa situación.

La trama enrevesada volvió a tejerse a la mañana, bien temprano. A las 8.30, Rico, rodeado de agentes uniformados, pronunció su particular pieza oratoria desde las escalinatas de la sede de su cartera. Nadie del gobierno se sumó a la parada policial. Claro está que cada uno de los funcionarios provinciales, a esa hora, estaba pendiente de las radios y de los canales de noticias que, en vivo, cubrieron la ceremonia que tuvo al polémico ministro como eje central.

Caselli, sobre quien descansa todo el andar administrativo del gobierno en ausencia de Ruckauf, recibió a Gastón Mazzacane en su despacho. El piloto llegó acompañado por Giancarlo Minardi, uno de los propietarios de la escudería de fórmula uno en la que intenta acelerar el platense. Tenían que cumplir un trámite no menor: firmar el contrato para que la publicidad de "Compre argentino" figure sobre el bólido italiano durante 14 carreras, a cambio de 275.000 dólares.

Raúl Othacehé, ministro de gobierno, regresó a su despacho luego de casi una semana de ausencia. El titular de la cartera política estuvo en Mendoza, donde se sometió a una operación en la vista y atendió su agenda. Othacehé dialogó a solas con Jorge Casanovas, postulante número uno para reemplazar a Rico y, por la tarde, se lo vio partir -apresurado- hacia el Ministerio de Seguridad.

Ajenos

Desde otras áreas del gobierno provincial, todos se mostraron prescindentes de la urticante cuestión.

En el Ministerio de Obras Públicas se programaba una reunión que el ministro Julián Domínguez mantendrá hoy con los intendentes aliancistas del conurbano. En Producción, Federico Scarabino -recién llegado de Nueva Orleáns- se analizaba el resultado de la presentación en la reunión de gobernadores del BID.

Otro tanto ocurría en Cultura y Educación, tras el regreso de José Octavio Bordón, que viajó junto a Ruckauf a Nueva York y Nueva Orleáns.

Casanovas se reunió, por la tarde, con el bloque de senadores del PJy allí se habló de cambios en la ley de ejecución penal.

En tanto, el vicegobernador a cargo del Poder Ejecutivo, Felipe Solá, llegó a su despacho a media mañana, pero se sumó a la mayoría silenciosa. "El sábado", se escucha aún en esta capital, como una letanía.

"El sábado", apunta el cronista en su libreta y se pregunta: ¿Tiene sentido estirar otras 72 horas esta crisis? Y vuelve a aparecer la sensación de desconcierto.

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