Sin datos no es posible debatir las políticas

Alejandro Catterberg
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7 de abril de 2014  

Durante los últimos días se desató en los medios de comunicación y en la opinión pública un fuerte debate en torno a los casos de justicia por mano propia. Como era de esperar, la política no se mantuvo ajena a este tema y los programas de radio y televisión reflejaron fuertes contrapuntos sobre los motivos y los alcances de los linchamientos espontáneos de delincuentes y presuntos delincuentes.

La anomia social, la desconfianza en la Justicia, la ineficacia de las políticas de seguridad, la progresiva pérdida de los valores comunes y el deterioro del clima social se constituyeron en ejes de los distintos debates.

La percepción de un deterioro en el humor social es consistente con nuestras mediciones. En efecto, el Índice Optimismo Ciudadano, que elaboramos periódicamente en Poliarquía, se ha deteriorado fuertemente en estos últimos meses y se encuentra en valores muy bajos, similares a los que predominaban en los conflictivos años 2008 y 2009.

Pero ¿cuál es la relación entre el deterioro del humor social y los linchamientos? Nadie pudo decir en estos días cuántos casos de justicia por mano propia se producen en el país. ¿Existen hoy acaso más casos de ajusticiamiento social de delincuentes que los que hubo el año pasado o hace una década?

Las respuestas no las sabemos, ya que no existen en nuestro país estadísticas oficiales confiables y consolidadas sobre cuestiones básicas de la seguridad pública, como la cantidad de delitos, asesinatos, secuestros o sobre los niveles de victimización social o la "cifra negra" del delito (aquellos delitos que nunca se denuncian o que se desalienta su denuncia).

El problema de falta de estadísticas no es sólo del área de seguridad. En la Argentina no tenemos información esencial sobre temas trascendentales como la pobreza, la calidad de la educación o la salud pública, los accidentes viales o el valor de la inflación. Ni siquiera sabemos cuánto creció nuestra economía el año pasado.

Estéril

Los linchamientos son un problema grave, pero más grave aun es no saber cuántos se producen. La ausencia de sistemas de información confiables acerca de cuestiones sustantivas nos condena inevitablemente a debates estériles que no contribuyen a una comprensión profunda acerca de esta u otras problemáticas ni a la toma de decisiones que se requiere para evitar que casos como los que se dieron en las últimas semanas se reproduzcan.

Sin información ni estadísticas confiables no hay discusión posible sobre cómo hacer un país más justo y más seguro para todos.

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