Sólo un puñado de seguidores acompañó a su líder en La Rioja

En un día crucial para Menem, la mayoría no alteró su rutina
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15 de mayo de 2003  

LA RIOJA.- Dolor, bronca o indiferencia, pero la mayoría, en un silencio puertas adentro. Así vivió ayer la población riojana la jornada en que su líder político, al que votó por más del 75 por ciento de los sufragios el 27 de abril último, decidía no presentarse al ballottage del domingo próximo.

A diferencia de las multitudinarias bienvenidas que organizaron el Partido Justicialista (PJ) o el gobierno provincial en momentos clave de la vida política de Carlos Menem, en la víspera hubo sólo esporádicas convocatorias sin convocantes fijos.

Las radios fueron el medio preferido para seguir las alternativas sobre la decisión final de Menem. La mayor concentración se registró por la mañana en uno de los accesos de la residencia oficial de la gobernación, donde el ex presidente se aloja habitualmente cuando viene a esta ciudad.

Había muchos punteros políticos, directores de reparticiones, mujeres con niños y hasta decenas de empleados públicos que se tomaron un "permiso especial" para "acompañar al Jefe", como todavía llaman a Menem.

Dentro de ese gentío hubo pequeños grupos que se dedicaron a agredir de hecho y de palabra a algunos periodistas de medios nacionales. Los consideraban "culpables" de la situación que atraviesa Menem.

Quien se llevó la peor parte fue el periodista Marcelo López, de América TV, que tuvo que ser protegido por la policía para resguardar su integridad física.

El móvil desde el que transmitía se retiró al mediodía del lugar por las constantes agresiones que descargaban sobre el rodado varios fornidos hombres, siempre bajo la mirada complaciente de algunos ex o actuales funcionarios locales.

Leales

Con afiches "Menem 2003" o "aguante Menem", más una banda que intercalaba la marcha peronista con ritmos de la chaya riojana, la gente pedía que el ex presidente no se bajara de la candidatura. Pero también imputaba a la dirigencia peronista local no haber sido "lo suficientemente leales con el Jefe".O apuntaban al escaso poder de convocatoria que hoy tienen varios de ellos.

La siesta provinciana fue religiosamente acatada por varios de los que apoyaban a su líder.

En los alrededores de la residencia quedó muy poca gente. En la medida en que se enteraban por los medios de que Menem volvía a ese lugar y aún no había anunciado la decisión final, varios retornaron. Eran las mismas caras. Pocas, por cierto.

"El Chacho (por el caudillo Angel Vicente Peñaloza) murió de pie", decía un hombre muy humilde, apoyado tristemente en su bicicleta.

Dentro de la casa oficial, Menem ya grababa el mensaje televisivo en el que explicaba por qué no se presentaba en la segunda vuelta.Y cuando Menem salió a los jardines, también pujó por tocar su mano.

Menem buscó el afecto de los riojanos para expresar su decisión personalmente. "No están dadas las condiciones para la segunda vuelta por la trampa, la forma que se llevó a cabo el proceso" de la primera vuelta, el pasado 27 de abril, señaló Menem ante el reclamo de su gente para que mantuviera su postulación.

En otros puntos de la ciudad, varios dirigentes justicialistas -en el gobierno o fuera de él- analizaban el cuadro político en el que ingresará La Rioja en las próximas semanas: sin un Carlos Menem de cuyo resultado exitoso aprovecharse.

El 27 de abril último, La Rioja tuvo el guarismo más alto de votos en blanco del país y el corte de boletas fue tan grande que el propio Menem quedó a más de 20 puntos por encima del reelecto gobernador, Angel Maza.

Varios candidatos del oficialismo peronista perdieron y los pases de facturas de los triunfadores dentro del mismo PJ aguardan en gateras. Por si eso fuera poco,la alianza opositora liderada por el senador Jorge Yoma cosechó algo más de un 40 por ciento de los votos.

En el pago chico de Menem, ayer comenzó otra historia.

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