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Sorpresa por la "memoria" de Balza

Represión: en el ámbito militar se sospecha que el general retirado usaría al Ejército para proyectarse políticamente.
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25 de marzo de 2000  

El ahora teniente general retirado Martín Balza, que batió el récord de permanencia al frente del Ejército (ocho años consecutivos), sorprendió a sus pares en actividad y jubilados al volverse a poner en la vereda de la oportunidad mediática y admitir, ante el juez federal Adolfo Bagnasco, que existió un plan para el robo de bebes durante la dictadura.

A sólo 101 días de haber entregado el mando a su sucesor, el teniente general Ricardo Brinzoni, y a apenas 38 días de haber pasado a retiro, Balza parece decidido a aplicar para sí lo que sostuvo desde la primera autocrítica sobre la represión ilegal desatada en la dictadura militar.

Desde el 25 de abril de 1995, además de calificar de "delincuentes" a quienes "impartían órdenes inmorales" y a "quienes las cumplían", por lo menos en cinco oportunidades reclamó a los oficiales que contaran la verdad de aquellos oscuros años de la década de 1970, pero hasta anteayer nunca había admitido que él mismo podía contribuir a esclarecer la desaparición de personas y la sustracción de bebes nacidos en cautiverio.

La "repentina" memoria de Balza, según la calificaron irónicamente diversas fuentes castrenses, respondería a un intento del teniente general retirado para "usar la institución militar en beneficio propio".

"Si en tan poco tiempo recobró la memoria dormida durante ocho años sobre la dictadura militar, no debe descartarse que pueda hacer un esfuerzo y evocar detalles que incriminen a ex funcionarios en la investigación por el contrabando de armas a Croacia y a Ecuador, ocurrida en la misma época en la que él estuvo al frente del Ejército", deslizaron ayer esas mismas fuentes.

¿Qué persigue ahora Balza? "Proyección política", respondió, tajante, un conocedor del ámbito militar. Recordó que en varias oportunidades se mencionó, durante la administración menemista, su nombre como candidato a jefe del gobierno porteño y hasta a legislador por el justicialismo, pero que nunca pasó de ser una especulación que "le hubiera gustado que llegara a concretarse".

Más allá de la preocupación que puede generar en el mismo Ejército que su reciente jefe "busque ahora mostrarse puro, transparente y noble enlodando una institución", como lo graficaron algunos ex subordinados suyos, "lo único que hace es esforzarse en que retrocedamos en el camino de la reconciliación con la sociedad civil".

Algunos militares, que optaron por el anonimato, prefirieron no entrar en debate con Balza. "La suya no deja de ser una expresión con el mismo valor que la de cualquier general retirado que no involucra a los oficiales en actividad", sostuvieron al equiparlo con controvertidos hombres de armas que participaron en la dictadura militar, como el general retirado Cristino Nicolaides, que insiste con que el Ejército tiene documentación sobre desaparecidos.

Hace 101 días, Balza discrepaba con Nicolaides. Ahora parece estar más cerca de la actitud memoriosa del último jefe del Ejército de la dictadura.

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