Sugestivo gesto de Monzó en Diputados: felicitó a los peronistas vencedores

Emilio Monzó
Emilio Monzó Fuente: LA NACION
Laura Serra
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26 de junio de 2019  • 17:16

Emilio Monzó sorprendió este mediodía con un gesto inusual y sugestivo. Había comenzado la sesión en la Cámara de Diputados -la última antes de las primarias- cuando, desde su sitial de presidente del cuerpo, felicitó a los diputados peronistas y kirchneristas triunfadores en las elecciones provinciales que ya se celebraron en diferentes distritos.

"La presidencia aprovecha para felicitar al nuevo gobernador elegido por La Pampa, Sergio Ziliotto", enfatizó un sonriente Monzó, que no dejaba de aplaudir. El pampeano, exultante, se levantó de su banca y saludó su brazo con los dedos en V, para la algarabía de la oposición, que también le pidió que mencione a Alejandra Rodenas. "La vicegobernadora, también la vamos a saludar, en la fórmula con (Omar) Perotti ganadora en Santa Fe", agregó Monzó.

Emilio Monzó y unos saludos sugestivos - Fuente: Youtube

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No quedó allí. "Voy a extender el saludo también para el próximo intendente de la ciudad de Córdoba, Martín Llaryora, y para la próxima intendenta de la ciudad de General Roca, que no se encuentra acá, María Emilia Soria", continuó Monzó.

En el oficialismo, los aplausos sonaron tibios y algunos legisladores siguieron con gesto adusto las menciones a los kirchneristas Soria y a Martín Pérez, flamante intendente electo de Río Grande. No tenían nada que celebrar; después de todo, el oficialismo perdió en casi todas las contiendas provinciales y los diputados de Cambiemos que compitieron no se llevaron ningún trofeo.

Más allá del sentido institucional de su gesto, lo cierto es que las felicitaciones de Monzó a sus colegas del peronismo no pasaron desapercibidas. "Monzó se va a fin de año desplazado por su propio gobierno. Siente que ya no tiene ni ataduras ni compromisos con el oficialismo", deslizó un encumbrado diputado que conversó con él en los momentos previos a la sesión.

En efecto, el presidente del cuerpo, quien nunca abjuró de su condición de peronista, fue uno de los grandes marginados por el oficialismo en la confección de las listas de candidatos a diputados nacionales. Una vez más imperó la impronta de Marcos Peña, el jefe de Gabinete, sobre el "ala política" del gabinete; en el entorno de Monzó analizaban que ni siquiera la incorporación de Miguel Pichetto como candidato a vicepresidente ayudó para reivindicar a este sector del oficialismo que, desde hace ya tiempo, clamaba por una mayor apertura política de la coalición gobernante.

Desplazado del juego político del oficialismo, Monzó cuenta los meses que le restan de mandato, el 10 de diciembre próximo. Ni siquiera tiene asegurada la embajada de España, como alguna vez le prometió el propio presidente Mauricio Macri. Su aliado en el oficialismo, Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno porteño, le ofreció incorporar su gente en cargos en la Ciudad, donde descuenta que será reelecto. Monzó declinó la oferta; después de los sinsabores que le deparó el primer mandato de Macri, tiene decidido seguir su carrera política como líbero.

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