Temor, pero no sorpresa en Italia

Elisabetta Piqué
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24 de diciembre de 2001  

ROMA.- Aunque no causó sorpresa, ya que es "consecuencia de una situación dramática", la noticia de la suspensión del pago de la deuda externa argentina generó ayer gran preocupación en los ambientes económicos-financieros italianos.

"Todo el mundo, familias e inversores privados, tienen títulos de la deuda pública argentina, por lo que el impacto es muy negativo", afirmó Claudio Civita, gestor de portafolios del Banco Unicredito, uno de los grupos bancarios más importantes de la península, consultado por LA NACION.

"Los clientes privados que tienen títulos del Estado argentino son muchísimos, porque en los últimos años dentro de cualquier fondo había obligaciones de países emergentes, y entre ellos, la Argentina. En Italia, de diez clientes al menos cinco tienen títulos del Estado argentino, lo cual indica que el impacto que tendrá es muy negativo", explicó Civita. En los últimos años los títulos de la deuda externa argentina fueron muy comprados en Italia, porque después de la admisión de este país en Europa los títulos emitidos por Italia no tenían tasas de interés tan altas.

Gregorio Lorenz, otro analista económico, consideró la suspensión del pago de la deuda "un anuncio esperado". "Es consecuencia de una situación extremadamente dramática -explicó-, que no pasó ni siquiera en Rusia. En ese país que venía de un régimen comunista, en efecto, no llegaron a este punto de decir que suspendían el pago de la deuda. Y es dramático que un país como la Argentina haya llegado a este punto."

Confianza cero

Lorenz, que destacó que ya desde hace tiempo la confianza de los mercados en nuestro país "es cero", consideró que "la única salida para la Argentina es que la economía vuelva a funcionar: que los empresarios vuelvan a invertir, a tomar gente, a producir y a exportar". En cuanto a que el nuevo gobierno descartó una devaluación, así como una dolarización, Lorenz se mostró perplejo: "Para mí, la receta clásica hubiera sido una devaluación, que es algo que en verdad debió hacerse como mínimo hace tres años. Aunque es cierto que una devaluación daría oxígeno por un lado, y duplicaría la deuda por otro", dijo.

En otro orden, el presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, un prestigioso economista que en marzo último visitó la Argentina, envió un mensaje de buenos augurios al flamante presidente Adolfo Rodríguez Saá. En la misiva, el presidente italiano destacó que "por cuanto críticas las circunstancias, la Argentina ha demostrado que la democracia y la Constitución están radicadas en la conciencia nacional", un hecho que representa "un motivo de esperanza para los amigos de la Argentina". Además de hacer hincapié en el "vínculo especial" que une a los dos países, Ciampi se manifestó "convencido de que la Argentina se recuperará plenamente gracias a sus propios recursos, a la tenacidad de su pueblo, y a un oportuno apoyo internacional".

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