Tensión en el Gobierno por los rumores

Los principales funcionarios atribuyeron las versiones de cambios económicos a un ataque de tenedores externos de bonos
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1 de diciembre de 2001  

En la semipenumbra de su amplio despacho, caída ya la noche sobre Plaza de Mayo, un funcionario delarruista se derrumbó en su silla giratoria. "Nosotros peleamos con escarbadientes; ellos, con lanzamisiles", se compadeció.

Condensaba en esa frase la teoría que habían repetido, a lo largo del día, casi todos los ministros, secretarios de Estado y voceros con los que habló LA NACION: que algunos bancos y tenedores externos de bonos argentinos habían hecho correr rumores que provocaron, en palabras del secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, "que la gente se agolpe en la puerta de los bancos".

"Yo creo que la jornada fue influida por la finalización del canje de deuda local y algunas versiones se han vertido en el mercado financiero por parte de algunos operadores que están viendo que este proceso de canje de la deuda local va a ser exitoso", agregó el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo.

Gallo afirmó que el Gobierno sentía una "severa y profunda indignación y molestia por el cúmulo de versiones y rumores originados en algunos sectores financieros especulativos".

Los rumores incluyeron la inminencia de un feriado bancario, el congelamiento de depósitos, la dolarización del sistema financiero y hasta una devaluación controlada.

El clima interno fue "infernal", según un vocero oficial, que contó que la versión sobre que el lunes habría feriado bancario llegó al sector presidencial durante una reunión de la que él participaba y dejó atónitos a sus participantes. ¿De dónde salió eso, si nunca hablamos del tema?, preguntó uno de ellos.

Para entonces, LA NACION había recibido la misma versión de un director del propio Banco Central, que la dio por segura.

Un íntimo asesor presidencial, además, dijo a este diario a primera hora de la tarde que el Gobierno se encontraba en su "último round" y que entre las medidas que se tomarían este fin de semana debía esperarse una dolarización de algún tipo.

"Es inevitable -aseguró-. Todas las cosas se pueden aguantar hasta que la gente huye del sistema financiero."

Pero las versiones fueron desmentidas con tanto énfasis por el presidente Fernando de la Rúa, Gallo y Colombo que hicieron dudar incluso a algunos integrantes del Gobierno que habían empezado a dar crédito a algunas versiones (después de todo, la mayoría del gabinete se enteró de los detalles del último plan económico casi al momento del anuncio público).

La teoría

En cualquier caso, la mayoría de los consultados repitió al pie de la letra la misma teoría: el Gobierno era víctima de un feroz ataque de bancos y tenedores externos de bonos que querían impedir que el canje de la deuda externa fuera un éxito, ya que, de serlo, el caso argentino será un modelo por imitar por otros países como Brasil o Turquía. Porque, razonaron, si la Argentina empieza a pagar el 7 por ciento de interés, Brasil se preguntará por qué seguir pagando el 14.

Pero, como señaló un ministro, los ataques especulativos suelen ser estériles sólo cuando no caen en "tierra fértil". O, para volver a la exageración del funcionario citado al principio -lanzamisiles contra escarbadientes-, los funcionarios admiten que el daño causado por los rumores es enorme a causa de la actual fragilidad financiera y política.

Es decir, la "falta de confianza" que admitió ayer Colombo antes de partir de Casa de Gobierno hacia la residencia de Olivos. Allí continuaba bien entrada la noche discutiendo con el Presidente y el ministro de Economía, Domingo Cavallo, las medidas de "fortalecimiento del sistema financiero" que se anunciarán este fin de semana.

Colombo había discutido por la tarde con otro ministro del gabinete las alternativas del "escenario poscanje", en palabras de ese ministro.

Ese escenario tendrá dos etapas, comentó: la económica, en la que trabaja Cavallo (que incluiría la firma de un nuevo acuerdo con el FMI la próxima semana, es decir, la concesión de un waiver , o un perdón, por el incumplimiento de las metas acordadas), y la etapa política, en la que trabaja Colombo.

El jefe de Gabinete seguirá intentando dotar de sustento político al frágil gobierno de De la Rúa.

Según sus voceros, para eso continuará las negociaciones con los sectores empresarios y sindicales (la llamada "concertación"). Pero también intentará avanzar en acuerdos con los sectores políticos, es decir, principalmente, con el peronismo.

Un secretario de Estado con conocimiento directo del asunto sugirió a LA NACION que la reciente asunción del peronista Ramón Puerta como presidente provisional del Senado puede ser entendida como un gesto en ese sentido. Finalmente, argumentó, el Gobierno no hizo nada para evitar que Puerta asumiera el segundo lugar en la sucesión presidencial. El secretario descartó con una sonrisa el intento sin convicción y de último momento que hizo el ministro del Interior, Ramón Mestre.

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