Tensión en Rosario por intentos de saqueo en supermercados

La policía detuvo a doce personas Un grupo ingresó en un local y se llevó alimentos y bebidas En otros, los vecinos reclamaron la entrega de comida El ministro de gobierno de Santa Fe minimizó los hechos
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15 de diciembre de 2001  

ROSARIO.- Los rosarinos vivieron ayer horas de tensión cuando en varios puntos de la ciudad se registraron intentos de entrar por la fuerza a supermercados para llevarse alimentos. La nerviosa jornada, que agitó el fantasma de los saqueos, concluyó al repartirse entre los más necesitados bolsones de comida.

Al promediar la mañana, unas treinta personas irrumpieron en la sucursal de la zona oeste de la cadena de supermercados Santa Ana, ubicada en Córdoba y Liniers, llevándose bebidas y alimentos del local.

A los pocos minutos, alertados por los propietarios del comercio, llegaron efectivos policiales que detuvieron a doce de las personas que habían entrado a robar. El resto, al advertir la llegada de las autopatrullas, se dio a la fuga. Los detenidos fueron trasladados a dependencias de la sección 14», imputados del delito de robo, y, además, recuperó parte de las mercaderías robadas y el carrito en el que eran transportadas.

Al mediodía, un grupo de vecinos de Empalme Graneros, un barrio del sector norte del municipio, donde hay una populosa villa de emergencias, se reunió en la puerta del supermercado Azul, ubicado en Juan José Paso al 2800, y reclamó la entrega de alimentos. Ante la actitud amenazante de la gente (que gritaba a viva voz sus reclamos), los encargados del negocio bajaron las persianas y pidieron protección a las fuerzas de seguridad.

A los pocos minutos arribó al lugar una dotación de unos 200 efectivos del Cuerpo Guardia de Infantería de la policía. El supermercado está ubicado en un sector donde a esas horas se registra un gran movimiento comercial que decayó porque los negocios cerraron sus puertas. Varios de los propietarios se llevaron las mercaderías por temor a robos.

La fuerte presencia policial, el malestar de los manifestantes reunidos y la negativa de los propietarios de la firma de entregar mercaderías hicieron que la tensión fuera en aumento. Los policías, munidos con escudos y armas largas, formaron un cordón frente al negocio. La insistencia de la gente, que comenzó a tirar piedras contra el supermercado, obligó a la represión policial.

Promesas

El parabrisas del móvil del matutino La Capital, estacionado frente al comercio, estalló al ser alcanzado por la pedrada. Los efectivos policiales dispararon balas de goma contra los manifestantes, que se dispersaron corriendo en dirección a las calles aledañas, donde volvieron a reunirse.

Para calmar los ánimos, el dueño de la cadena de supermercados Azul, Roberto Lázaro, recibió a dos mujeres en representación de los que pedían alimentos. El empresario reafirmó que no estaba dispuesto a entregar mercadería. "No creo que los comerciantes, que padecemos la crisis como todos, tengamos que resolver los problemas de la gente", dijo Lázaro.

Los vecinos de Empalme Graneros no abandonaron el lugar hasta que no tuvieron la promesa de las autoridades santafecinas de que se les iban a entregar bolsones de comida. La Secretaría de Promoción Social provincial dispuso que se repartieran 400 cajas de comida entre los habitantes del barrio; se hizo en el club La Gloria.

El ministro de Gobierno de Santa Fe, Lorenzo Domínguez, les restó importancia los episodios registrados ayer. "En general la actitud de la gente es pacífica. Lo que pasó hoy deriva del dramatismo social que padecen los argentinos." Hubo dos reclamos más de comida: uno en el supermercado La Gallega y otro en el bulevar Oroño al 4100. Los negocios cerraron y los dueños de supermercados reclamaron a las autoridades que tomen medidas de seguridad que les garanticen poder trabajar.

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