The New York Times: “La Argentina se inclina a la izquierda”

(0)
19 de mayo de 2003  • 17:02

En su edición de ayer, The New York Times publicó un artículo sobre el futuro de nuestro país con Néstor Kirchner como nuevo presidente. Según el periodista Larry Rohter "al cambiar el rumbo, la Argentina se inclina a la izquierda".

A continuación los párrafos más salientes de la nota:

"El día después de que Nestor Kirchner calificó para participar en una segunda ronda electoral en este país, el mes pasado, el mercado de valores argentino registró una caída de más de 8 por ciento. Los inversionistas que habían estado esperando una segunda ronda con un par de candidatos presidenciales orientados al mercado se sintieron desconcertados por la fuerza mostrada por Kirchner, el poco conocido gobernador peronista de la Patagonia con imagen de populista."

Ahora Kirchner, de 53 años, está a punto de ser designado presidente de este devastado país, lanzado hacia el poder por un inesperado retiro de la justa electoral, el miércoles pasado, de Carlos Saúl Menem, quien fue presidente de Argentina durante la década de 1990. Pero el jueves y el viernes, el peso perdió un total de 5 por ciento en su valor contra el dólar , como reflejo del nerviosismo del mercado acerca de las advertencias de Kirchner de que "no seré presa de las corporaciones" y sus ataques contra "grupos y sectores de poder económico que se han beneficiado de privilegios inaceptables durante el decenio pasado".

Cuando asuma la presidencia una semana después del domingo, Kirchner heredará una situación que sólo puede calificarse de alarmante, pero en ninguna forma tan desesperada como era hace un año. Con la economía argentina finalmente mostrando señales de que empieza a repuntar de la peor crisis en la historia del país, la pregunta en la mente de los inversionistas es la siguiente: ¿logrará mejorarar la situación del país, o la empeorará?

Las empresas estadounidenses tienen mucho en juego en cualquier recuperación aquí: en años recientes han abastecido consistentemente una quinta parte de las importaciones argentinas, que descendieron a 8,900 millones de dólares en 2002, de 20,300 millones de dólares que fueron en 2001, como resultado del colapso económico del año pasado. También son responsables de una quinta parte de todas las inversiones extranjeras. Además, bancos, accionistas y fondos de pensiones estadounidenses se encuentran entre los mayores acreedores que controlan la deuda pública, sobre la cual Argentina se declaró insolvente en diciembre de 2001.

Los desafíos que enfrenta Kirchner, cuya experiencia administrativa consiste en 12 años de gobernador de una provincia con menos de 200,000 habitantes, son impresionantes. Debe resolver disputas relacionadas con compensar a bancos y empresas de servicios públicos, obligar a gobernadores poderosos a reducir su gasto público e iniciar negociaciones para llegar a un acuerdo interino con el Fondo Monetario Internacional. Y todo lo anterior debe hacerlo en un plazo breve, sin el beneficio de un triunfo electoral resonante.

Pero, ¿qué es lo que Kirchner planea hacer? A raíz de su inesperada victoria, los analistas de mercado aquí y en el extranjero han estado tratando de descifrar su historial y sus promesas de campaña. Han encontrado que parte de esto es alarmante: ha sugerido, por ejemplo, que podría nacionalizar los ferrocarriles nacionales y también ha hablado de repudiar la parte de la deuda externa que él considera "ilegítima".

En el proceso de la crisis financiera argentina, las compañías estadounidenses quizá hayan resultado menos dañadas que sus competidoras europeas. Las compañías francesas, españolas e italianas, en particular, habían invertido grandes sumas en los renglones de electricidad, agua, gas y telecomunicaciones, todos ellos sectores que se vieron afectados particularmente por la devaluación del peso y el rechazo del gobierno en cuanto a permitir aumentos en las tarifas para compensar por ese cambio.

Las primeras señales de la dirección que tomará Kirchner se registrarán esta semana, empezando con la designación de su Gabinete, lo que está programado para el lunes, La incertidumbre no durará mucho tiempo más que eso, porque el caos político de los últimos 18 meses ha dejado a los que ahora están en el poder ansiosos de entregar tan rápidamente como sea posible todo el desastre que tienen en las manos al rostro nuevo, pero no familiar, proveniente de la Patagonia.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.