Trabajo: roces entre Bullrich y el Frepaso

Por una denuncia contra Espínola Vera
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24 de octubre de 2000  

La ministra de Trabajo se hizo eco de una denuncia contra el subsecretario de Relaciones Laborales, Enrique Espínola Vera, que ayer se presentó ante la Oficina Anticorrupción.

En momentos en que empezaba a estabilizarse la relación política en la Alianza con una participación más activa de dirigentes del Frepaso en áreas del Gobierno, se agudizó el deterioro entre la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, y el subsecretario de Relaciones Laborales, Enrique Espínola Vera, aliado del ex vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez.

El detonante fue que Bullrich haya solicitado a la Oficina Anticorrupción que investigue una denuncia por el supuesto cobro de una coima por parte del funcionario para habilitar un certificado de autoridades al SOMU (Sindicato Obreros Marítimos Unidos -SOMU-) en las elecciones del gremio.

Mientras Espínola Vera confirmó a La Nación que ayer se presentó ante el organismo para que le informasen sobre la imputación, en el Ministerio de Trabajo no se descartó la posibilidad de que se le pidiera la renuncia.

Así, Espínola Vera reaccionó con indignación. "Esta acusación es un disparate sin sustento alguno", dijo, y agregó: "Lamento la actitud de la ministra, que ni siquiera me consultó para saber si esta infamia tenía asidero".

Al margen de su malestar por el procedimiento de la funcionaria, se defendió diciendo que "firmar una certificación es un trámite de rutina para que las autoridades puedan asumir", que en el caso de las dirigentes del SOMU se trató de una lista única que no competía con otra y que lo anormal podía estar en que no se extendiera el certificado y se pretendiera usufructuar la demora. Y no al revés.

Pero además indicó que él estaba en la asamblea de la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra, cuando se firmó el documento y que el responsable de su aprobación fue el ex director de Asociaciones Sindicales del ministerio Raúl Pompei.

De todas maneras, adujo que no renunciará al cargo, "por lo menos hasta que aclare mi situación", dijo.

Según Espínola Vera, varios dirigentes políticos, incluidos los sindicalistas del SOMU, se solidarizaron con él. También lo habría hecho otro hombre del Frepaso, el secretario de Empleo, Horacio Viqueira.

Por su parte, el hermetismo primó en el Ministerio de Trabajo y, hasta anoche, Bullrich no respondió a la requisitoria de La Nación .

Sin embargo, apenas 72 horas antes, había dicho a La Nación que privilegiaba "la eficacia y transparencia de la gestión antes que el reparto entre todos los distintos sectores políticos. De la Rúa (Fernando) no me puso aquí para que equilibre sino para que haga mi tarea lo mejor posible", dijo.

Y ayer puso en funciones al secretario de Seguridad Social, Jorge Sanmartino, que reemplazará a Melchor Posse; el subsecretario de Coordinación, Luis Agostinetti, y Daniel Anglada, superintendente de Riesgos del Trabajo. Siguen en carrera Espínola Vera y el secretario de Empleo, Horacio Viqueira. Aún no se sabe quién ocupará la Secretaría de Trabajo, un virtual ministerio.

Supuesta maniobra

Mientras, Espínola Vera endilgó a "sectores que habían sido desplazados del ministerio durante la gestión de Alberto Flamarique" la intencionalidad de "una maniobra en contra", y fundamentó ello en que ahora "se quiere modificar la ley 23.551 de reforma laboral con una reglamentación que eche por tierra la libertad sindical, que integra el espíritu de la norma".

Y siguió, siempre crítico: "No se qué pensar. La ministra dice que no va a cambiar la política, pero hay cosas que no cierran. Por ejemplo, se opuso a que el trabajador pueda recurrir a la vía judicial contra una empresa, al decir que no se toca el artículo de la ley de Riesgos del Trabajo que impide esa salida. La Alianza tiene que reparar el desequilibrio social y no aceptar que haya ciudadanos de primera y de segunda".

La falta de definición del puesto vacante de secretario de Trabajo también generó suspicacias. Espínola Vera fue contundente respecto de las versiones que hablan de que el asesor de la CGT menemista de Rodolfo Daer, Lucio Garzón Maceda, pueda ocupar ese cargo. "Renuncio en el acto", dijo.

Bullrich, en tanto, había dicho a La Nación que su intención es "privilegiar un perfil técnico de gestión y no poner un sindicalista".

Todo está por verse y tiene un final abierto.

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