Tras el veto, la CGT prepara una huelga para fines de junio

Nicolás Balinotti
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31 de mayo de 2018  • 12:33

Después del veto presidencial al proyecto para retrotraer los aumentos tarifarios, el triunvirato de mando de la CGT resolvió avanzar hacia un paro general. La fecha, sin embargo, no se anunciará hoy.

Con el calendario a mano, dos de los tres jefes de la central reconocieron a LA NACION que la huelga podría activarse a fines de junio. Hasta entonces, los sindicalistas mantendrán abiertas las negociaciones con el Gobierno y esperarán a conocer más detalles sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, hay otros dirigentes que sugirieron que la huelga podría ser en agosto, después del receso invernal y del Mundial de Fútbol, un punto en el calendario que nada tiene que ver con los gremios, pero que se vislumbra ya como una suerte de bisagra en la trastienda política.

"Las condiciones de ir al paro están, ahora hay que sumar masa", dijo hoy uno de los referentes cegetistas. En esta lógica de reunir respaldos se enmarca el encuentro con los senadores peronistas que se suspendió hoy y la presencia sindical mañana en el cierre de la Marcha Federal, que prevé un acto en el Congreso que se anticipa masivo.

La suspensión del encuentro de hoy con Miguel Ángel Pichetto fue comunicado esta tarde y se utilizó como argumento "la extensa sesión" en la que se debatió el proyecto de tarifas.

Causó malestar entre los sindicalistas la reacción del Ministerio de Trabajo a partir de la filtración de la comitiva argentina que asistirá a la cumbre de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra. "Dijeron que a cuatro de nososotros nos pagan el viaje y te aseguró que no es así", marcó distancia un dirigente que figura en el listado de viajeros, pero que decidió quedarse ahora en el país.

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca , está en París con la comitiva gubernamental que asistió a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según informó uno de sus voceros. Pasará por Roma unos días, donde podría visitar al Papa, y el lunes desembarcará en Ginebra para la cumbre de la OIT con una tropa propia.

El debate por una eventual huelga se trasladará a Ginebra. A partir de la semana que viene confluirán en los pasillos del organismo funcionarios, un grupo numeroso de sindicalistas y el empresariado. Sin embargo, es probable que el triunvirato de la CGT, que no irá a Suiza, convoque en el corto plazo a una reunión de consejo directivo para definir el alcance de la protesta.

Tras el veto, el malestar se extendió en la CGT hacia los sectores que hasta hace algunas semanas frenaban cualquier atisbo de protesta. Es el caso, por ejemplo, del estatal Andrés Rodríguez, que rompió su letargo para criticar algunas políticas oficiales, entre ellas, el control de la inflación y los recortes presupuestarios. Hubo también un giro entre dirigentes de "los Gordos" (grandes gremios de servicios), quienes también comienzan a agitar un posible escenario de conflictividad.

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