Tras las dudas por la elección, la estabilidad del dólar calmó a los ahorristas

Fuente: Archivo - Crédito: Shutterstock
Su salto había motivado el retiro de divisas de los bancos y frenado la renovación de plazos fijos en pesos; pero el panorama cambió
Javier Blanco
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23 de agosto de 2019  

El tsunami financiero desatado tras el dictamen de las PASO tuvo impacto sobre el sistema bancario: creció la demanda de cajas de seguridad, hubo retiros de dólares depositados y quienes ahorraban en pesos se tomaron algunos días para decidir si mantenían o no esa apuesta.

Pero la lógica y temerosa reacción ante la escalada del dólar dio lugar a una mayor calma apenas el billete se estabilizó: en el final de la semana pasada, la salida de dólares se redujo a menos de la mitad y los que habían dejado unos días sus pesos en cuentas a la vista se animaron a renovar plazos fijos.

El panorama surge de la evolución de los números del sistema en la semana posterior a las PASO y de consultas que LA NACION realizó entre distintas entidades para tratar de completar el panorama.

Las estadísticas muestran que en las tres ruedas posteriores a la elección, es decir, mientras el dólar escalaba y el BCRA no lo podía contener ni vendiendo reservas ni subiendo 11 puntos la tasa de referencia, los ahorristas mostraron naturales reacciones defensivas y algunas cavilaciones.

Pero apenas el dólar dejó de trepar -y se alejó algo del máximo de $62,18 al que cerró el miércoles 14- y salieron a la luz los contactos entre oficialismo y oposición para evitar que se impusiera un escenario de caos, fueron dejando de lado las reacciones vinculadas con el pánico.

Esto los analistas lo interpretan como un voto de confianza hacia un sistema que no recayó en el error de fomentar el descalce de moneda (que lo llevó a la eclosión en 2001) pese a que la economía se hizo cada vez más bimonetaria desde entonces, ante sus recurrentes crisis.

"La reacción fue muy medida, como muestra una salida inicial y la posterior recuperación en los días siguientes en los depósitos en pesos. Con los dólares no debe sorprender la baja: es la normal tras una fuerte devaluación. Ya pasó en septiembre del año pasado y la experiencia actual parece repetir eso porque el sistema está muy líquido en esa moneda", evaluó Hernán del Villar, economista de Alpha.

El balance en números

El balance de la "semana de terror" en el mercado, aquella iniciada con la peor caída en las cotizaciones de bonos y acciones de la historia, muestra una caída de US$551 millones en depósitos privados en dólares que no casualmente tuvo su pico el día que el dólar sobrepasó los $62 (salieron US$522 millones).

Los banqueros aclaran que buena parte de esos egresos buscaron refugio en cajas de seguridad, razón por la cual la demanda de estos cofres trepó 40% en la semana e hizo que en numerosas sucursales incluso no pudieran atenderla, ya que la tasa de ocupación es alta. La falta de disponibilidad llevó a algunos bancos a atender solo la demanda de alquiler de cajas de sus clientes de segmentos Premium y rechazar o poner en lista de espera al resto.

Además, coinciden en describir que la salida cayó a la mitad o menos en la semana en curso. "Tras el sacudón de las 72 horas posteriores a la elección, el goteo se mantuvo, pero perdió consistencia. Los números lo van a dejar a la vista en los próximos días", explicaron desde un banco privado líder.

"Sandleris lo explicó bien y creo que eso ayudó a calmar: los bancos tenemos más de la mitad de los dólares de los ahorristas depositados en nuestras cuentas abiertas en el BCRA y disponibles al solo pedido y el resto en nuestras cajas o prestado a exportadores, es decir, gente que cobra dólares y paga en dólares sin riesgo cambiario", explicaron en otra entidad.

En el segmento pesos, la semana dejó una baja marginal en los depósitos privados en pesos a plazo fijo, pero esos billetes liberados (mayoritariamente de colocaciones realizadas por tesorerías de instituciones o empresas) se mantuvieron en las cuentas corrientes, es decir, como a la espera hasta ver qué pasaba.

La estadística muestra una baja de $16.200 millones en el stock de plazos fijos privados (apenas 1,3% del total) que coexiste con un aumento de $18.000 millones del total depositados en cuentas corrientes en igual lapso, lo que deja a la vista que el sistema no perdió recursos, algo que podía intuirse por el nivel de renovación que tuvieron las Letras de Liquidez, en las que los bancos invierten para constituir encajes.

A eso hay que agregar que la tasa de renovaciones volvió casi totalmente a la normalidad en la semana en curso, según adelantaron.

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