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Triple A: detienen en España al ex policía Almirón

Oyarbide pidió que fuera extraditado
Silvia Pisani
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29 de diciembre de 2006  

MADRID.- Hasta para la policía española fue una actuación llamativamente sencilla: sólo bastó ir donde el diario español que lo localizó, hace doce días, decía que solía ir.

Y así, dócilmente, sus agentes encontraron al ex jefe de la temible asociación clandestina Alianza Anticomunista Argentina -más conocida como la "Triple A"-, el ex subcomisario Rodolfo Eduardo Almirón, que, pese a lo estrepitosamente que fue anunciada su captura, no había variado en nada su rutina cotidiana.

Ocurrió a las 14.30 (las 10.30 en la Argentina) en el municipio valenciano de Torrent, en una zona donde el suburbio se convierte en arrabal peligroso. Y los policías lo contaron sin ningún rubor: "Fue localizado en uno de los lugares que solía frecuentar", dijo el oficial a cargo del operativo.

No sólo fue fácil: también fue rapidísimo. La captura se produjo en el primer intento, y sólo horas después de que, por la mañana, se hubiese tramitado la orden internacional de captura con fines de extradición, cursada desde Buenos Aires por el juzgado federal del argentino Norberto Oyarbide.

Terminaban así, casi apaciblemente, 22 años de vida a escondidas, desde aquella primera orden de captura que, en 1984, se libró contra quien fue mano derecha del ex ministro peronista José López Rega y creador de la temible organización clandestina a la que se le atribuyen cerca de mil asesinatos.

Veintidós largos años en condición de prófugo casi olvidado que se vieron súbitamente interrumpidos hace dos semanas cuando, merced a la delación de un ex adversario de aquellos años de terror y muerte en nuestro país, fue ubicado por dos periodistas del diario El Mundo , que dieron pelos y señales del sitio donde vivía. Y donde, ahora sí, merced a un nuevo pedido de la justicia argentina, lo fue a buscar la policía.

Los dos periodistas explicaron en su reveladora nota que fue merced a los datos aportados por un ciudadano argentino, "ex montonero" y residente en Barcelona, que pudieron llegar hasta el ex subcomisario acusado de crímenes. Y afirmaron también que este ex montonero sabía del prófugo porque, en su momento, se le había dado la orden de "atentar" contra él.

Así, desde el más absoluto olvido, Almirón pasó a encabezar informativos en nuestro país, que daban cuenta de la inminente decisión judicial de lanzarse en su búsqueda como, finalmente, ocurrió. Sin que él alterara sus movimientos.

Imputado por "presunta asociación ilícita en concurso real con homicidio doblemente agravado por hechos reiterados", se espera que, en las próximas horas, quede a disposición de la madrileña Audiencia Nacional. Y que comience entonces el trámite de rigor para el pedido de extradición de nuestro país.

Se lo sospecha autor de, por lo menos, cuatro asesinatos políticos cometidos en 1984: los del ex diputado nacional Rodolfo Ortega Peña; del ex jefe de la policía bonaerense, Julio Tomás Troxler; del profesor universitario Silvio Frondizi, y de quien fuera su cuñado, Luis Angel Mendiburu.

También era prófugo de la justicia española: el juez Baltasar Garzón lo tiene incluido en su listado de 157 nombres requeridos en su investigación por violaciones de los derechos humanos en nuestro país.

De 70 años, Almirón recibe hoy una jubilación como ex empleado gastronómico. Ayer, tras su detención, LA NACION intentó en varias ocasiones comunicarse con el domicilio de su mujer, de nacionalidad española y ex azafata de Iberia.

Lo consiguió pasadas las 22, en que una mujer -en francés de sospechoso acento español- dijo que la señora de Almirón no estaba en casa, que no sabía a qué hora regresaría y que, de todos modos, cuando lo hiciera "no querrá hablar" con la prensa. Total que lo único que llegó entonces, abrupto golpe mediante, fue el fin de la comunicación.

Curioso: los dos periodistas que lo ubicaron dejaron entrever que la esposa de Almirón tuvo participación activa en el reportaje revelador de su paradero. Y que buena parte de las respuestas que éste no daba, afectado por una embolia que se llevó parte de su memoria, sí las daba ella.

Abogados consultados por LA NACION dijeron anoche que, con los 70 años recién cumplidos, Almirón podría contar con un régimen que lo amparara de estar en prisión. El ex prófugo justo acaba de pasar el límite para, eventualmente, alcanzar ese beneficio.

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