Un acto que mostró todas las caras del antikirchnerismo

Festejaron cada crítica al Gobierno; empresarios se mezclaron con líderes parlamentarios
Juan pablo Morales
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11 de diciembre de 2009  

En el video preparado para el acto apareció Cristina Kirchner. Los manifestantes empezaron a abuchearla como si estuviera arriba del escenario. Una mujer que estaba sentada en el pasto se levantó, empuñó una bandera y se exasperó ante la pantalla. "¡Andate!", gritó varias veces. Sólo un rato antes había ensayado un tono mesurado para pedir que a partir de ahora "se abra una etapa nueva de consensos en el país".

Eran las 18.30 de ayer y el acto del campo estaba a punto de empezar. Un encuentro que se convirtió desde temprano en un encendida reunión antikirchnerista. Productores del interior se codearon con vecinos del norte de la Capital, entusiastas líderes de la oposición y empresarios críticos del Gobierno. Entre todos festejaron cada crítica en contra del oficialismo y acompañaron con vítores el exasperado clima en el Rosedal.

"¡Este gobierno es resentido!", se quejó Manuel Madero, propietario de campos que vive en San Isidro. Se acomodaba un gorrito de la Argentina, justo delante de referentes de la Sociedad Rural de Tapalqué, que se quejaban del futuro de la ganadería. "Los Kirchner empeoraron todo", protestaban. Más atrás, un abogado que había bajado de un estudio en la Avenida del Libertador también protestaba. "Deberían irse", repetía. Cientos de banderas de ciudades del interior se desparramaban entre los árboles. Caía el sol y otros vecinos se empezaban a sumar a la manifestación. "Y ojo, que a nosotros nadie nos obligó a venir", insistía el abogado que pidió no ser identificado.

Pero no era exactamente así, aunque la mayoría de los asistentes fueran productores y vecinos. A las 17.30, un grupo de colectivos escolares estacionó cerca de la concentración. Bajaron casi un centenar de militantes de Florencio Varela. "No sé a qué acto venimos", confesó a LA NACION una jovencita que decía pertenecer a una cooperativa de trabajo. Contaba que la semana pasada había ido con una bandera del Movimiento Evita al Congreso para festejar la asunción como diputado de Néstor Kirchner. Ahora estaba entre productores rurales. Enseguida se acercó un hombre con un handy en la mano. Dijo que pertenecían a una organización social, que no iba a dar su nombre y que trabajaba para un legislador. Rápidamente intentó perderse en la multitud.

Una señora que esperaba en una reposera dijo que estaba asustada. "¿No serán infiltrados?", fue lo primero que pensó. Después se corrió a un costado, mientras un grupo de opositores se acercaba al escenario.

Entre las sillas del espacio Vip que habían preparado apareció el cordobés Luis Juez, después el misionero Ramón Puerta y el ex funcionario duhaldista Miguel Angel Toma. Las cámaras se arremolinaron cuando entró el peronista disidente Francisco de Narváez, justo cuando Puerta y el líder de los diputados de Pro, Federico Pinedo, se apretaban en un abrazo. Hablaron un rato del nuevo escenario en el Congreso.

El video que había armado la Comisión de Enlace empezó a todo volumen a las 18.25. La gente aplaudió como si fuera la última vez cuando la locutora dijo que el 28 de junio "el 70% de los votantes habían rechazado un modelo basado en el autoritarismo y el resentimiento". En ese momento entraron los legisladores de la Coalición Cívica, encabezados por Elisa Carrió. No se los vio a los jefes del radicalismo. Tampoco a Felipe Solá. Sí estuvieron Juan Carlos Blumberg y empresarios influyentes de la UIA, como Luis Betnaza (Relaciones Institucionales de Techint) y Federico Nicholson (director de Ledesma). Todos aplaudieron cada vez que se habló de "abuso de poder" y festejaron cuando Hugo Biolcati dijo que había "descabezar" la gobernación de Buenos Aires. Abajo del escenario, varios productores juntaban firmas. Decían que quieren hacerle "un juicio político a la Presidenta".

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