Un ajuste en tres etapas: las claves del desafío que enfrenta Macri

Dujovne, en uno de sus encuentros con Lagarde
Dujovne, en uno de sus encuentros con Lagarde Fuente: Archivo
Mariano Obarrio
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8 de junio de 2018  • 18:01

Después del anuncio esperado del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno de Mauricio Macri define los pasos por seguir para avanzar en el recorte del gasto público que se deberá ver reflejado en la ley de presupuesto de 2019 con una meta de déficit fiscal de 1,3% del Producto Bruto Interno (PBI).

El desafío que viene es un ajuste en tres etapas, que lo obligan a difíciles negociaciones políticas para alcanzar los compromisos establecidos en el programa. La secuencia cronológica será así: primero se revisará el gasto en el Estado nacional, luego se convocará a los gobernadores para revisar el aporte que deberán hacer las provincias y finamente habrá reuniones con los sectores de la economía para determinar el diferimiento de rebajas impositivas previstas.

"Tenemos siete meses y esto va a ser largo entre una etapa y otra", señalaron a LA NACION fuentes de la Casa Rosada. El rojo fiscal que habrá que reducir para el año próximo está en el orden de los $ 78.000 millones.

Eso equivale a la diferencia entre la meta anterior, de 2,2% del PBI, y el 1,3% previsto en el acuerdo stand by con el FMI . En rigor, el Gobierno preveía sobrecumplir la anterior meta en 1,9%, por lo que llevarla a 1,3 requerirá una rebaja de 0,6 puntos.

En el Gobierno empiezan a delinear la nueva etapa económica, en la que deberá conseguir resultados concretos en cada una de las tres etapas de negociación.

* El ajuste interno: todos los ministerios y organismos descentralizados revisarán su gasto en coordinación con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , y se formulará un plan de reducción, adicional al decreto anunciado la semana pasada con el que se busca reducir 20.000 millones de pesos, una cifra poco significativa en el plan global (alrededor del 0,15% del PBI).

* Con los gobernadores: el Gobierno convocará a las provincias para evaluar cada situación y diseñar un recorte de gastos y de transferencias nacionales no automáticas, sin afectar los planes sociales, las obras y el funcionamiento administrativo. Puede ser la etapa más conflictiva del ajuste, ya que la mayoría de los gobernadores insiste en que la reducción de gastos corresponde al Estado nacional.

-Diálogo amplio: se convocará a los empresarios y sindicatos para determinar la situación de cada sector y cada actividad y diferir algunas rebajas impositivas que se habían anunciado, lo que le daría al Estado algo más de margen en materia de ingresos.

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