Un dirigente de cuna radical

Es el tercer cargo que ocupa en el gobierno aliancista; tiene fluidos contactos con Nosiglia; le reconocen cintura política
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23 de octubre de 2000  

Su designación fue aplaudida por la UCR y tolerada por el Frepaso. Carlos Becerra, un dirigente de pura cepa radical, asumirá hoy en uno de los lugares más calientes del Gobierno: la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) que deja Fernando de Santibañes en medio de una grave crisis política, al haber sido señalado por los frepasistas como el responsable del pago de presuntos sobornos en el Senado para aprobar la ley laboral.

Becerra deja así su cargo de secretario general de la Presidencia en el que cumplió uno de los récords más bajos de permanencia: sólo diez días. De todos modos, no superó a Alberto Flamarique, en sus efímeras 24 horas.

Becerra juró como secretario el 13 del actual y hoy tuvo que abandonar ese lugar al ser convocado por el Presidente para reemplazar a uno de sus hombres de confianza al frente de los espías. Ni siquiera llegó a ocupar el despacho que le correspondía, vecino al del jefe del Estado.

El funcionario radical, dirigente de la ex Coordinadora y muy cercano a Enrique "Coti" Nosiglia -otro de los hombres sospechados por el pago de coimas en la negociación de la reforma- había llegado a esa secretaría de la Presidencia como consecuencia del abrupto portazo que pegó Alberto Flamarique, designado allí en el primer recambio de gabinete.

Antes, hacía diez meses que se desempeñaba como segundo del ministro del Interior, Federico Storani. En este espacio cultivó un perfil bajo, aunque logró mejorar su posicionamiento político dentro del elenco ministerial. Eso le permitió convertirse en uno de los candidatos más firmes para acceder a un cargo estratégico como el de la SIDE.

Sugerido por Santibañes

En varias ocasiones fue Santibañes quien recomendó a Becerra ante De la Rúa como el apropiado para esta tarea. Su nombre venía sonando hacía rato para suceder al ex banquero y, justamente, el tiempo que tardó en asumir como secretario general de la Presidencia fue leído en ámbitos políticos como un presagio de su futuro.

"Becerra es uno de esos tipos que tienen muy buena cintura política y excelentes contactos", lo describió un correligionario que ayer participó en Olivos de las nuevas designaciones.

El ascenso de Becerra entusiasmó a los radicales más ortodoxos, porque, de alguna manera, significa consolidar la estructura partidaria en el entorno del Presidente. Por parte del Frepaso no se escucharon críticas a su nombramiento, pese a la cercanía de este dirigente con los dos hombres a quienes más combatió Carlos "Chacho" Alvarez: Nosiglia y Santibañes. Becerra es reconocido como "pro aliancista".

Este abogado cordobés, de 51 años, divorciado, con dos hijos, tuvo una activa militancia en su provincia, pero sin duda forjó su capital político en la Capital Federal. De 1986 a 1989, durante la gestión de Raúl Alfonsín, ocupó el mismo puesto que desempeñó ahora, por unos pocos días, en la Secretaría General de la Presidencia.

También fue reelegido tres veces como diputado nacional por Córdoba, en 1983, 1985, 1991 y 1995. Su último período como legislador finalizó unos días antes de asumir como viceministro del Interior.

En su tierra natal, puso en marcha ahora una estratégica alianza con el ex gobernador Ramón Mestre, Rubén Martí y Eduardo César Angeloz para enfrentar en la puja interna partidaria al senador Luis Molinari Romero y al diputado Mario Negri.

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