Un embajador involucró al Gobierno en casos de coimas

Lo declaró en la Justicia el ex representante en Caracas, que apuntó al Ministerio de Planificación
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23 de abril de 2010  

Eduardo Sadous, que fue embajador argentino en Caracas, declaró bajo juramento, ante la Justicia, que los empresarios que querían hacer negocios con Venezuela en el inicio del kirchnerismo debían pagar entre un 15 y un 20% de coimas a funcionarios del Ministerio de Planificación.

Mencionó, además, que miembros del Gobierno se habrían beneficiado con testaferros en esos negocios de exportación y que la relación comercial con el país caribeño la manejaba, en forma paralela a la Cancillería, el entonces director del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti.

Sadous, que declaró ante el juez federal Julián Ercolini y el fiscal federal Gerardo Pollicita, fue embajador en Caracas entre 2002 y 2005.

La declaración preocupó al Gobierno: el ministro de Planificación, Julio De Vido, desmintió terminantemente la denuncia, en una entrevista con LA NACION.

Sadous testificó el martes pasado delante de los funcionarios judiciales y del abogado de Uberti, Diego Pirota. En uno de los tramos más fuertes de su declaración, ante las preguntas del fiscal, aseguró que empresarios le comentaban que les pedían el 15 o 20 por ciento de retorno.

Cuando Pollicita insistió en que dijera quiénes le decían esto, el embajador señaló que se lo comentaron "[el agregado comercial] Alberto Alvarez Tufillo, los empresarios y gente de la embajada". Mencionó en particular que hubo empresarios argentinos que vendían maquinaria agrícola "que no fueron beneficiados por no haber pagado lo acordado en calidad de retornos". El ex funcionario al que más mencionó en su declaración fue Uberti, que perdió su cargo en 2007, cuando estalló el escándalo de la valija de los 800.000 dólares; fue él quien estaba a cargo del avión en el que llegó al país el venezolano Alejandro Antonini Wilson.

Al hablar de las coimas, amplió: "Hay un organismo que se llama CASA, Corporación de Alimentos SA, que pertenece al gobierno venezolano. Yo me iba a reunir con el presidente y vicepresidente de CASA; negociábamos la venta de carnes, alimentos envasados. Venían los empresarios argentinos y los derivábamos a CASA y luego los comentarios eran que les pedían el 15 o 20% de retorno".

Entre los que le hablaron del pago de coimas, mencionó a Eduardo Cabana, un empresario ganadero que quiso exportar vaquillonas a Venezuela, y al titular de la firma de ascensores Servas, José Aizpun.

Cuando le preguntaron a quién le pagaban las coimas, contestó: "Eran del lado argentino; hablaban del Ministerio de Planificación. Una vez autorizado por el ministerio, supongo que se efectuaba a través de una transferencia a las empresas o cheques". Pero dijo que no conoce con certeza el procedimiento.

Sadous recordó una conversación que mantuvo con Alvarez Tufillo. "La gente de Servas preguntó con quién tenía que arreglar, ante lo cual le dijo que con él seguro que no, pero que arreglara con quien tenía que arreglar. Esta conversación sucedió en la embajada de Venezuela".

La Nacion se contactó con Ascensores Servas, pero Aizpun no se encontraba en el país.

Sadous recordó algunos negocios, como la compra de maquinaria agrícola por 50 millones de dólares o una venta de mil vaquillonas. En este caso, complicó al ex secretario de Agricultura Javier de Urquiza. "Eduardo Cabana tenía un grupo para vender mil vaquillonas a Venezuela en agosto de 2004, cuando lo llamó y le comentó que Urquiza había formado un grupo alternativo para ese fin, desplazándolo por aquél, por lo que el dicente le pidió si podía elevar una nota de protesta pero no quiso hacerlo", afirmó Sadous.

Según él, Cabana le dijo que lo habían amenazado para que no hiciera la denuncia. Y él mismo tampoco la hizo porque -según sostuvo- no tenía otra prueba más que el relato del empresario. Ante una pregunta del fiscal, se cubrió y dijo que no le constaba la comisión de delitos.

Urquiza ayer negó todo. Dijo a La Nacion que no conocía a Cabana y que Agricultura no seleccionaba a los oferentes de vaquillonas. Cabana dijo que nunca habló con Sadous; negó haber tenido relación con Urquiza, pero confirmó que la venta que intentó hacer se había frustrado.

Consultado por La Nacion ante estas expresiones, Sadous ratificó anoche su testimonio y dijo que está dispuesto a participar de un careo.

Sadous se fue de la embajada tras denunciar en un cable diplomático la desaparición de 90 millones de dólares de un fideicomiso constituido para hacer negocios con Venezuela. El dinero reapareció, pero se habría usado para comprar dólares en el mercado marginal venezolano y lograr una diferencia de 13 millones. En su reemplazo asumió Nilda Garré.

La denuncia del faltante del dinero en el fideicomiso causó conmoción en Buenos Aires. Según el testimonio, Alvarez Tufillo llamó a Sadous para decirle que Uberti le había dejado un mensaje para él: "Decile al embajador que se deje de joder, que eso lo manejamos nosotros".

Sadous recordó que el Ministerio de Planificación se encargaba de los negocios del fideicomiso. Dijo desconocer la existencia de algún acto administrativo por el que se hubiera autorizado el viaje de los funcionarios dedicados a los negocios. Los desplazamientos, según dijo, se hacían mediante aviones del Estado, en algunos casos, y en otros, en aviones de Pdvsa. El fiscal investiga si esos traslados se hicieron en aviones pagados por los empresarios que se iban a beneficiar con las exportaciones.

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