Un expediente víctima de la burocracia

Un dictamen aconsejó comprar equipos seguros; Timerman nunca respondió
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2 de abril de 2013  

Detectadas las escuchas telefónicas, la Dirección de Seguridad (DirSeg) de la Cancillería recomendó cortar por lo sano: "Se considera conveniente a fin de garantizar las comunicaciones entre el señor Canciller, los secretarios y subsecretarios de Estado y sus respectivos jefes de Gabinete, adquirir equipamiento tecnológico que garantice las comunicaciones, tanto en líneas fijas como las de telefonía celular".

Así consta en el informe de la DirSeg que se incorporó al expediente administrativo secreto que circuló por al menos cinco áreas de la Cancillería, pero que jamás logró contar con el visto bueno del ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, uno de los afectados por esas escuchas.

Las razones por las que la Cancillería desoyó las recomendaciones quedaron en las sombras, aunque la principal sería la falta de voluntad política que mostraron sus máximas autoridades para afrontar el problema, al que la "burocracia" del propio ministerio comenzó a colgarle objeciones, según reconstruyó LA NACION.

"¿Por qué no se compraron los aparatos encriptados? Porque la burocracia de la Cancillería empezó a ponerle trabas y el canciller no se involucró a fondo", indicó una de las altas fuentes consultadas. ¿Qué trabas? Entre otras, que los teléfonos fijos y celulares recomendados no eran industria nacional y que debían resolver cómo podían importarlos.

"Como se imaginará, eso es una verdadera estupidez desde que la Cancillería podía traerlos por correo diplomático, pero demuestra el nivel de las trabas impuestas y el desinterés de las máximas autoridades por resolverlo", añadió la fuente.

En el informe secreto emitido por la Dirección de Seguridad, los impulsores respondieron algunas de esas objeciones, tras indicar que la embajada argentina en Berlín podía recibir los teléfonos y enviarlos al país.

Sensibilidad

Dada la "sensibilidad del tema", indicaron, y para resguardar "las medidas de seguridad, se hace conveniente que la adquisición de dicho equipamiento se lleve adelante con una compra en el exterior, a fin de minimizar el conocimiento por terceros de la tecnología y equipamiento que se emplea para garantizar la seguridad de las comunicaciones de esta cartera ministerial", precisaron.

A partir de allí, el expediente recorrió múltiples espineles de la Cancillería, según reconstruyó LA NACION. Entre otros, las direcciones generales de Infraestructura, de Administración, de Compras y Contrataciones, y de Asuntos Jurídicos.

En todos esos casos, el expediente circuló dentro de un sobre cerrado, dado su carácter secreto, que sólo podía ser abierto y revisado por el jefe de cada una de esas direcciones y, como máximo, por quien ese jefe autorizara bajo su órbita. Pero el antídoto para las escuchas nunca alcanzó la venia superior y definitiva.

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