Un gesto en favor de la convivencia política

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26 de octubre de 2000  

La reunión con Raúl Alfonsín es otro gesto que mantiene a Domingo Cavallo en el centro de la escena política, en momentos en que el Gobierno intenta crear un clima favorable para fomentar las inversiones y reactivar la economía.

El ex presidente es, a su vez, el político al que más escozor le provoca un acercamiento con el ex ministro de Economía, por lo que su decisión de recibirlo no deja de ser una actitud conciliatoria con la Casa Rosada, que viene propiciando un entendimiento con el cavallismo.

Pese a que el líder de Acción por la República (AR) es muy resistido dentro de la Alianza, fundamentalmente por cuestiones ideológicas, el presidente Fernando de la Rúa necesita hoy tenerlo de su lado, por la significación que Cavallo tiene para la confianza de los mercados y de la estabilidad económica y por el apoyo de su bloque en la Cámara de Diputados.

De hecho, el ex ministro de Carlos Menem acaba de anudar un principio de acuerdo con el interbloque de diputados de partidos provinciales, con el que pretende actuar en la misma frecuencia en la Cámara baja.

Se trata de casi una treintena de legisladores, que está conviniendo en la necesidad de aprobar la mayoría de los ajustes propuestos en el proyecto del presupuesto 2001.

Antes de que la crisis política desatada por los supuestos sobornos derivara en la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez, el jefe del Estado había sugerido a Cavallo la conveniencia de que se pronunciase en favor de la política económica.

Y lo hizo claramente en las últimas 72 horas. El lunes dijo que las medidas anunciadas ese día por José Luis Machinea iban por el camino correcto. Anteayer, que no hay riesgo de devaluación. Y ayer se encontró con Alfonsín, entre otros motivos, para suavizar sus escabrosas relaciones.

Obviamente, volvieron a proliferar las especulaciones sobre la eventual incorporación del ex ministro al gabinete. Pero fue desmentido en la Casa Rosada y en el propio cavallismo.

Convicciones

Es que en el oficialismo son conscientes de que hoy no podrían sembrar incertidumbres de ese tipo, cuando el Gobierno apenas comienza políticamente a levantar cabeza luego de la crisis que, por el escándalo sobre sobornos, lo tuvo en vilo durante tres meses.

Si bien la intención era mantener en reserva la reunión de ayer, el cavallismo la dejó trascender, para fortalecer la figura de su jefe, que una vez más demuestra ser un factor de poder.

El jefe de AR intentó convencer al titular del radicalismo de la inconveniencia de cuestionar la convertibilidad monetaria, como lo hizo hace dos semanas. Y desde ambos sectores se hizo hincapié en que los presidentes de ambos partidos coincidieron en respaldar la gestión de Machinea.

También se pretendió dar una muestra de convivencia política, requerimiento para la discusión de las medidas que impulsa el Gobierno en medio de las fuertes acusaciones que se endilgan oficialistas y justicialistas.

No obstante, Alfonsín, uno de los políticos más obsesionados por el consenso, no deja de pensar íntimamente en que, "más tarde o más temprano, habrá que dar el debate para salir de la convertibilidad". Pero, curiosamente, en diálogo reservado, Cavallo también admite que algo habrá que hacer en el mediano plazo.

En sectores mayoritarios de la coalición UCR-Frepaso sólo atinan a imaginar una alianza política con Cavallo, traducida en acuerdos en el Congreso y en aportes especializados que éste pueda hacer para la gestión económica. Nada más.

Alvarez, que si bien parece alejarse paulatinamente de la Alianza y mantiene una buena relación con el ex ministro, opina que incorporar a Cavallo al gabinete pondría "en crisis absoluta" a la coalición de gobierno.

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