Un manejo del poder que no tolera ningún desafío

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25 de noviembre de 2002  

Desde los tiempos de Juan Domingo Perón, Carlos Juárez controla la política de Santiago del Estero con mano dura. Ni los problemas de salud que enfrenta a los 86 años le impiden mantener un liderazgo monolítico que sólo tolera lealtad y servilismo político.

El episodio que derivó en la renuncia del gobernador Carlos Díaz a sólo 23 días de asumir sostenido por el 60 por ciento de los votos remontó a la memoria lo acontecido en otra de las etapas de la sucesión de Juárez durante la segunda de sus cinco gestiones de gobierno.

Fue en 1987, cuando César Iturre, entonces su ministro de Gobierno, fue elegido candidato juarista a la gobernación para los comicios de ese año. Ganó y a poco de ejercer la primera magistratura Iturre se despegó de la tutela política del caudillo, con la creación del Frente de la Corriente Renovadora.

El juarismo nunca perdonó a Iturre lo que calificó de "traición política".

En 1989, Iturre promovió a su más dilecto amigo, Carlos Mugica, para sucederlo y lo consiguió en 1991.

Sin embargo, la fuerte presión política de la oposición juarista conmovió las estructuras de la nueva gestión, que claudicó. Renunció Mugica y lo reemplazó Fernando Lobo.

Poco duró el gobierno sustituto, pues el 16 de diciembre de 1993 los piquetes de protestas de empleados públicos que a diario ganaban las calles de la capital santiagueña por falta de pago de salarios desembocaron en el denominado "santiagazo".

La Casa de Gobierno, el Palacio de Tribunales, la Legislatura y alrededor de una decena de viviendas particulares de funcionarios públicos y legisladores fueron saqueados y quemados. Entre ellos las casas de Iturre -entonces diputado- y de Juárez, que ocupaba una banca en el Senado.

Tras dos años de intervención federal a cargo de Juan Schiaretti, en 1995 Juárez reconquistó la gobernación en otra muestra de su fuerte poderío. Iturre moría tiempo después en Asunción, donde se exilió para eludir los 14 procesos penales abiertos en su contra por mal desempeño.

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