Un masivo corte en la ruta 3 trae los piquetes a la puerta de Buenos Aires

La gobernación negocia porque no quiere que se produzca un desalojo forzoso
Luis Moreiro
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31 de octubre de 2000  

LA PLATA.- Más de cuatro mil desocupados del partido bonaerense de La Matanza, agrupados en la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), mantienen cortada desde ayer la Ruta Nacional Nº 3 en su intersección con las vías del ex ferrocarril General Belgrano, a pocos metros de la estación Isidro Casanova.

Los manifestantes también interrumpieron el tráfico ferroviario por la zona, ya que quemaron neumáticos sobre las vías en su cruce con la ruta 3.

La justicia federal habría ordenado anoche "individualizar" a los cabecillas del corte de ruta para luego notificarlos de que estaban cometiendo un delito federal.

La medida, que no pudo ser confirmada por La Nación , pero que fue dada como "segura" por fuentes confiables de la Municipalidad de La Matanza, habría sido ordenada por el doctor Jorge Rodríguez, juez subrogante del juzgado federal Nº 1 de la localidad de Morón.

El procedimiento judicial, de confirmarse, sería la primera acción contra los piqueteros.

Al cierre de esta edición los manifestantes, en tanto, aguardaban el inicio de una nueva ronda de negociaciones entre el intendente de La Matanza, Alberto Balestrini (PJ), y los representantes de la Corriente Clasista Combativa y de la CTA.

La protesta, organizada con la consigna "Paremos el genocidio", sumó representantes de más de cien asentamientos de La Matanza que reclaman la entrega de un millón de kilogramos de alimentos por mes, la puesta en marcha de 10.000 planes de ayuda laboral y mejoras en el servicio público de salud.

El titular de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Víctor De Gennaro, que ayer al mediodía se hizo presente en la protesta, criticó a la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, porque "no solamente no aprueba el seguro de Empleo y Formación de 380 pesos pedido por la CTA, sino que, además, amenaza con que se acaban los Planes Trabajar".

Según el dirigente de la Corriente Clasista Combativa, Juan Carlos Alderete, en La Matanza hay más de 80.000 jefes de familia desocupados. "Esto significa que tenemos casi 320.000 personas que viven sin recibir un solo peso al mes", dijo en diálogo con La Nación .

Responde la gobernación

El vicegobernador, Felipe Solá -que por mandato del gobernador Carlos Ruckauf se puso al frente de la crisis en junio último-, afirmó a La Nación que la administración bonaerense cumplió todo lo pactado en lo que respecta a la entrega de alimentos.

Reconoció, sin embargo, atrasos en la entrega de planes de trabajo.

"La provincia acaba de llamar a licitación para la compra de hospitales móviles, que servirán para darles mejor atención a los pobladores de La Matanza", comentó Solá.

Voceros oficiales del gobierno provincial, en tanto, dejaron la pelota picando dentro del campo de juego del presidente Fernando de la Rúa. " La Nación no entregó las cajas Prani prometidas, y de los 70.000 kilogramos de alimentos secos que iban a entregar mensualmente, sólo en julio enviaron 65.000", dijo a este diario una fuente irrefutable.

Los dardos bonaerenses, al parecer, tenían un destino claro: la ministra Graciela Fernández Meijide.

A su vez, el Ministerio de Desarrollo Social anunció que hoy se entregarán 70.000 kilogramos de alimentos frescos en diferentes localidades del partido de La Matanza.

De esa manera, se argumentó desde la cartera conducida por Graciela Fernández Meijide, se completará la entrega de 140.000 kilogramos de frutas y verduras que comenzó el viernes último.

Los desocupados, además, piden la creación de un hospital nacional para niños y la finalización de las obras del edificio que está ubicado en el kilómetro 32 de la ruta 3.

En un petitorio de diez apartados también se solicita una ayuda "perentoria" de cinco millones de pesos en Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y la aplicación de tarifas sociales en los servicios públicos de luz, agua y teléfono para los desocupados.

Ayer por la tarde, desperdigados por los alrededores de la estación de Isidro Casanova, cientos de mujeres con chicos en brazos y un nutrida cantidad de hombres mayores sostenían pancartas de las villas de la zona.

Alrededor de ellos se movilizaban, en tanto, otros cientos de jóvenes con brazaletes blancos munidos de robustos y amenazantes palos.

La protesta, pese a los temores, se desarrolló en calma.

"No somos partidarios de un desalojo compulsivo a gente que tiene hambre", dijo el vicegobernador Solá a La Nación .

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