Un órgano en el que el país anticipó su jugada

El Gobierno nunca avaló la iniciativa de Nisman de involucrar al Consejo de Seguridad
Martín Dinatale
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23 de febrero de 2015  

Desde que, en 2013, la Argentina ocupó por dos años un sitial no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el Gobierno advirtió que allí establecería "debates de fondo" y la "necesidad de fortalecer" ese organismo clave para el mantenimiento de la paz mundial.

La embajadora argentina ante la ONU, María Perceval, a la que le tocó presidir temporalmente el Consejo de Seguridad de la ONU, había expuesto claramente: "No prevemos la adopción de ningún documento. Esta presidencia considera muy importante debatir a fondo los temas, ya que es necesario pensar para tomar mejores decisiones". El canciller Héctor Timerman intentó darle más vuelo político a ese espacio clave y dijo que la Argentina buscaba "dar respuesta a varios desafíos que recientemente han cobrado muchas víctimas".

A partir de esas premisas, Perceval propuso en el Consejo de Seguridad de la ONU los métodos de trabajo de ese órgano y evaluar el impacto social de las migraciones forzadas. También se intentó imponer en vano el debate por la soberanía argentina en las islas Malvinas e incluso se planteó debatir sobre el papel de los fondos buitre en detrimento de las crisis económicas en el mundo.

En su discurso del 24 de septiembre de 2014 ante el Consejo de Seguridad, Cristina Kirchner cuestionó el uso de la fuerza militar contra Estado Islámico y justificó la firma del memorándum con Irán por la causa AMIA. Premonitoriamente, la Presidenta explicó que tras la firma de ese polémico acuerdo "surgió una duda de que si cuando se nos reclamaba que reclamáramos cooperación al Estado de Irán se hacía con la intención realmente de lograr esa cooperación o de crear un casus belli".

Sin embargo, el Gobierno nunca avaló el pedido del fiscal Alberto Nisman de exigir desde el Consejo de Seguridad de la ONU la extradición de los ocho iraníes acusados por el atentado contra la AMIA y presionar diplomáticamente a Teherán.

Desde la Cancillería, justifican esa negativa con varios argumentos jurídicos y políticos. Entre ellos se pudo advertir, por ejemplo, que un cable de la diplomacia iraní del 16 de julio de 2011, que Timerman mostró a las autoridades de la AMIA y la DAIA, expresaba que "bajo las leyes de la República Islámica de Irán y el derecho internacional se tienen el derecho y el deber de impedir que los derechos de sus ciudadanos sean violados". Esto indica que el acuerdo con Irán ya se estaba gestando desde hacía tiempo en forma secreta, y daban por sentado que Irán no iba a aceptar la extradición de sus ciudadanos.

La Procuración del Tesoro elevó hace 10 días un escrito a la Justicia para refutar la denuncia de Nisman de encubrimiento. Allí se detalló que la extradición de los iraníes acusados nunca iba a ejecutarse por parte de Teherán, "al no existir un acuerdo de cooperación en asuntos judiciales" relacionado con una detención preventiva de los acusados.

Como justificativo a la inacción de la Argentina en el Consejo de Seguridad, la Procuración añadió en la página 24 de aquel escrito que la resolución 1373 de 2001 de la ONU estableció un Comité contra el Terrorismo que instaba a todo los Estados a "cooperar en particular mediante acuerdos y convenios bilaterales para impedir y reprimir los ataques terroristas". Irán jamás cumplió con esa prerrogativa. Éste fue el motivo por el cual Cristina Kirchner explicó que decidió avanzar en el polémico acuerdo con Irán. El texto de la Procuración del Tesoro lo planteó claramente: "El memorándum de entendimiento reflejaba el mejor equilibrio alcanzable entre las posiciones de uno y otro país a fin de lograr el cumplimiento de las obligaciones en materia de cooperación jurídica internacional y solución de controversias internacionales".

Claro que Nisman pedía mucho más que "el mejor equilibrio alcanzable" entre Irán y la Argentina. Como dejó plasmado en su escrito que el secretario de Legal y Técnica Carlos Zannini rechazó, el fiscal de la causa AMIA exigía al Gobierno un aislamiento internacional de Teherán desde el Consejo de Seguridad de la ONU y la intervención directa de ese organismo. Incluso pedía que se promovieran sanciones contra Irán. Quizás éstos fueran reclamos extremos que la Argentina no estaba dispuesta a arriesgar desde un órgano donde sólo se buscaban "debates de fondo".

Rechazo de Irán a un pedido

  • El gobierno iraní rechazó que la causa AMIA se incluya en las negociaciones por el programa nuclear que Teherán mantiene con el grupo 5+1 que integran Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia más Alemania.
  • "El marco de las negociaciones sobre la cuestión nuclear es claro e incluye sólo la cuestión nuclear", afirmó el vocero del Ministerio de Exteriores iraní, Marziyeh Afkham. Así se refirió al pedido de la Argentina de incluir el caso AMIA en las negociaciones en curso. Estados Unidos había adoptado la misma posición que Irán ante un pedido similar de la Argentina.

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