Un peronista histórico de nexos con Báez

Cantín tiene un vínculo familiar con el zar de la obra pública; siempre osciló en la interna K
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25 de julio de 2015  

RÍO GALLEGOS.- Raúl Cantín, de 66 años, es un peronista histórico con relación fluctuante con el kirchnerismo. Miembro de una familia conocida en la ciudad, en los últimos años, su nombre también estuvo asociado con el empresario de la construcción, Lázaro Báez, quien está casado con una sobrina del renunciante intendente.

En 2003 llegó a una banca en el Concejo Deliberante, donde llegó a presidirlo y lograr una convivencia pacífica con el intendente Héctor Roquel.

De trato afable y perfil conciliador en 2007, fue el único funcionario kirchnerista que se animó a agarrar el micrófono durante las protestas docentes.

En una de las innumerables marchas, Cantín llegó al izamiento dominical donde los docentes se manifestaban y se ofreció como mediador del conflicto.

Néstor Kirchner nunca le perdonó ese gesto fuera del libreto kirchnerista que había cortado todo diálogo con los docentes. Y al finalizar su mandato, el concejal díscolo se fue a su casa.

Ayer Máximo Kirchner le demostró que la memoria se transfiere en su familia: "En 2007, en lo que era Roca y San Martin, él (por Cantín) dijo que no estaba a la altura de las circunstancias, se tenía que ir, y que había que escuchar a los trabajadores, rodeado de muchos que hoy le comen el hígado en el día a día", recordó ayer el hijo de la presidenta en una entrevista radial.

Cuando todos creían que Cantín estaba disfrutando su jubilación de empleado público, en 2011 regresó en uno de los tantos lemas del Frente para la Victoria, con el apoyo del PJ, y también el aporte económico de su sobrino político, Lázaro Báez. Ganó por pocos votos al candidato de La Cámpora, Francisco Anglesio.

Pese a ello, dejó parte de los cargos de su cartera en candidatos kirchneristas, como el caso de Daniel Álvarez, el ex secretario privado de Nestor Kirchner y hombre de confianza de Cristina, quien ocupó la cartera social. Hasta anoche, su renuncia no estaba confirmada.

En estos años, Cantín hizo equilibrio entre peraltistas y kirchneristas, pero cuando la pelea entre el gobernador Daniel Peralta y la Casa Rosada se endureció, él no dudó en jugar en la liga de intendentes enfrentados con Peralta, y recibió las obras y fondos para su gestión. Ese gesto tampoco olvidó Peralta, quien días pasados lo fustigó por su gestión.

Los lazos de Cantín con Báez van más allá de la familia. Su hija, la comerciante Andrea Cantín -quien días pasados sufrió escraches en su local comercial de parte de los municipales- estuvo casada con Fernando Butti, el contador que supo ser la mano derecha de Báez, hasta que el empresario lo alejó de su entorno. Su hijo, Fernando, también estuvo vinculado a Báez y estuvo empleado en la empresa Austral Construcciones.

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