Un poeta que quería ser ministro

Fanático de Newell´s y de Proust, llegó a la Sigen de la mano de Chacho Alvarez y se enfrentó con Santibañes
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23 de octubre de 2000  

El quería ser ministro de Justicia. Cuando el ex vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez le confirmó que el cargo sería para el jurista radical Ricardo Gil Lavedra, Rafael Bielsa no dudó. "Entonces, si el gobierno de la Alianza piensa luchar contra la corrupción, quiero hacerme cargo de la Sindicatura General de la Nación (Sigen)", le dijo a su referente político.

Y así fue: su segundo deseo sí se cumplió.

El presidente Fernando de la Rúa firmó un decreto y el 22 de diciembre último Bielsa aterrizó en el organismo encargado del monitoreo interno de las cuentas y el funcionamiento de todas las áreas que dependen del Poder Ejecutivo.

"Este lugar lleva a pelearse con mucha gente. Cuanto más me teman, me respeten o me odien en la administración pública, mejor estaremos trabajando", aseguró Bielsa pocos días después de asumir, en una entrevista que publicó el diario Página 12.

Pasaron diez meses desde entonces y Bielsa, además de sumar enemigos por sus informes en las filas del menemismo, se enfrentó con el jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y confidente del Presidente, Fernando de Santibañes. Tanto que, tras renunciar, Santibañes lo denunció penalmente.

Hasta el propio De la Rúa se molestó con él, porque Bielsa dio a conocer públicamente, el miércoles último, el documento que indica que la SIDE desvió 22 millones de pesos que había declarado como utilizados en pago de salarios.

"Si hubiera sido ministro, como quería, ya se habría ido (en alusión a la renuncia forzada de Gil Lavedra). Acá todavía está y el Presidente, aunque puede removerlo por decreto, sabe que quedaría muy mal si lo hiciera", comentaron la semana última, entre risas, dos colaboradores de Bielsa en la Sigen.

* * *

Heredó de su abuelo y de su padre el nombre y el amor por las leyes, el Derecho y la escritura. Nació en Rosario hace 47 años y pasó su niñez en el pueblo cordobés Morteros, donde nació su madre, Lidia Caldera.

Se recibió de abogado en la Universidad Nacional de Rosario, en 1978, y luego fue becado en la Universidad de Virginia, en los Estados Unidos.

Rafael Bielsa es el mayor de tres hermanos. Marcelo, el director técnico del seleccionado argentino de fútbol, es el segundo, y la menor se llama María Eugenia y es arquitecta.

El síndico general comparte con su hermano algo más que el apellido. Los dos tienen el mismo apodo, El Loco, y son fanáticos del equipo rosarino Newell´s Old Boys, donde ambos jugaron en divisiones inferiores.

Durante la dictadura militar el síndico general estuvo detenido en un lugar conocido como El Pozo de Funes, una quinta que en un extraño episodio le fue ofrecida en alquiler, hace tres años, a su hermano Marcelo.

Vivió tres años en España y regresó a la Argentina en 1981, cuando un amigo y discípulo de su abuelo, Roberto Lukui, lo convocó para un trabajo de informática jurídica que terminó por convertirse en la base de datos legal más grande en lengua española.

Fue director del Sistema Argentino de Informática Jurídica (SAIJ), el primer sitio nacional de búsqueda electrónica de legislación; en 1987 el entonces presidente Raúl Alfonsín lo designó subsecretario de Asuntos Legislativos y lo puso a cargo del ambicioso Plan Global de Transformación de la Justicia. Algo, por cierto, aún no concretado.

Se jacta de haber sido el único subsecretario alfonsinista ratificado tras la llegada al poder de Carlos Menem y ostenta como galardón que quien lo removió fue el ultramenemista secretario de Justicia y actual miembro de la Auditoría General de la Nación (AGN) César Arias.

"Todos dicen que soy constitucionalista, pero, en realidad, para bien o para mal, sólo soy especialista en sistemas judiciales", asegura.

Durante la década menemista trabajó en distintos proyectos con organismos internacionales (el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y las Naciones Unidas, entre otros). Vivió un tiempo en Guatemala, donde integró una misión de Verificación de Derechos Humanos, y regresó para quedarse.

Al ex vicepresidente Alvarez lo conoció en el bordonismo, en 1994, cuando asesoraba en temas de Justicia a su amigo José Octavio Bordón.

"Me quedé un tiempo con Pilo, pero después Chacho me convocó y me fui con él, porque Bordón tiene gran capacidad para leer la política, pero también una tendencia autodestructiva", comenta.

Para Bielsa, hay un mal argentino: en un mismo envase hay enormes virtudes y grandes defectos. Así, dice que "en el envase Cavallo conviven un cerebro privilegiado con una incontinencia emotiva" y que "en el de Menem cohabitan una enorme habilidad política con un desinterés absoluto por las cuestiones morales".

Sobre el envase de De la Rúa se niega a hacer comentarios. Y tampoco quiere referirse al de Santibañes.

* * *

En 1991 Bielsa se casó y siete años después se divorció. Es padre de dos hijos, Laureano, de ocho años, e Hilario, de cinco, y actualmente vive con su nueva mujer, Andrea D´Arza, en un luminoso loft de los Silos de Dorrego.

Es vecino y, curiosamente, también amigo del ex montonero Rodolfo Galimberti, va al gimnasio todos los días -incluso sábados y domingos-, se cuida con las comidas y toma a diario tres litros de agua.

Es alto, flaco, casi siempre está bronceado y fuma muy poco. En su despacho de la Sigen hay encendedores y ceniceros, pero no cigarrillos. Para controlarse, Bielsa se los pide a sus secretarias cada vez que le brota el vicio.

Escribió diez libros y más de 200 artículos de Derecho y dio unas 300 conferencias en el país y en el exterior. Pero no es un abogado más.

Es poeta, escritor, periodista y apasionado lector del novelista francés Marcel Proust. ""En busca del tiempo perdido" lo releo continuamente. Ya no llevo la cuenta", admite.

La editorial rosarina El lagrimal trifulca publicó diez libros suyos de poesía, y "La Justicia por su nombre" es el volumen en el que recopiló su obra periodística, que publicaba cada domingo en el diario Clarín.

Con el periodista Eduardo van der Kooy (otro leproso , como se los conoce a los simpatizantes de Newell´s) escribió "La vida en rojo y negro", donde cuentan anécdotas e historias del club de sus amores, y acaba de llegar a las librerías su primer libro de cuentos.

Bielsa es un hombre de hablar pausado y, aunque vive desde hace dos décadas en Buenos Aires, conserva cierta tonada.

Tras su renuncia, hace dos semanas, Alvarez le pidió que se quedara en el cargo. Hablaron de la importancia estratégica de revitalizar los controles públicos y trabajar con la metáfora de un gobierno con paredes de cristal.

No es un típico político del año 2000 y sus múltiples facetas recuerdan a los hombres de 1890. A Bielsa le gusta expresar sus ideas mediante anécdotas y siempre encuentra una cita para clarificar un pensamiento complejo. Pero dice lo que piensa. No se calla. Y tampoco parece dispuesto a hacerlo ahora.

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