Un proceso a largo plazo

Por Carlos March Para LA NACION
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12 de mayo de 2003  

Normas como la que regula la campaña electoral no cambian la forma de hacer política, pero son instrumentos sociales que determinan el piso de exigibilidad para iniciar los procesos de transformación que la ciudadanía demanda. Y la transformación es un proceso a largo plazo, porque las leyes avanzan lentamente y los políticos aprenden rápidamente a eludirlas o cumplirlas a medias.

La presentación ante la justicia electoral, que por primera vez en la historia de nuestra democracia se vieron obligados a efectuar los partidos sobre sus gastos de campaña, diez días antes de los comicios, arroja resultados positivos y negativos. Y es, al mismo tiempo, un antecedente para que la Justicia controle a fondo la presentación de la rendición final que deberán entregar los candidatos en 60 días, para que la sociedad civil siga exigiendo que se cumpla la ley y una oportunidad para que los comités de campaña presenten toda la información convirtiendo en un hecho concreto la transparencia declamada.

Es un resultado positivo que la Justicia disponga de una herramienta legal que le permite exigir a los candidatos el detalle de los montos recibidos, los gastos efectuados y el origen de los aportes. Y es un hecho positivo que la Justicia, antes de las elecciones, haya emitido dos acordadas reclamando las condiciones mínimas para poder cumplir con su rol, y que luego, a partir de los informes previos, haya reclamado a los partidos la información omitida.

De convertirse esta actitud en una conducta institucional, los partidos serán sancionados por negar información.

Es un resultado positivo que algunos partidos hayan entregado los informes tal cual lo exigían las normas (Carrió, Rodríguez Saá y López Murphy).

Es un resultado negativo que los dos candidatos que disputarán el ballottage hayan omitido información clave -ni Menem ni Kirchner aportaron en la fecha prevista los nombres de personas y empresas que colaboraron con dinero para sus campañas-. Otro dato preocupante es el insignificante importe consignado por Kirchner en su rendición, lo que la torna inverosímil.

Estas actitudes de incumplir las normas desnudan a miopes dirigentes preocupados por el resultado de una elección y demuestran que la sociedad argentina tendrá que seguir esperando por estadistas que cumplan con las leyes y las utilicen como plataforma de una nueva arquitectura política y social.

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