Un sistema electoral complejo y dudoso

El mecanismo simplifica el proceso; no es fácil compatibilizarlo con la Constitución nacional
Adrián Ventura
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22 de diciembre de 2001  

La ley de lemas es un sistema electoral particular: cada partido (o lema), por ejemplo el PJ, la UCR, ARI, presenta muchas fórmulas de presidente y vicepresidente (cada lista es un sublema). ¿Quién gana? Se sumarán los votos que obtenga cada partido (lema). El nuevo presidente surgirá, necesariamente, del partido (lema) más votado. Pero, ¿cuál de las muchas fórmulas del partido ganador saldrá vencedora? Habrá que ver, dentro de ese partido, cuál fue el sublema (agrupación) más votado. Ese será el presidente.

El sistema es complejo. Pero, además, corre en el borde de la inconstitucionalidad.

* * *

La Asamblea Legislativa, cuando elija hoy a un presidente por sesenta días y convoque a elecciones, en marzo, con el mecanismo de la ley de lemas, desatará una carrera contra el reloj y varias cuestiones jurídicas de muy difícil solución.

Desde el punto de vista institucional, la realización de elecciones es positiva: "Le da al presidente legitimidad de origen", coinciden en señalar los constitucionalistas Daniel Sabsay y Susana Cayuso. Pero otro catedrático, Gregorio Badeni, advierte: "La actual ley de acefalía establece que el presidente que elige la Asamblea es definitivo. Si pretende designar a un presidente por pocos meses, para hacer luego comicios, la Asamblea debe modificar la ley de acefalía".

Ayer, varios hombres del justicialismo hicieron consultas en la justicia electoral para saber si es posible celebrar elecciones en marzo. El cronograma del Código Nacional Electoral es más dilatado que los 60 días que nos separan del 3 de marzo: insume 180 días, si se suman los 90 necesarios para depurar el padrón y los tiempos que requiere la realización de las internas partidarias, la oficialización de las candidaturas y de las boletas y el montaje de la logística.

Pero el PJ, fraccionado entre distintos líderes, pretende dirimir su propia interna mediante la ley de lemas, lo que también le permitirá acortar los tiempos.

Jorge Vanossi, constitucionalista y ex diputado radical, afirma: "Es la solución más racional en las actuales circunstancias, pues ninguno de los partidos está en condiciones de hacer internas, en pocas semanas, para designar a sus candidatos. Las internas se resolverán el mismo día de la elección. Además, así, se reduce el costo político y económico de los comicios. Como sistema excepcional, para resolver una situación anómala, es positivo". Cayuso opina que puede ser una "manipulación" de la elección.

El mecanismo de la ley de lemas se aplica en Uruguay desde 1910 y también en Tucumán, Chubut y Santa Fe.

Cómo funciona el sistema

Pongamos un ejemplo: supongamos que el partido (lema) PJ obtiene 5 millones de votos, más sufragios que la UCR o ARI.

Siguiendo ese ejemplo, el ganador surgiría del PJ. ¿Pero cuál de los muchos sublemas será el vencedor? El presidente será el candidato de la fórmula justicialista que obtuvo más votos dentro del PJ (en el ejemplo).

Este mecanismo presenta varios problemas, por lo menos hipotéticos:

  • Podría ocurrir que el sublema más votado -en una comparación amplia entre todos los partidos- no sea ese sublema del PJ, sino un sublema de otro partido. Sin embargo, el presidente será el candidato del sublema del PJ, porque su partido, en conjunto, obtuvo más sufragios.
  • El mecanismo facilita la dispersión de los votos entre muchísimos sublemas pequeños de un partido grande. Si un partido presenta muchos sublemas podría ocurrir que se convierta en presidente quien haya obtenido, apenas, el 15 por ciento de los votos si el partido al que pertenece obtuvo la mayoría de votos. ¿Ayudará esto a la Argentina, cuando se busca un presidente con respaldo político?
  • Alberto García Lema, constitucionalista y ex procurador del Tesoro durante la gestión de Carlos Menem, opina: "Ese peligro no existe. El artículo 94 de la Constitución establece que el presidente será elegido en doble vuelta (ballottage) si ninguna fórmula obtiene el 45 por ciento de los votos en la primera ronda. Esta segunda vuelta le terminará dando al nuevo presidente el respaldo de los votos".

    Pero ahí es donde surgen las dudas. Porque esta novedad en el nivel nacional, además de obligar a modificar la legislación electoral, parece poco compatible con la Constitución.

    La Carta Magna dice que pasan a la segunda vuelta las "fórmulas más votadas". Si una de las dos fórmulas más votadas no es del partido que obtuvo más votos, ¿pasa a la segunda vuelta? El PJ dice que no, porque cree que será el partido más votado. La oposición dirá lo contrario y podría plantear cuestionamientos.

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