Una alianza estratégica que logra atravesar las turbulencias

Cristian Mira
Cristian Mira LA NACION
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4 de agosto de 2019  

Si hay algo que queda en claro del acto inaugural de la Exposición Rural de Palermo es que la alianza estratégica entre el gobierno de Mauricio Macri y el campo se mantiene intacta, como en 2015. No se trata de un pacto escrito, sino de una visión común sobre el país y el modo de insertarse en el mundo.

Esa sociedad superó la crisis macroeconómica de 2018, que llevó al Gobierno a reimplantar los derechos de exportación a los cereales, que había llevado a cero en diciembre de 2015, y a suspender el cronograma de reducción previsto para la soja. No obstante, como dos socios que no coinciden en todo, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Daniel Pelegrina, reiteró el pedido de volver a reducir los derechos de exportación. Entre las primeras filas del palco oficial, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, escuchaba atento.

En esa visión común se destaca la lucha contra las mafias y la corrupción. Para el campo, no pasa desapercibido que estén en prisión Omar Suárez, Caballo, y Herme Juárez, Vino Caliente, los dos principales sindicalistas que dominaban la entrada y la salida de los puertos de los buques graneleros. Al instaurar el modelo de "gremialistas-empresarios", con aprietes y manejos monopólicos, lograban incrementar los costos logísticos del complejo oleaginoso del sur de Santa Fe y del sur bonaerense. Ese costo extra lo pagaban los productores de soja, maíz y trigo.

La otra sintonía común es la del futuro del proyecto agroindustrial. Macri, entusiasmado, citó los casos de una empresa de Córdoba que exporta carne porcina a Rusia y del dulce de leche argentino que vio en un supermercado de Japón. También destacó el caso de las nueces pecan o de los arándanos. Es que, además de los cuatro cultivos más importantes -soja, maíz, trigo y girasol- y la carne vacuna, que son los que originan el mayor ingreso de divisas por exportaciones de bienes, el Gobierno pretende que se aumenten las ventas externas de alimentos terminados.

En la agroindustria coinciden con ese enfoque, porque aumenta la creación de empresas, particularmente pymes, y genera más empleo. Apenas en los últimos años la Argentina se proyectó con esa visión. Otros países, como Chile, Brasil y Perú, hace tiempo que la sostienen y practican.

"Somos optimistas, y cuando hay confianza en un gobierno, uno le puede pedir más de lo que hace", decía luego del acto Miguel De Achával, presidente del frigorífico Swift. "Apenas se firmó el protocolo sanitario con China, a los quince días ya estábamos enviando carne enfriada, pero todavía hay mucho por hacer", añadió. En el caso de la carne, el empresario destacó que se debería avanzar todavía más contra la informalidad en el comercio y en la industria.

El otro factor por el que se sostiene la alianza entre el gobierno de Macri y el campo es que el kirchnerismo no logra superar su baja credibilidad en la producción rural.

Pese a que el candidato por el Frente de Todos, Alberto Fernández, dio por superado el conflicto por la 125 y admitió que había sido un error enfrentarse con el campo, su compañera de fórmula, Cristina Kirchner, no hizo hasta el momento una mínima autocrítica sobre su política hacia el campo. Muchos productores, además, creen que Fernández no solo no bajará las retenciones, sino que intuyen que está dispuesto a aumentarlas.

En la entrevista que le hizo la periodista Eleonora Cole en el canal LN+, quien era jefe de Gabinete durante la 125 dijo que "las retenciones solo se podían concebir para la producción primaria, a la que no se le agrega valor y que opera como una commodity en el mundo, pero para el producto industrializado ponerle retenciones es un disparate magnífico". En el campo saben desde hace tiempo que el trigo, el maíz, la soja y el girasol ya no son un producto primario. La tecnología que tienen incorporadas las semillas, las sembradoras y los tractores, entre otros insumos, no se parecen en nada a la que había en el pasado. Hoy hay un boom de la agricultura digital y las AgTech. Además, ni siquiera hace falta arar la tierra. Con la siembra directa se aprovecha mejor el agua y se cuida la materia orgánica de los suelos. Un desconocimiento que genera inquietud.

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