Una apelación a la "soberanía" para impulsar la contratación

Los argumentos del ente que promueve el negocio despertaron reparos en el Central
Javier Blanco
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26 de febrero de 2012  

Con una curiosa apelación a la "soberanía", la misma que ayudaron a resignar hace apenas un año al recurrir de apuro a Brasil para paliar la falta de billetes que a fines de 2010 obligó a los argentinos a peregrinar por los cajeros automáticos, las autoridades de Casa de Moneda buscan convencer a sus pares del Banco Central (BCRA) de que convaliden el esquema de negocios que la lleva a contratar a la ex Ciccone.

"[Creemos] firmemente que la producción de billetes y monedas dentro del ámbito nacional está ligado directamente al ejercicio de la Soberanía Nacional", dice el párrafo final la nota que el gerente general de Casa de Moneda, Mario Enrici, giró el 26 de enero pasado a su entonces par en el BCRA, Beningno Vélez, para proponerle que aceptara a la Compañía de Valores Sudamericana S.A.

Esa empresa no es otra que la ex Ciccone, hoy en manos de un entramado de fondos de inversión cuyo rostro visible el monotributista Alejandro Vandenbroele, amigo del vicepresidente Amado Boudou. La intención es darle la impresión del 38,5% del total de nuevos billetes.

En la misiva, cuya copia recibió la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, la Casa de Moneda se asume en condiciones de proveer "directamente" 1300 millones de billetes tras informarle que anexó a su vetusta estructura productiva (equipada con máquinas con más de 35 años de antigüedad) la que posee la ex Ciccone. No consigna si hubo o un llamado a licitación pública o una compulsa de precios previa.

"Son dos Súper Simultan; una Orlof, una Súper Intaglio y dos Súper Numerota", detalla al numerar las rotativas que agrega por esta contratación que asumía como definida.

El nombre del vicepresidente aparece de una o otra forma en toda la línea de funcionarios que deben decidir esta cuestión. Boudou tiene relación personal con Vandenbroele (denunciado en la Justicia por su ex esposa por no blanquear en un juicio por manutención ingresos provenientes de algunas de sus actividades). Fue él quien impulsó a comienzos de 2011 el recambio de autoridades en la Casa de Moneda para desplazar a Ariel Rebello (allegado al secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa) en la presidencia de esa entidad por Katya Daura. Y había propiciado en 2010 el salto de Benigno Vélez de la Secretaría Legal y Técnica de Economía a la Gerencia General del BCRA, donde se mantuvo hasta el pasado viernes 18.

Además, influyó para que Hernán Lorenzino sea designado su sucesor en el Ministerio de Economía, del que depende funcionalmente la sociedad de Estado Casa de Moneda.

Ese engranaje, empero, mostró llamativas fisuras el 31 de enero cuando Vélez (que hasta entonces se había mostrado como un incondicional a Boudou) solicitó por escrito a la Casa de Moneda aclaraciones que, según algunos de sus colegas en el BCRA, apuntaron a entorpecer el trámite de contratación y a "cubrirse".

Quince días después de haber remitido esa nota, Vélez "renunció" a su cargo para emigrar a otra "jurisdicción del Estado" aún no informada, según un comunicado "aclaratorio" que, días después, difundió el BCRA. Distintas fuentes aseguraron a LA NACION que ese texto fue elaborado en otra dependencia del Gobierno.

Capacidad productiva

La propuesta de Casa de Moneda es "alquilar la capacidad productiva" de la ex Ciccone para cubrir sus crónicas falencias tras haber naufragado en 2010, sin que medien explicaciones oficiales, un plan de acción para reequipar su línea de billetes que hasta había sido presupuestado en $ 570 millones por la Secretaría de Hacienda de Economía. Esa inversión jamás realizada derivaría a fin de ese año en la denominada "crisis de los billetes" que llevó a importar dos series de $ 100 (la S y la T, con características diferenciales del reto de los que circulan) en Brasil.

Precisamente esos billetes (los de mayor denominación y que hoy, inflación mediante, ya representan el 70% de las nuevos que se emiten y el 55% de los que están en circulación) son los que Casa de Moneda propone que ahora "imprima sus fondos y calcogafía y numere" la ex Ciccone en la cantidad de 500 millones, entre otras cosas, por razones de "soberanía".

No deja de ser curiosa esa mención ya que la contratista ahora propuesta al BCRA es controlada por el fondo de inversión, The Old Fund, que en su momento fue propiedad de otro fondo de inversión holandés, Tierras International Investments.

Esa característica pondrá a prueba en las próximas semanas la tradicional y saludable política del BCRA de no habilitar a fondos de inversión para que tomen el control de entidades financieras locales o de la provisión de insumos sensibles para el sistema, ahora que le urge comenzar a definir el esquema de provisión para el año en curso para no repetir faltantes, como hace 14 meses.

El trámite de la impresión de dinero

  • IMPULSO OFICIAL

    Con la firma de su gerente general, la Casa de Moneda propuso al Banco Central asumir el trabajo de impresión de 1300 millones de billetes de $ 100, pero que subcontrataría a CVS, la ex Ciccone.
  • "LA SOBERANÍA"

    El texto termina con una apelación a la "soberanía nacional", en un intento por defender el negocio de la ex Ciccone, en contraposición con los planes de imprimir los billetes en Brasil.
  • REPAROS

    Benigno Vélez, gerente general del Central -que llegó al cargo de la mano de Boudou-, planteó reparos a la operación. La semana pasada fue removido del cargo y no se sabe cuál será su destino.
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