Una jugada que esconde una alianza política

Luis Laugé LA NACION
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24 de diciembre de 2009  

Abogado laboralista y asesor de gremios poderosos de la Argentina, como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Unión Ferroviaria, el Smata (mecánicos) y "los Gordos" de la Federación de Empleados de Comercio y de Sanidad, cuando Carlos Tomada asumió, en 2003, como ministro de Trabajo no imaginó un escenario de estrecho acercamiento político y sindical con el camionero Hugo Moyano.

Sin embargo, las necesidades de Néstor Kirchner de tener como aliado al jefe de la CGT llevaron al ministro a contradecir sus propias ideas laborales. No le gustan los bloqueos ni determinados encuadramientos sindicales. Pero Tomada llegó a favorecer incluso a Moyano en el encuadramiento sindical de los trabajadores de Carrefour. Para no desairar a Kirchner, traicionó su propia filosofía de supeditar la representatividad general a la actividad principal, que en ese supermercado es la que agrupa el gremio de comercio.

Fiel al modelo del unicato sindical, que al fin y al cabo Moyano también representa con otros gremios cercanos o lejanos ahora de la CGT, la paradoja es que el ministro apelará la decisión de la sala IV de la Cámara de Apelaciones del Trabajo porque quiere beneficiar a la derrotada lista Verde de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), que está representada legalmente por su rival en el mundo del asesoramiento laboral, el diputado Héctor Recalde.

Las diferencias terminan cuando se tiene en cuenta que Recalde es el coordinador legal de la CGT (y de los camioneros de Hugo Moyano) y su hijo, Mariano Recalde, el presidente de Aerolíneas Argentinas, sustentada y sin conflictos sindicales por el apoyo, entre otros, de los aeronavegantes conducidos hasta ayer por Ricardo Frecia. La referente principal del gremio es la embajadora en Venezuela, Alicia Castro, de estrecha relación, al igual que los Kirchner, con el presidente Hugo Chávez.

En este cruce de alianzas por el poder, Tomada no escatima esfuerzos en defensa del modelo sindical. Si fuera por él, no le daría la personería gremial a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).

Mientras los eternos sindicalistas del poder, como Cavalieri, Lescano, West Ocampo, Pedraza, frecuentan su despacho, Tomada tampoco pierde oportunidad de visitarlos en cada acto que realizan. Pero Tomada le dedica más tiempo a Moyano, el preferido del ex presidente Kirchner.

El ministro también aplaudió emocionado, junto a su secretaria de Trabajo, Noemí Rial, las obras en sanatorios y hoteles que Moyano recitó en Vélez gracias a los subsidios del Gobierno.

Rial tiene con Tomada una larga relación laboral y fue asesora de la Unión Ferroviaria, entre otros. La segunda de Tomada trata de no congraciarse con Moyano, es una cuestión de piel. En su historial pesa haber sido la abogada de la CGT cuando Rodolfo Daer (como el hombre de "los Gordos") gobernó la central obrera, entre 1996 y 2003.

Pero también es cierto que no necesita exponerse tanto. Tomada es el que tiene que decirle sí al camionero.

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