Una jurado sufrió un pico de estrés y se postergó la definición del juicio a Campagnoli

Martínez Córdoba se tomó licencia; su voto era clave; si no vuelve, peligra el proceso
Paz Rodríguez Niell
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25 de junio de 2014  

La audiencia de los alegatos, la última del jury contra el fiscal José María Campagnoli, estaba a punto de empezar cuando el secretario del Tribunal de Enjuiciamiento recibió un oficio que frenó todo: uno de los siete jurados tenía un pico de estrés y se le dieron cinco días de licencia.

El juicio político se suspendió. En principio, hasta el lunes próximo. Pero si la jurado no vuelve, no parece haber más salida que rehacer el juicio, advertían ayer en el tribunal.

La jurado ausente es la defensora de menores María Cristina Martínez Córdoba, a la que los pronósticos señalaban como dueña del voto clave, el que esta semana definiría si Campagnoli sería repuesto en su cargo o removido definitivamente.

Cuando llegó la noticia, a través de un oficio de la Defensoría General, los otros jurados no habían bajado todavía a la sala de juicio. Estaban en el primer piso del edificio de Avenida de Mayo 760. Analizaron entonces el escenario a futuro.

El presidente del Tribunal, el fiscal Daniel Adler, propuso convocar al suplente de Martínez Córdoba, el defensor federal Leonardo Miño. Mostrarle las grabaciones de las audiencias y las versiones taquigráficas, y que pueda votar. El radical Juan Gauna se opuso. Sostuvo que el reglamento no lo permite. Era una escena habitual: las discusiones entre Gauna, ex procurador de Raúl Alfonsín, y Adler, hombre de Justicia Legítima, se sucedieron durante todo este proceso. Esta vez, el representante del Poder Ejecutivo, Ernesto Kreplak, advirtió que estaba más cerca de la posición de Gauna.

Anoche, esta postura se imponía: si había que recurrir al suplente, tendrían que volver a tomar todas las audiencias. Volver a traer a 25 testigos.

Pero ése será un problema para la semana próxima, en caso de que la defensora no vuelva. La ley permite suspender el juicio, como máximo, por diez días hábiles. La licencia médica que le dieron es por cinco. Desde ayer hasta el viernes.

Fuentes de la Defensoría relataron a LA NACION que anteayer por la tarde Martínez Córdoba estaba trabajando en su oficina de la calle Lavalle cuando sintió dolores en el pecho y la cabeza. Llegó con presión alta a la guardia del Mater Dei. Allí le diagnosticaron un pico de estrés y la derivaron a un especialista.

A las 10.30 de ayer, el Tribunal recibió el certificado médico y la licencia, los otros seis jurados firmaron la suspensión hasta el lunes.

A las 12, parado en la esquina de Avenida de Mayo y Piedras, apoyado en una mesa en la vereda, Campagnoli se fumaba otro cigarrillo. "Pincharon la pelota", protestaba, rodeado de un grupo de ex empleados suyos que habían ido a apoyarlo en el que debía ser su penúltimo día en el banquillo.

"Espero que la doctora se reponga y el juicio se reanude cuanto antes -dijo Campagnoli a LA NACION-. Creo que tengo derecho a un veredicto después de más de seis meses suspendido."

La defensa está segura de que esto la perjudica. "Estamos convencidos de que si había una sentencia mañana, Campagnoli volvía a su fiscalía", dijo Ignacio Irigaray, uno de los abogados del fiscal. El otro, Ricardo Gil Lavedra, coincidió: "Estoy cada vez más convencido de que la sentencia va a ser favorable, más allá de las suspicacias que pueda generar esta enfermedad 24 horas antes".

Creen que el juicio les fue muy favorable y que Martínez Córdoba, de haberse presentado, no se hubiera atrevido a votar la remoción.

Del otro lado, quienes sostienen que Campagnoli debe ser removido, dicen lo mismo, pero al revés. En ambos bandos sostienen que Martínez Córdoba iba a acompañarlos.

Para el fiscal Adolfo Villate, uno de los acusadores en el juicio, el estrés de la jurado obedece a "presiones mediáticas". "Se dice que es el voto decisivo, que depende de ella que lo remuevan o no, y eso es una gran presión. Además, circularon un montón de tuits con amenazas muy graves", dijo Villate a LA NACION.

Si Martínez Córdoba vuelve el lunes, ese mismo día serán los alegatos y, posiblemente el martes, el veredicto. Si no, deberá reemplazarla su suplente, Miño, un funcionario de larga trayectoria en la Justicia que es defensor federal de San Martín. Él integra la comisión directiva de la Asociación de Magistrados, la agrupación de jueces que cuestionó el trámite de este jury. Pertenece a la Lista Celeste, la menos crítica del Gobierno, y figura entre los firmantes de la primera solicitada de Justicia Legítima, pero no es socio. La defensa evaluaba ayer si no era mejor para ellos el reemplazo que rehacer el juicio; pero la decisión, de todos modos, es del Tribunal.

Con o sin cambio de jurado, el jury debe estar terminado antes de fines de octubre. De lo contrario, la acusación caduca; Campagnoli volverá a su fiscalía y nunca habrá veredicto.

La llave del voto definitorio

Cristina M. Córdoba

Defensora pública

  • Es la representante de la Defensoría y el año pasado votó por la suspensión de Campagnoli. Pero los abogados del fiscal esperaban ahora que se pronunciara en su favor. Callada y de extremo perfil bajo, es defensora de menores ante la Cámara Civil, un cargo sin exposición política. Antes, trabajó en la Corte –también para la Defensoría– con su actual jefa, Stella Maris Martínez, que acompañó a Gils Carbó en la creación de Justicia Legítima, pero es más moderada que la procuradora

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