Una odisea para cargar vacunos de la Armada

Cuarenta horas demoraron los camiones en llegar a Azul
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29 de marzo de 2008  

AZUL.- "Flaco, hacelo despacito". La espera asomaba larga, y junto con el consejo para una cocción ideal, el cordero que acercaron los productores rurales en protesta llegó acompañado de una gran parrilla, leña suficiente, pan, gaseosas, y hasta algún atado de cigarrillos como para quedar satisfechos hasta en la sobremesa.

Sólo ese olor a carne asada logró cambiar el humor de los choferes de 25 camiones jaula que habían partido anteayer desde Ezeiza en busca de unos 800 novillos que la Armada Argentina tiene en el predio del Arsenal Naval Azopardo, en este distrito. Una complicada travesía que aun con custodia policial les costó 40 horas de viaje, con paradas obligadas en cortes de tránsito que productores rurales de la zona aplicaron sobre la ruta 3, en inmediaciones de Las Flores, Cacharí y, el último, ayer en las afueras de esta ciudad.

"Hasta que no comamos, no nos movemos", aclaró a LA NACION uno de los camioneros, por entonces ya desentendido de los tiempos de una negociación entre manifestantes y jefes policiales que había comenzado después del mediodía, cuando el transporte de hacienda intentó llegar a Azul por un camino vecinal y se encontró con cientos de vecinos sentados sobre el sendero de tierra, decididos a cerrarles el paso.

Un objetivo que los lugareños cumplieron durante más de seis horas. El destino quiso que a las 18, el horario acordado por las partes para que se levante el piquete, coincidiera casi con la decisión de las entidades rurales nacionales de suspender las medidas de fuerza en todo el país. Y con que los choferes de las jaulas habían quedado satisfechos con el demorado pero sabroso almuerzo. "Dimos una palabra ante la policía y la cumplimos, pero estaremos de nuevo en la ruta con igual fuerza si se decide volver al paro", aclaró Agustín Macías, uno de los productores autoconvocados de Azul.

La protesta sobre la ruta 3 había sido tranquila y sin mayores trastornos hasta anteayer, cuando se supo que llegarían camiones para retirar hacienda de la unidad que tiene aquí la Armada, sobre la ruta 80. Entonces el corte fue más extremo: "No pasa nadie", dijeron en el cruce con la ruta 60. Y así se mantuvieron hasta ayer, cuando a tono con sus pares de Las Flores y Cacharí, liberaron el tránsito a las 7. Doce horas habían esperado los camiones jaula y la Policía Federal en Las Flores. Superaron el piquete antenoche y de allí se llevaron algunos recuerdos de los manifestantes: tres parabrisas rotos y diez cubiertas pinchadas con clavos "miguelito". También una piedra que lesionó en el hombro a un chofer.

A la vera de la ruta

En Cacharí encontraron el camino despejado, pero como en Azul esperaban las jaulas con la guardia alta, los responsables del operativo policial optaron por un camino vecinal, paralelo a las vías del tren. Los productores rurales leyeron bien la jugada, y poco después del mediodía les cortaron el paso. Otro miembro de la comisión de autoconvocados, Enrique Adrogué, fue el negociador ante el comisario inspector Miguel Angel Salomón, a cargo de los 50 efectivos del cuerpo de Infantería de la Policía Federal.

"A las 18 tendremos una definición sobre el paro", advirtió el productor. El jefe policial aceptó la tregua. Mala noticia para los choferes de los camiones jaula y los uniformados, desgastados por el viaje interminable. Unos y otros, luego de superar el corte de Las Flores, ayer pasaron la helada madrugada a la vera de la ruta, mal dormidos y casi sin comida.

En Azul, la gente los esperó unida y sin ánimo de chocar con la fuerza de seguridad: "Seremos pacíficos, y si nos agreden, más pacíficos todavía", había pedido Macías en una de las asambleas. Por eso, tal vez, la preocupación mayor de los manifestantes no fue la proximidad de los policías sino soportar la épica tarde al rayo del sol, sin más sombra que la de sus boinas y sombreros.

A la hora señalada, luego de votar las mociones, se decidió liberar la ruta y cumplir la palabra. "Fue un pacto de caballeros", dijo el intendente local, Omar Duclós, que acompañó las negociaciones.

Sólo entonces las fuerzas federales y las jaulas iniciaron el tramo final, de casi 40 kilómetros, rumbo al Arsenal Azopardo. Allí cargarán entre 800 y 1000 novillos para faena, con orden de venta del Ministerio de Defensa, por los que se pagaron 3,20 pesos por kilo, el máximo previsto para estos animales de 461 a 490 kilos en pie. De no mediar más inconvenientes (dado que anoche los piquetes volvían a las rutas) hoy irán a faena y el destino sería la cadena de hipermercados Coto.

Los camioneros cerraron su viaje de novela con el apetito aplacado. Los escoltaba la policía y cerraba la fila un productor local que cargaba en su camioneta la parrilla vacía. "Del cordero -aseguró- no quedaron ni los huesos."

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