Una sesión histórica, pero por el escándalo

Flamarique desató enfrentamientos
Flamarique desató enfrentamientos
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25 de agosto de 2000  

Fue una sesión histórica. No por la altura del debate ni por la trascendencia de un proyecto de ley aprobado. Sino porque el escándalo tuvo momentos de tanta tensión y enfrentamiento político pocas veces visto. Los siguientes son algunos de los episodios más fuertes de la sesión en la que apareció el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique.

Las preocupaciones de Yoma: En medio de los rumores de soborno, el titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Jorge Yoma (PJ-La Rioja), intentó ponerse a salvo.

Por eso, pidió la palabra y le preguntó a Flamarique si consideraba una "negociación espuria" que en el debate laboral le hubiera planteado la restitución de planes Trabajar para La Rioja, su provincia.

El ministro lo tranquilizó al afirmar que "de ninguna manera" podía calificar de ésa manera el pedido. Y agregó: "Lo mismo sucedió con otros senadores que también vinieron a mi despacho, que vinieron juntos a plantear situaciones sociales de sus provincias".

La memoria de Silvia Sapag: Otra "perla" fue el cruce verbal entre Cafiero y su colega Silvia Sapag (Movimiento Popular Neuquino), cuando ésta le pidió permiso "para revelar tramos de una conversación que mantuve con él, junto con otros senadores, donde se refirió a Flamarique".

Cafiero: -¿Tiene grabada la conversación?

Sapag: -No, no la tengo grabada.

Cafiero: -¿La tiene en su memoria?

Sapag: -Sí.

Cafiero: -¿Su memoria es eficiente, activa?

Sapag: -Creo que sí.

Cafiero negó la autorización.

El piano de la gobernación: la relación Cafiero-Flamarique se fue desgastando con los minutos. Mucho más cuando el senador, con tono irónico, intentó saber a qué atribuía la denuncia del camionero Hugo Moyano sobre la frase de la Banelco "que lo ha hecho, no diría famoso, pero que ha divulgado su imagen en los medios y en el ambiente gremial".

Molesto, Flamarique recordó que él también era, en Mendoza, "fruto de una leyenda que es una absurda mentira".

Sin que nadie dijera una palabra, Cafiero se puso el sayo y desafío al ministro. "Dígalo, que yo me robé un piano de la gobernación de Mendoza." Se refirió así a la anécdota que responsabiliza al senador por la desaparición del piano de esa gobernación, cuando fue interventor en esa provincia, en el gobierno de Juan Perón en 1973.

La culpa es del cartero: En su apuro por escapar a las presiones de la Alianza para que brindara información sobre su "certeza" de que algunos senadores habían sido sobornados, Cafiero no dudó en responsabilizar por el escándalo al columnista de La Nación Joaquín Morales Solá.

"En su nota del 16 de julio hay una denuncia expresa y concreta. Y no minimicemos al señor Morales Solá. No me parece que sea un buen camino empezar a decir que todo esto no configura una denuncia, o que todo está escrito en condicional", dijo Cafiero.

Fue entonces cuando Alberto Maglietti (UCR-Formosa) le dijo que existía "una contradicción evidente en sus dichos. Si tiene sospechas es por algún motivo. Seamos sinceros, si sabemos algo, digámoslo".

El debate casi finalizaba y volvió a tomar un cariz polémico cuando intervino Leopoldo Moreau (UCR-Buenos Aires) para pedir "que el senador Cafiero no pretenda cerrar este debate descargando la responsabilidad que tiene porque no es capaz de decir lo que dijo en privado a varios senadores de la Nación".

Cafiero: -Lo que dije es que no tengo pruebas.

Moreau: -Usted es un irresponsable; además, es la fuente de Morales Solá.

Cafiero: -Usted sabe como todos los demás, y no se haga el sordo. No mire para otro lado.

Moreau: -Usted sigue siendo un irresponsable que lo único que lo perdona es la edad.

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